El documento con 370 medidas que el PSOE ha remitido a Unidas Podemos para tratar de persuadirle para que apoye la investidura de Pedro Sánchez ha sido acogido con escepticismo en la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). La sensación que existía hace unas horas en su sede madrileña es que los socialistas no han tenido en cuenta la sensibilidad de los empresarios ni, en especial, los avisos que han lanzado durante las últimas semanas sobre las consecuencias que podría ocasionar en la economía española una política fiscal y laboral equivocada en este complicado momento histórico.

Desde la patronal advierten de las dificultades a las que se verán expuestos los empresarios en los próximos meses como consecuencia, por un lado, de la previsible desaceleración económica en los principales países de la Eurozona, por otro, del brexit –especialmente, si se opta por la separación ‘dura’- y, por otro, de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que podría afectar a la actividad del tejido productivo español.

En estas condiciones, fuentes de la dirección de la CEOE consideran ‘arriesgadas’ las políticas que pueden derivar en un aumento del gasto público y muy posiblemente del déficit, que están presentes en la propuesta que han enviado los socialistas a la formación liderada por Pablo Iglesias. También las que hablan de incrementar la presión fiscal sobre los empresarios.

Estos informantes recuerdan que, pese a que el PIB español ha crecido durante los últimos años, la recuperación económica ha sido asimétrica, de modo que hay empresas que todavía se encuentran en una situación de debilidad. En este contexto, las medidas de endurecimiento fiscal sobre las sociedades podrían situarles en serias dificultades, máxime en un contexto de desaceleración.

Pese a que el PIB español ha crecido durante los últimos años, la recuperación económica ha sido asimétrica, de modo que hay empresas que todavía se encuentran en una situación de debilidad

Sea como fuere, la CEOE rechaza los mensajes demagógicos que afirman que las empresas españolas no pagan los impuestos suficientes. De hecho, de acuerdo con EUROSTAT, con datos de 2016, las empresas españolas aportan a la recaudación total un porcentaje muy superior a la media de la UE, en España, de cada 100 euros recaudados, 31,6 provienen del sector empresarial, mientras que, en la UE, de media, son 23,5 euros de cada 100.

“La presión fiscal empresarial no está por debajo de nuestro entorno, sino todo lo contrario”, expresan.

Nuevos impuestos

Hay que tener en cuenta que el documento elaborado por el PSOE incluye una propuesta para reformar el Impuesto de Sociedades que fijaría un tipo mínimo del 15% para las grandes corporaciones, que ascendería al 18% en el caso de las entidades financieras y las dedicadas a los hidrocarburos.

La previsión también pasa por el establecimiento de un ‘impuesto sobre determinados servicios digitales’ que actualmente no están gravados, que sería el equivalente a la ‘tasa Google’. Esta última ha recibido críticas por parte de las organizaciones empresariales e incluso desde el Gobierno de Estados Unidos, que a través de su representante de Comercio, Robert Lighthizer, advirtió hace unas semanas que tomaría medidas contra los países que aplicaran impuestos de este tipo, según recogió El Mundo.

En un documento interno de la CEOE, al que ha tenido acceso este periódico, se incide en que carece de sentido introducir esta tasa en el mercado nacional cuando podría hacerse de forma coordinada en la Eurozona. Entre otras cosas, por los riesgos para la digitalización de la economía que implica y por la posibilidad de que afecte a la inversión exterior.

Las fuentes de la patronal consultadas por este periódico también apelan a que se evite que las empresas que tributan por estas actividades en España no se enfrenten a una doble imposición como consecuencia del posible establecimiento de esta tasa.

En el citado documento que maneja la patronal, también existe preocupación por el efecto negativo que podría ocasionar en la economía española el establecimiento de un ‘impuesto sobre las transacciones financieras’, que, según pretende el PSOE, gravaría con el 0,2% la compra de acciones españolas ejecutadas por operadores del sector financiero.

A su juicio, esto podría implicar un desplazamiento de la operativa a terceros países y poner en riesgo el tamaño y la liquidez del mercado español, con el consiguiente encarecimiento del coste de capital de las grandes empresas cotizadas con relación a sus homólogas de otros países.

Arrinconamiento de la CEOE

En lo que respecta a las medidas para el mercado laboral que incluye la propuesta del PSOE a Unidas Podemos, fuentes oficiales de la CEOE se han mostrado cautelosas a la hora de emitir un juicio rápido. Sin embargo, entre algunas de sus organizaciones con más peso existía hace unas horas cierta preocupación con respecto a la posibilidad de que los partidos de izquierda y los sindicatos arrinconen a la patronal a la hora de negociar la reforma del Estatuto de los Trabajadores que contempla el documento.

También a la hora de determinar las variaciones del salario mínimo interprofesional (SMI), que el PSOE pretende que aumente hasta el 60% del salario medio –que equivaldría a una cantidad de alrededor de 14.000 euros al año- antes del final de la legislatura.

Fuentes de los empresarios insisten en que este tipo de medidas deben acordarse en la mesa de negociación colectiva; y no adoptarse en sede parlamentaria, al margen de los agentes sociales.