Economía

La banca española alerta contra la amenaza de las grandes tecnológicas

La banca española alza la voz contra la amenaza de las grandes tecnológicas. El anuncio, el pasado junio, por parte de Facebook del proyecto de lanzamiento de su propia criptomoneda, Libra, ha sido la prueba más evidente de que la irrupción de las denominadas bigtech en el mundo financiero es ya una realidad ante la que conviene estar preparados.

«Las bigtech ya están representando un grave problema de competencia. Y no sólo a la industria financiera», advertía este miércoles el presidente de la patronal bancaria AEB, José María Roldán, durante las jornadas Retos de digitalización de la banca, organizadas por El Economista y Oesía.

La advertencia no es una novedad dentro del sector, pero el coro de voces que alertan del peligro que supone la entrada en el ámbito financiero de gigantes como Apple, Amazon, Google o Facebook es cada vez más intensa y va sumando nuevas voces. Entre ellas, la de supervisores y reguladores.

El Banco de España cree que las grandes tecnológicas podrían barrer con la competencia financiera

En este sentido, la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, ha señalado en el mismo foro que «las autoridades somos conscientes de los beneficios que las bigtech podrían reportar en términos de modernización y desarrollo del sistema financiero. No obstante, existen preocupaciones derivadas de la entrada de estos agentes en el espacio financiero».

Entre otras cuestiones, Delgado subrayó que «una de nuestras mayores inquietudes tiene que ver con la falta de competencia y el nivel de concentración que pudiera derivarse de una mayor presencia de las bigtech«. En su opinión, dada las capacidades de estos actores, «pueden imaginarse escenarios en los que la consolidación de la posición de dominio de las bigtech en los servicios financieros amenace la posibilidad de rivalidad efectiva».

Desde el sector celebran que entre las autoridades empiece a abrirse paso la preocupación por las implicaciones que la irrupción de estas grandes tecnológicas en el mundo de los servicios bancarios puede tener sobre la estabilidad financiera. Sin embargo, pese a esta retórica, Roldán ha advertido de que «poco o nada se está avanzando» en la regulación de la actividad de estas compañías.

«Seguimos sujetos a una competencia, si no desleal, sí desigual, pues no hay reciprocidad de obligaciones y derechos», ha indicado el presidente de la AEB.

El consejero delegado de Bankia, José Sevilla, resumió la principal exigencia de la banca en este aspecto en «que las mismas actividades estén reguladas igual, que se equilibre el terreno de juego. Esto es algo que va calando, pero que va a costar mucho que se produzca, aunque creo que es bueno ir rápido, porque si no vamos a tener algún susto».

Una de las cuestiones que más polémica ha generado recientemente es el tratamiento de los datos según la nueva normativa de servicios de pago, PSD2, por la cual los bancos deben facilitar a empresas externas, y entre ellas las tecnológicas, el acceso a sus datos, sin que este proceso sea recíproco.

«Nuestro principal patrimonio son los datos, que hemos puesto de forma gratuita a favor de estos grandes players tecnológicos, que ninguno es europeo. Europa ha sido un poco torpe; se debería haber puesto un cierto precio o ser recíproco. ¿Por qué tiene que ser open banking y no open data?», se cuestiona al respecto Jaume Guardiola, consejero delegado de Banco Sabadell.

Para hacer frente a estas cuestiones, desde el Banco de España se reclama al sector un esfuerzo para capitalizar sus fortalezas, cambiar la mentalidad de trabajo y apostar por la cooperación. «No debemos olvidar, además, que para competir en el nuevo entorno no solo es necesario ir adaptándose, sino que hacerlo con rapidez», ha recalcado Delgado.

Los bancos defienden que la confianza y la seguridad de los clientes es su gran ventaja frente a las ‘bigtech’

Desde las grandes entidades no dudan en coger este guante. Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, ha reconocido que las empresas tecnológicas financieras (fintech) suponen un aliciente para el sector, que se ha abierto a cooperar con ellas. «Nos han ido mostrando actividades que los bancos teníamos que haber hecho antes y mejor», ha indicado.

Respecto a los gigantes tecnológicos, se mostró convencido de que los bancos serán capaces de contener su crecimiento en el sector, gracias a su mayor experiencia en trabajar haciendo las cosas bien dentro del marco regulatorio, para lo que han hecho y siguen haciendo importantes inversiones. «Si somos ágiles y la regulación vigila su actividad no alcanzarán una gran cuota», observó.

También José Antonio Álvarez, consejero delegado de Banco Santander, también se mostró convencido de la capacidad del sector para enfrentarse a la amenaza de las bigtech. En este sentido, defendió que la confianza y la seguridad son dos grandes activos con los que cuenta el sector y que pueden ser una gran ventaja frente a empresas que, en muchos casos, no se han caracterizado por un uso correcto de los datos de sus clientes.

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