La crisis sanitaria del Covid-19 ha podido con barreras que antes se creían infranqueables. Aunque parezcan lejanos, no hace tanto de aquellos días en los que los supervisores presionaban a los bancos para recortar el payout, la parte de beneficio que se destina a dividendo, como solución para aumentar su base de capital y ahora los recortes de dividendos son parte del día a día empresarial. Varias entidades los han anunciado ya y se espera que todas tomen la misma decisión tras la presión de las autoridades europeas, que siguen persiguiendo a la banca para que aumente su capital.

La Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha sido la última en ponerse firme con la banca, si bien los supervisores llevan días pidiendo a las entidades europeas cautela a la hora de distribuir el dividendo, ya sea en comunicaciones públicas o de forma bilateral con los bancos.

El organismo que preside Manuel Campa ha urgido a las entidades europeas a ser “prudentes” con los dividendos y cualquier otro tipo de distribución del beneficio, entre lo que se incluyen las remuneraciones variables, es decir, los bonus de los banqueros por cumplir determinados objetivos a lo largo del ejercicio, pero también las recompras de acciones.

Y todo por la misma obsesión que tenían los supervisores antes de la crisis del Covid-19: el capital. «La EBA apoya todas las medidas tomadas hasta ahora para asegurar que los bancos mantienen una base potente de capital y proveen del necesario apoyo a la economía», explica el organismo.

Desde la pasada crisis financiera, pero especialmente en los últimos meses, las autoridades han sido muy insistentes con los bancos para que tengan formados colchones de capital que les ayuden a autosalvarse en caso de crisis y evitar los rescates públicos.

Así, desde el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales nacionales han ido pidiendo a los bancos europeos cada vez más capital y, especialmente, a los españoles, a los que acusan de ser los últimos de la fila en términos de CET1, la referencia que toma el mercado para valorar la solvencia de las entidades.

De hecho, antes de que el Covid-19 marcara el día a día de los españoles, desde el Banco de España se les pidió en varias ocasiones que vigilaran sus payouts y adecuaran la remuneración al accionista a sus necesidades de generación orgánica de capital, algo a lo que los bancos se resistían. Desde el supervisor consideran que un payout del 50% dificulta a las entidades tener capital suficiente para afrontar riesgos como una mayor demanda de crédito o para asumir sus propias pérdidas en caso de crisis.

Los bancos, que consideran que tienen buenos colchones de capital además de buenas posiciones en otras ratios, han hecho caso omiso de estas recomendaciones y han mantenido sus payouts invariables, por regla general en torno al 50% o 60%. Es decir, que reparten más o menos la mitad de su beneficio a sus accionistas.

La mayoría de ellos defendía que sus fuertes posiciones de capital hacían innecesario un recorte del dividendo. No obstante, el plante también escondía un ánimo por no perder accionistas en uno de sus momentos más delicados, pues los bancos españoles llevan meses sufriendo en bolsa y no querían renunciar a mantener a sus titulares rebajando el dividendo.

Hasta ahora. La crisis del coronavirus se ha llevado por delante todas las expectativas de negocio de las empresas y los bancos han empezado a recortar sus dividendos. Bankia ha anunciado que no podrá repartir el superdividendo extraordinario que contemplaba su plan estratégico, mientras que Santander ha afirmado que revisará el de 2020. CaixaBank, por su parte, ha recortado los de 2019 y 2020.

Siguiendo la recomendación de los supervisores, además, Santander, BBVA y CaixaBank han recortado también las remuneraciones variables de sus cúpulas.

Facilidad para recortar el dividendo

Para que no haya excusa, el Gobierno ha facilitado a los bancos (y al resto de empresas) la tarea de rebajar el dividendo permitiéndoles cambiar la propuesta de distribución del beneficio si lo anunciaron en una convocatoria a la junta de accionistas posterior a la entrada en vigor de esta norma, decir, este jueves.

“Las sociedades mercantiles que, habiendo formulado sus cuentas anuales, convoquen la junta general ordinaria a partir de la entrada en vigor de la presente disposición, podrán sustituir la propuesta de aplicación del resultado contenida en la memoria por otra propuesta”, apunta el texto legal incorporado el miércoles al Boletín Oficial del Estado (BOE).

El BCE, sin embargo, en sus recientes recomendaciones, animaba a los bancos a “modificar” las propuestas ya planteadas a los accionistas en relación con la distribución del dividendo. 

Así, hay algunas entidades que anunciaron su dividendo antes de esta situación y que, por el momento, siguen con sus planes de pagar la retribución con cargo al ejercicio 2019, a pesar de que el BCE ha pedido expresamente a las entidades que lo revisen aunque lo hayan anunciado ya a sus accionistas.

En esta situación se encuentra Santander, cuyos accionistas votan las cuentas de 2019 y su dividendo el próximo viernes. La entidad confirmó hace unos días que, a pesar de que revisará su dividendo de 2020, mantiene el del pasado ejercicio y, por el momento, sigue adelante con este plan.

BBVA por el momento también mantiene el dividendo que pagará el próximo día 9 de abril, al igual que Sabadell, que lo hará este viernes. También CaixaBank, pero la entidad ha recortado este pago un 50%.