Suena el teléfono, el cacharro de Glovo escupe un papel y una señora aparece por la puerta pidiendo una tortilla. «Española pero con cebolla, por favor», señala desde la puerta y con mascarilla. Al otro lado de la barra, en los fogones, está José Manuel García, tercera generación de hosteleros y el hombre que está ahora al frente de Casa Paco. Famoso por sus tortillas y croquetas, este bar madrileño de la calle Altamirano reabrió sus puertas después de Semana Santa y está sobreviviendo a base de pedidos. «Tarde o temprano saldremos adelante y estaremos en la barra tomando una caña con un pincho», dice confiado José Manuel durante la mañana que comparte con El Independiente.