Bankia ha decidido renunciar a distribuir su exceso de capital a sus accionistas en forma de dividendo como una medida de «máxima prudencia» en la situación excepcional causada por la crisis sanitaria del coronavirus.

En su plan estratégico 2018-2020, la entidad financiera contemplaba la distribución de un total de 2.500 millones de euros a sus accionistas a través de dos vías: un dividendo ordinario y el reparto del capital que excediera del 12% como una retribución extraordinaria. De esta cantidad, en torno a un 60% iba a parar al Estado debido a la participación que aún mantiene en la entidad nacionalizada.

Sin embargo, la situación excepcional ha obligado al banco a cambiar de estrategia y a renunciar a «cualquier distribución de carácter extraordinario para el presente ejercicio», al tiempo que mantendrá «criterios de extrema prudencia» a la hora de definir el dividendo ordinario que reparta con cargo al ejercicio 2020.

El banco contemplaba en su plan estratégico el reparto de su exceso de capital como dividendo extraordinario

«Este objetivo, dado el entorno actual, es evidente que tiene que ser revisado (…) Contamos con todo el año para valorar el impacto de esta crisis antes de definir el dividendo de 2020. Nos conduciremos por criterios de extrema prudencia», ha apuntado José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, durante la junta general de accionistas celebrada este viernes telemáticamente.

En una comunicación remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el banco defiende que su ratio de capital se encuentra entre las más altas de la banca española, con un CET1 fully loaded, la referencia que toma el mercado para valorar la solvencia de las entidades, del 13,02%, de forma que sí cuenta con exceso de capital para repartirlo en forma de dividendo. Sin embargo, por «prudencia», ha decidido renunciar a ello.

«En el presente contexto, el consejo de administración de Bankia considera que mantener el liderazgo en solvencia en estos momentos excepcionales es clave y prioritario y que, por tanto, la política de dividendos de la entidad debe ser de máxima prudencia», indica la entidad en su comunicado a la CNMV.

Disponer de flexibilidad

El banco quiere disponer de la «máxima flexibilidad» para echar un cable a sus clientes con sus necesidades de financiación. De hecho, Bankia ha anunciado ya que ampliará el plazo de devolución de los créditos a corto plazo de autónomos, pymes y el resto de empresas clientes, al tiempo que permitirá a sus clientes con ingresos domiciliados mantener las condiciones de cero comisiones a pesar de que durante un tiempo no cumplan las condiciones.

“El capital es el mejor seguro ante cualquier tipo de imprevisto, y es lo que permite a las entidades financieras desarrollar su operativa de una forma segura”, ha añadido Goirigolzarri.

Con Bankia, ya son tres las entidades españolas que han puesto en cuarentena su dividendo. Hace unos días, Santander anunció que revisará el pago al accionista de 2020 y CaixaBank hizo lo propio el jueves al comunicar que rebajará a la mitad su dividendo de 2019 y reducirá el payout del ejercicio 2020.

La banca ahora está más preparada

Goirigolzarri, a lo largo de su discurso ante los accionistas, ha defendido que la crisis económica que deje esta situación será muy diferente a la crisis financiera, en parte debido a que ahora se aplican «lecciones» aprendidas entonces. Como ejemplo, ha señalado que entonces la «fragmentación» de los mercados financiero no tuvo respuesta «hasta bien entrado 2012», mientras que en la actual el BCE está actuando desde el primer momento.

Además, considera el presidente de Bankia que el sector bancario llega a esta crisis mucho mejor preparado que entonces, cuando los bancos «no tenían liquidez ni capital y no podían financiar a la economía ni a las familias ni a las empresas españolas».

En consecuencia, «algunas entidades tuvieron que ser rescatadas y Bankia es un ejemplo paradigmático», de acuerdo con Goirigolzarri. A día de hoy, sin embargo, «el sistema financiero es parte de la solución», por lo que las entidades deben trabajar «de la mano de las administraciones para ayudar a las familias y a las empresas».