Ni el coche de James Bond escapa a la quema. La industria del motor atraviesa en Europa un momento «desafiante» como Aston Martin se ha encargado de recordar este miércoles. El fabricante británico de vehículos de lujo ha anunciado un brusco recorte de sus estimaciones de producción y rentabilidad que le ha costado un revés histórico sobre el parqué: sus acciones caían a media sesión algo más del 20%.

En sólo unas horas Aston Martin, la icónica marca utilizada por el famoso agente de ficción 007, ha visto esfumarse alrededor de 535 millones de libras (unos 600 millones de euros) de su valor en bolsa tras anticipar que en los resultados semestrales que presentará la próxima semana su margen de ganancias operativas se situará más cerca del 8% que del 13% previsto con anterioridad y que, frente al objetivo de entregar entre 7.100 y 7.300 vehículos en el año, la cifra se situará en un rango entre 6.200 y 6.500 unidades.

De este modo, el fabricante británico prolonga su mala racha sobre el parqué desde que hizo su estreno el pasado mes de octubre. Si ya entonces se dejó un 5% de su valor, pese a salir al precio más bajo del rango inicialmente planteado, desde entonces acumula ya pérdidas superiores al 50% de su valor, lo que ha rebajado su capitalización hasta el entorno de los 1.825 millones de libras (poco más de 2.000 millones de euros).

El presidente ejecutivo, Andy Palmer, achacó el recorte de previsiones anunciado este miércoles a que la compañía se ha visto «afectada negativamente por la incertidumbre macroeconómica y la debilidad persistente en los mercados del Reino Unido y Europa». Las cifras de ventas en Europa y Reino Unido se han reducido en el semestre un 19 y un 17%, respectivamente, una situación que ha obligado al grupo a rebajar sus planes de inversión.

Las acciones de Aston Martin acumulan pérdidas superiores al 50% desde que se estrenó en bolsa en octubre

Pese a todo esto, el varapalo a Aston Martin representa este miércoles una excepción en el sector de la automoción europeo, alentado por los resultados de Peugeot y Daimler -pese a las pérdidas registradas por el fabricante de Mercedes-, pero encaja a la perfección en las dificultades de una industria que no logra remontar el vuelo y cuyos principales componentes ya se han dejado en bolsa más de un 11% de su valor en los últimos 12 meses.

La conjunción de la desaceleración de la economía europea, las trabas a la venta de vehículos diésel, el impacto de la incertidumbre comercial internacional -agudizada por la amenaza de nuevas tarifas al sector desde Estados Unidos- y la necesidad de hacer importantes inversiones en las tecnologías eléctricas y autónomas pese a la baja rentabilidad de las mismas en el escenario actual conforman un cóctel que está causando notables dificultades al sector del motor en Europa. A esto se añade, especialmente en el caso de Aston Martin, la preocupación por el impacto que pueda derivarse de un Brexit sin acuerdo.

Según los datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (Acea), las ventas de vehículos de pasajeros durante la primera mitad de 2019 en el continente experimentaron un descenso del 3,1%, mientras que en España se acumulan ya nueve meses consecutivos de contracción, según Anfac.

Recesión de la industria europea

Y las perspectivas de recuperación no parecen mejorar. Este miércoles se han conocido los datos PMI de la Eurozona, que muestran una intensificación en julio de la debilidad de las manufacturas, con Alemania, principal potencia del sector, reflejando sus peores cifras en siete años, lo que ha reactivado los temores a una recesión en la economía germana.

En este escenario, las firmas españolas del sector, los fabricantes de componentes Cie Automotive y Gestamp, están consiguiendo capear con cierta entereza la situación. Tras los buenos resultados de la primera, presentados el martes, este miércoles ambas registran ganancias, que los sitúan en ambos casos en terreno positivo -Cie suma más de un 11%, mientras que Gestamp se anota poco más del 0,5%.