Economía

La banca europea 'renuncia' al dinero del BCE: sólo demanda 3.400 millones

Los cambios de última hora en el programa de subastas han llevado a la mayor parte de los bancos a aplazar sus peticiones hasta el mes de diciembre

La banca europea rechaza el dinero regalado por Mario Draghi. El inicio del nuevo programa de subastas de liquidez a largo plazo (TLTRO) del Banco Central Europeo (BCE) se ha encontrado este jueves con el desdén del sector financiero del continente, que apenas ha demandado 3.400 millones de euros.

El banco central ha puesto en marcha esta herramienta, ya empleada en otras ocasiones durante la crisis, para garantizar a los bancos abundante liquidez a un coste mínimo -de hecho, sin coste-, con el objetivo de que mantengan vivo el flujo del crédito en la Eurozona.

Además, esta nueva oferta de dinero se despliega en un momento en que se acerca el vencimiento de las anteriores subastas, celebradas entre 2016 y 2017, por lo que deberían servir para evitar un brusco descenso de la liquidez en el sistema.

Los bancos sólo han demandado una décima parte de los 32.000 millones de euros amortizados

No en vano, las entidades anunciaron el pasado 11 de septiembre su intención de amortizar cerca de 32.000 millones de euros procedentes de estos préstamos. Por eso, llama más la atención que los bancos de la Eurozona apenas hayan reclamado ahora al BCE una décima parte de ese dinero.

En el sector financiero se explica que los cambios de última hora aprobados por el BCE en su reunión del 12 de septiembre son, en buena medida, los causantes del escaso ‘apetito’ mostrado por la banca en la primera de las subastas a largo plazo anunciadas por el banco central el pasado junio.

En un principio, estaba previsto que esta nueva liquidez se prestara, a un plazo de dos años, al 0%, con la posibilidad de que su tipo efectivo se rebajara hasta el -0,3% (el tipo de la facilidades de depósito más una prima del 0,1%) para las entidades que alcanzaran unos niveles determinados de concesión de créditos.

La semana pasada, sin embargo, Draghi anunció una mejora de las condiciones de estos préstamos, cuyo vencimiento se extiende a tres años y cuya rentabilidad se liga sin prima al tipo de la facilidad de depósito, que se rebajó hasta el -0,5%. Estas subastas se celebrarán de forma trimestral hasta marzo de 2021.

Este cambio, unido al nuevo sistema de escalonamiento de los tipos negativos -que permite que los bancos no tengan que pagar por su exceso de liquidez hasta unos niveles, fijados en seis veces sus reservas mínimas-, ha obligado a los servicios de Tesorería de los bancos europeos a un rediseño de sus estrategias gestión de la liquidez.

En esas condiciones, son muchos los bancos que han optado por retrasar su apelación de dinero al banco central hasta la próxima subasta, fijada para el próximo mes de diciembre, cuando ya esté mucho más perfilada esta estrategia, mientras que sólo 28 entidades han acudido a esta primera demanda, con unas peticiones muy limitadas. Este jueves, el diario Expansión publicaba que la banca española, al unísono, había optado por esta estrategia.

La escasez de peticiones alimenta las dudas sobre la necesidad y efectividad de esta medida

Con todo, la escasa demanda de esta liquidez del BCE -que ha sido casi 70 veces inferior a la de la última subasta de este tipo, celebrada en 2017- sirve para alimentar el debate sobre la verdadera necesidad y efectividad de las nuevas medidas de estímulo económico anunciadas por el banco central y que han generado un fuerte debate en su propio seno.

En el sector financiero, sin ir más lejos, son muchas las voces que advierten de que la mayor oferta de liquidez puede hacer poco para impulsar el crédito, ya que si éste no es mayor es más por la escasez de demanda solvente que por las restricciones a la concesión.

Otras señales de la suficiente liquidez con la que se encuentra el mercado viene reflejada en la menor actividad que han venido mostrando, a lo largo del año, las empresas en el mercado de bonos, ya que, explican los expertos, cuentan ya con unos niveles de tesorería elevados.

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