Economía

Los choques entre Díaz y Calviño se escenifican en la negociación de la reforma laboral

Las ministras Calviño, Montero y Díaz en un acto en los jardines del Palacio Real.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Economía, Nadia Calviño, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en los jardines del Palacio Real. EFE/Chema Moya

Después de una toma de contacto, los agentes sociales se volverán a reunir con el Ministerio de Trabajo el 30 de marzo para abordar la reforma laboral. Una reforma, que a juicio de la vicepresidencia de Asuntos Económicos liderada por Nadia Calviño, debe dar solución a la temporalidad y al paro juvenil y que en opinión del Ministerio de Trabajo debe servir para «modernizar el marco laboral».

El punto de partido de la reforma está en el acuerdo de Gobierno que firmaron PSOE y Unidas Podemos y que incluye «los aspectos más lesivos de la reforma laboral» impulsada por el Partido Popular. Entre estos aspectos se encuentran los convenios colectivos, la subcontratación o el cambio de condiciones laborales de forma unilateral.

Sin embargo, para los empresarios y también para el departamento de Calviño la reforma debe estar dirigida desde las políticas activas de empleo y con la garantía de que los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) se conviertan en una herramienta estructural después de demostrarse su eficacia.

En este sentido, si bien los sindicatos y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, defienden que se retome la negociación donde la dejaron antes de la llegada de la pandemia, la CEOE insiste en que no es momento de tocar la reforma laboral.

Choque de vicepresidentas

La reforma laboral será uno de los temas donde la futura vicepresidenta tercera (Díaz) y la futura vicepresidenta segunda (Calviño) escenifiquen choques. Ambas están de acuerdo en que hay que cumplir con las propuestas que se enviaron a Bruselas pero mientras una se centra en el acuerdo de Gobierno y las negociaciones con los sindicatos, la otra insiste en que hay que atajar los problemas que se han agravado con la crisis del coronavirus: temporalidad y paro juvenil.

Calviño afirmó hace unos días que estaba «100%» de acuerdo con Díaz en los puntos que se acordaron para enviar a Bruselas. Sin embargo, el problema es la priorización y el orden en el que se tratan los temas.

Cambiar un artículo concreto del Estatuto de Trabajadores no resuelve los problemas de fondo»

«Cambiar un artículo concreto del Estatuto de Trabajadores no resuelve los problemas de fondo. La preocupación principal debe ser impulsar la creación de empleo, la recuperación de los trabajadores que están en ERTE y atajar la dualidad en el número de contratos», relataba Calviño en una entrevista la pasada semana.

El planteamiento de Economía parece estar alineado con el de los empresarios. «Bruselas no está hablando de la reforma laboral. Lo que ha dicho la vicepresidenta es lo que realmente dice Bruselas (…) De esas cosas son de lo que hay que hablar. Lo otro es meter rigidez al mercado laboral. Comprendo que lo contrario es más político y de titulares, pero yo no me presento a las elecciones, estoy en el día a día de las empresas», indicaba el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi en declaraciones a Telecinco.

Prioridades distintas

En el otro lado de la moneda están los sindicatos que insisten en que si ya se habían conseguido avances en febrero de 2020, habría que retomar las negociaciones sobre esos puntos. La titular de Trabajo estaría de acuerdo con las organizaciones sindicales y ha defendido la derogación de la reforma del PP en multitud de ocasiones. Por ello, sindicatos y ministra son partidarios de abordar la negociación colectiva y la subcontratación en primer lugar, para pasar después a los aspectos que mencionó Calviño.

Después de la reunión del día 30 está previsto que la mesa del diálogo social tenga encuentros semanales. Aunque la voluntad del acuerdo se ha manifestado, lo cierto es que las posturas están muy enfrentadas.

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