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El duelo de titanes que hizo estallar el “fraude” del vino en Valdepeñas

Las bodegas Félix Solís y García Carrión enfrentadas, a las que la Audiencia Nacional ha abierto una investigación por vender como reserva o gran reserva caldos que no cumplieron con los requisitos, facturan más de 1.200 millones de euros al año

Varias barricas publicitarias con las principales bodegas de Valdepeñas en la Avenida del Vino

Varias barricas publicitarias con las principales bodegas de Valdepeñas Emilia Martín-Peñasco

Pocas ciudades van asociadas a una fuente de ingresos como sucede en Valdepeñas. La ciudad, a 200 kilómetros al sur de la capital española, es una oda al vino. Solo basta recorrer sus calles para darse cuenta de la tremenda veneración y, también de la dependencia, que tienen sus vecinos al sector vinícola.

La avenida que recibe a los visitantes que llegan desde el norte a la ciudad (en la provincia de Ciudad Real) es una enorme calle con decenas de tinajas gigantes. Una vez en el centro, las barricas y los monumentos al vino se suceden. Tal es el punto que algunos de los bolardos para impedir el acceso a los coches a las zonas peatonales son copas de vino metálicas. 

Sus fiestas mayores, las de septiembre, se celebran con motivo del inicio de la vendimia. Más de 2.000 viticultores dependen de las empresas que comercializan los caldos de Valdepeñas.

Miles de familias dependen exclusivamente de la fabricación del vino: agricultores, pequeños, medianos y grandes bodegueros, distribuidores, hosteleros y empresas industriales se aferran al zumo fermentado de la uva para dar sustento a los 32.000 habitantes que viven en Valdepeñas. La ciudad es uno de los motores económicos más importantes de la provincia de Ciudad Real y allí están asentadas J. García Carrión y Félix Solís, dos de las bodegas españolas que más exportan fuera de Europa e imagen de Castilla-La Mancha de cara al comercio internacional. Pero el enfrentamiento comercial entre ambas, con denuncias cruzadas desde hace años, ha hecho estallar una grave crisis en la Denominación de Origen Valdepeñas con la apertura de una investigación judicial.

La Fiscalía denunció la situación

Esta semana se ha conocido que la Audiencia Nacional investiga a las cuatro bodegas más grandes de la ciudad Félix Solís, J. García Carrión, Bodegas Navarro y Bodegas Fernando Castro por presuntamente comercializar durante una década vinos reserva o gran reserva que en realidad no cumplían con el periodo de envejecimiento exigido.

Un supuesto fraude a través del etiquetado en el que, según denunció la Fiscalía, habrían incurrido las bodegas que dan trabajo directo e indirecto a decenas de miles de personas en la comarca y que habría estallado por la guerra comercial entre las dos primeras, como confirman fuentes fiscales a este medio. En la región preocupa mucho la situación en la que queda el prestigio de una Denominación de Origen cuya pervivencia se ve peligrar.

La directora general de Alimentación de Castilla-La Mancha Elena Escobar reivindica en conversación con El Independiente «la trayectoria de la Denominación de Origen Valdepeñas, que es una de las más antiguas de España, con un sector vitivinícola muy comprometido, con unos agricultores que apuestan por la calidad, con empresas que apuestan por la innovación y que ha incrementado sus ventas durante este año».

Pero diversos bodegueros consultados por este diario consideran que los intereses económicos enfrentados están tirando por la borda la fama del vino de Valdepeñas. La situación era un secreto a voces en la localidad ciudadrealeña. Fuentes del sector vitivinícola de la comarca consultadas por este diario afirman que desde hace años se veía venir que el «polvorín» en el que se había convertido la Denominación de Origen Valdepeñas saltaría por los aires.

Imagen de unas tinajas en el Museo del Vino (Valdepeñas) Foto: Emilia Martín-Peñasco

Según trasladan las citadas fuentes, tanto los pequeños productores como las asociaciones agrarias contemplaban con asombro cómo las grandes bodegas comercializaban vinos reserva y gran reserva a unos precios tan bajos que debían darles pérdidas. 

El Gobierno regional, desde donde trasladan «respeto por las actuaciones de la Fiscalía», abrió el año pasado cuatro expedientes sancionadores a las cuatro bodegas investigadas. «A raíz de las denuncias surgidas durante estos últimos años hemos hecho los controles de la trazabilidad de los vinos y ahora mismo estamos haciendo un control a todos los operadores de la DO Valdepeñas», explica la directora general Escobar.

Se investigan presuntos delitos de estafa, publicidad engañosa y falsedad documental

Este lunes, el juez José Luis Calama acordó investigar a las empresas denunciadas en el escrito de la fiscal Rosana Lledó por presuntos delitos de publicidad engañosa, estafa y falsedad documental. El titular del Juzgado Central de Instrucción 4 ve indicios de que todas compaginaron «una actividad empresarial importante y lícita» con la delictiva.

