No existirán los vetos, pero sí el control. Los países de la Unión Europea podrán elevar al Consejo Europeo su preocupación por que un país se esté «desviando» de lo pactado en el plan para recibir las ayudas contempladas en el fondo de reconstrucción. El verdadero control sobre los planes que los distintos gobiernos presenten a cambio de recibir los fondos estará en manos de los distintos países más que del Ejecutivo comunitario.

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