Su estanco o el bar de su pueblo podrían convertirse pronto en su banco. O casi. BNP Paribas ha decidido lanzar en España su entidad Nickel, que utilizará esta clase de establecimientos como pequeñas sucursales para dar servicio a sus clientes. Lo hará desde el próximo otoño, cuando despegará el proyecto en este país y empezará a captar clientes, que podrán disponer de una cuenta y de una tarjeta por 20 euros al año.

La entidad quiere captar 700.000 clientes y contar con 3.000 puntos de venta en cuatro años

A partir del próximo otoño Nickel estará disponible para clientes en España. El proceso de alta es muy sencillo. Un cliente podrá acudir a un estanco u otro establecimiento asociado con la entidad y abrirse una cuenta en el instante con una tarjeta Mastercard asociada que podrá empezar a usar en ese momento. Para ello, solamente deberá presentar el DNI o su permiso de residencia en el caso de no disponer de uno. En la cuenta se podrán domiciliar recibos, nómina y otros pagos, dado que cuenta con un IBAN español.

El cliente dispondrá, además, de una aplicación móvil para controlar sus movimientos, realizar transferencias (gratuitas si son en España) y apagar la tarjeta en caso de pérdida o robo. En caso de duda, podrá hablar con la entidad por teléfono gracias a un call center que la entidad ha localizado en Sevilla y Madrid. «Sin máquina ni automatismos, nos gusta que los clientes nos llamen», explica Javier Ramírez, consejero delegado de Nickel en España, durante su presentación, celebrada en Madrid.

El coste de este producto serán 20 euros al año, a los que se suman 0,5 euros por cada operación que realice en el estanco, bar o establecimiento asociado, un importe que irá a parar íntegramente al mismo, no a Nickel. Por lo demás no existen comisiones, tampoco por descubierto, dado que es imposible que la cuenta se quede en negativo. Eso sí, en el caso de que el cliente quiera utilizar la tarjeta para retirar dinero en un cajero de otra entidad, deberá abonar el coste de la retirada, que depende del dueño de la máquina. Por el momento, la entidad no se plantea ofrecer en España otra clase de productos, ni siquiera crédito.

Nickel, establecimiento financiero de pago, ya cuenta con la autorización del Banco de España para utilizar, al menos, 50 establecimientos para distribuir su producto, pero su ambición es mucho mayor, pues tiene los ojos puestos en llegar a la mayoría de locales de loterías y estancos, lo que supone unos 20.000 puntos de venta en todo el país. En Francia ya cuenta con unos 5.800 tras seis años en funcionamiento.

En Francia, el 60% de nuestros puntos de venta están en la Francia Vacía

Thomas Courtois

En estos establecimientos asociados, el cliente podrá realizar operaciones como ingreso o retirada de efectivo (con un límite de 350 euros a la semana). Para ello, los propietarios de estos establecimientos recibirán una formación por parte del equipo de Nickel para ofrecer el servicio (así como la obligada por parte de los supervisores) y trabajarán únicamente con un TPV y una tablet.

¿Qué ganan estos establecimientos? Por una parte, ingresos por ofrecer el servicio y 0,5 euros por cada operación que realice en ellos cada cliente. Además, como apunta Ramírez, tendrán la posibilidad de realizar venta cruzada.

700.000 cuentas en España en 2024

La entidad quiere abrir unas 700.000 cuentas en los próximos cuatro años en España, siguiendo la estela de su negocio en Francia, donde en seis años ha logrado 1,7 millones de clientes. En España, quieren tener 3.000 puntos de venta activos para 2024.

Para esa fecha, el grupo Nickel quiere haber llegado a ocho países, entre los que se encuentran Francia, su origen, y España, el país en el que ha dado el salto hacia la internacionalización. La entidad ha creado un equipo de 200 personas para este lanzamiento, que se realizará en todo el país a la vez, de las cuales unas 50 están basadas en España y el resto en Francia.

¿Una solución para la España Vacida?

Tras años de cierres de sucursales bancarias, muchos municipios han perdido el acceso físico a los servicios financieros en su propia localidad o, al menos, a las retiradas de efectivo, algo que complica el día a día de sus habitantes, puesto que en los pequeños pueblos es, precisamente, donde más se necesita el dinero físico.

Es por eso que la opción de Nickel se configura como una utilidad para poder disponer de efectivo que se distribuirá a través de estancos, bares o cualquier otro comercio que quiera formar parte de su red.

«En Francia, el 60% de nuestros puntos de venta están en la Francia Vacía. Nuestra ambición es contar con una red nacional con mucha capilaridad», apunta Thomas Courtois, presidente de Nickel.