Esta última, según el auto con el que acordó iniciar la investigación, consistiría en «la puesta en el mercado de cantidades de vino con DOP Valdepeñas por encima de las declaradas al correspondiente Consejo Regulador, sin cumplir las condiciones de elaboración que tal denominación requiere y, por tanto, no respondiendo a la calidad dispuesta en el propio etiquetado del vino embotellado». 

La parte productora de la DO ha presentado su dimisión, quedando únicamente la parte elaboradora y comercializadora. «Ahora es la propia denominación la que tendrá que convocar sus órganos directivos para hacer efectiva esta solicitud de salir de la interprofesión», explican desde el Gobierno regional.

Otros bodegueros critican la DO Valdepeñas

“En Valdepeñas se hacen vinos muy buenos, de hecho han sido galardonados como los mejores de España, pero los intereses económicos de las grandes bodegas han propiciado que la fama de la denominación de origen haya perdido prestigio”, señala un productor de vino a El Independiente. 

De hecho, los bodegueros díscolos con la situación actual de la Denominación de Origen prefieren embotellar su propio vino fuera de la DO. “No nos compensa, tenemos que pagar por llevar el etiquetado y nos limitan la producción mientras que a las más grandes se les permite estampar el sello de la denominación con muchos menos problemas”, se lamentan. 

La Denominación de Origen lleva años en pie de guerra. En las sillas del Consejo de la DO se sentaron los grandes bodegueros (Félix Solis, García Carrión, Bodegas Fernando Castro y Navarro López) teniendo el control absoluto de la situación, dejando a los agricultores y pequeños bodegueros indefensos. 

Los agricultores y los pequeños bodegueros han visto cómo se pisoteaban sus derechos por las prácticas de los grandes

“Siempre han buscado sus beneficios y no los del Consejo Regulador de DO, que es para lo que se creó. Los agricultores y los pequeños bodegueros han visto cómo se pisoteaban sus derechos por las prácticas de los grandes”, explican fuentes del sector a este periódico.

Durante septiembre pasado, los terratenientes tensaron la cuerda y amenazaron con no vendimiar por los precios que querían pagar las bodegas adheridas a la Denominación de Origen. “Nos compensa más tirar la producción que nos paguen esa cantidad”, decían por aquellos entonces a Lanza Digital.

Y es que, las grandes bodegas valdepeñeras siempre fueron acusadas de realizar dumping. Es decir, vender el vino a un precio inferior al coste incurrido para producirlo, con el objetivo de competir más eficazmente en el mercado. Para ello, la DO siempre ha exprimido a los agricultores, que han elevado la voz durante muchas semanas. 

Dos enemigos íntimos

Las desavenencias entre los dos colosos del vino terminaron por romper en mil pedazos la Denominación de Origen, que tal y como señalan fuentes de la propia DO estuvo “muy cerca de disolverse” por el cruce de acusaciones entre Solís y Carrión. 

Además del conflicto que se ha generado esta semana, la lucha por querer asumir el liderazgo en el vino de Valdepeñas viene de lejos. El verano pasado García Carrión denunció el control absoluto que tenía en la Denominación de Origen Félix Solís ya que la única asociación que existe dentro del Consejo Regulador estaba orquestada por el empresario valdepeñero.

Botellas de vino de Valdepeñas Foto: Emilia Martín-Peñasco

Tras meses de calma tensa ambos empresarios lanzaron duros mensajes a través de comunicados. Por un lado, García Carrión (conocido por su marca de Pata Negra en la DO de Valdepeñas) asevera que su empresa “cuenta con la trazabilidad de todos sus vinos y con las auditorias legales e independientes que acreditan la correcta elaboración y comercialización de sus vinos bajo la DO” y que ellos mismos fueron los que denunciaron las prácticas de fraude, señalando así a Solís.

Mientras, el dueño de la marca Viña Albali aseguró que “se siente sorprendido” porque García Carrión “se reivindique” como denunciante cuando “también está siendo investigado”. 

Los dos enemigos íntimos tienen historias muy parecidas hasta liderar la producción y la facturación del vino en España, si bien es cierto que García Carrión tiene mayor historia. 

La historia de las bodegas

García Carrión nace en Jumilla (Murcia) en 1890, año en el que el bisabuelo del actual propietario de la empresa funda una pequeña bodega. Durante décadas, la compañía fue adquiriendo otras bodegas más pequeñas y conseguir estar en el decálogo de las DO en España con bodegas y viñedos propios. La estrategia de la compañía pasa por consolidar en la distribución organizada sus marcas de vinos D. O. como Mayor de Castilla, Viña Arnaiz, Marqués de Carrión, Antaño, