Fumata blanca. Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea han logrado finalmente un acuerdo sobre su candidato a presidir el Fondo Monetario Internacional. La aspirante europea será la búlgara Kristalina Georgieva, consejera delegada del Banco Mundial. Tras una ajustada votación, su rival, el holandés Jeroen Dijseelbloem ha reconocido su derrota y ha deseado suerte a Georgieva.

Por la búlgara Kristalina Georgieva, que fue comisaria de Cooperación Internacional, Ayuda al Desarrollo y Respuesta a las Crisis, ha apostado Francia, aunque no lo dijera oficialmente. También ha contado con el apoyo de Italia y los países del Este.

Su experiencia en el Banco Mundial ha pesado a su favor, debido a que ha mantenido estrechas relaciones con la Administración Trump. Sin embargo, Georgieva cumple 66 años este mes.

El FMI fija hasta ahora en 65 años la edad máxima de los candidatos. Berlín ha esgrimido este argumento para tratar de impedir su victoria sobre Dijsselbloem. Ahora habrán de convencer al resto de los representantes en el FMI de la necesidad de este cambio del reglamento interno de la institución.

En la votación final Georgieva ha obtenido el apoyo del 56% de los países, equivalentes al 57% de la población, frente al 43% dela población y el 44% de los países del aspirante holandés, Jeroen Dijsselbloem, según el Financial Times. Ninguno habría logrado la doble mayoría: más del 55% de los países correspondientes al 65% de la población.

Victoria de Macron

Pero Francia ha insistido en que este criterio era «indicativo», y no una «norma» en caso de que hubiera bloqueo y que ganaba quien lograra más apoyos. El rechazo de Suecia y Países Bajos al resultado debido a que no se cumplía con las dos mayorías ha llevado al ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, a mantener consultas telefónicas con todas las capitales. En ese impás estaba la UE cuando Dijsselbloem ha reconocido su derrota por Twitter.

De este modo, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha vuelto a ganar en su pulso por los puestos relevantes. Fue quien evitó que un alemán presidiera el BCE, donde situó a Lagarde, y a su vez favoreció la candidatura de Ursula von der Leyen, alemana pero nacida en Bruselas y muy francófila. Macron llegó a presumir de que los cinco designados a los puestos de peso en la UE, incluido el español Josep Borrell como Alto Representante de Política Exterior fueran francófilos o de habla francesa.

A Jeroen Dijsselbloem le han apoyado claramente Alemania y los Países Bajos, su país de origen, además de Suecia. Dijsselbloem fue presidente del Eurogrupo en plena crisis del euro. Apostó por su designación el entonces ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble. Su desprecio por los países del Sur quedó en evidencia cuando les acusó de gastar el dinero en «copas y mujeres», y luego pedir ayuda.

Países Bajos también es uno de los países fundadores de la UE que se había quedado fuera en el reparto de puestos de relevancia en la UE. El candidato socialista Frans Timmermans optó a la presidencia de la Comisión Europea, pero finalmente fue descartado por la presión del Grupo de Visegrado y el escaso entusiasmo francés por su nominación. Sin embargo, no ha podido ser. Francia ha sabido aliarse con los países del Este y del Sur para impulsar a Georgieva.

Ha costado mucho más de lo previsto llegar a un acuerdo, que ha tenido que ser por votación, un método excepcional. Este jueves quedaban cinco candidatos pero el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, anunció su renuncia.

Hoy viernes seguía este camino la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño.  El objetivo era que la UE lograra un candidato único y Calviño, a pesar de su reconocida trayectoria en la Unión Europea, no contaba con suficientes apoyos. Poco después se descolgaba Olli Rehn, gobernador del Banco de Finlandia.

Rechazo británico

Reino Unido ha rechazado el proceso de votación y ha pedido más tiempo. Londres habría pujado por el gobernador del Banco de Inglaterra, el canadiense Marc Carney con pasaporte irlandés y británico. Otra opción que ha manejado el primer ministro británico, Boris Johnson, es apostar por el ex ministro de Economía George Osborne.

El argumento británico se basa en que podían presentarse candidaturas hasta el 6 de septiembre, de modo que había tiempo para retomar el proceso. Sin embargo, los ministros de los Veintisiete temían que ese lapso sirviera para que otras candidaturas de países emergentes cobraran fuerza.

Francia ha sido quien ha ejercido de árbitro del proceso, que ha resultado más complejo de lo esperado. Christine Lagarde llevaba en el cargo desde 2011. Deja el puesto porque ha sido elegida para suceder a Mario Draghi como presidenta del Banco Central Europeo. Es la primera vez que una mujer preside el BCE.

También hay una mujer por primera vez al frente de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen. En esta ocasión la cuestión de género ha sido relevante en el reparto de los llamados top jobs. Incluso Von der Leyen ha prometido que su comisión será paritaria.

Desde su origen, hace más de 70 años con -Woods, el FMI ha estado dirigido por europeos, mientras el Banco Mundial queda a cargo de un estadounidense, David Malpass. Sin embargo, está por ver si la Administración Trump respeta este acuerdo. Si así fuera, otra mujer, Kristalina Georgieva, estará al frente del FMI. Será el 4 de octubre cuando se cierre el proceso.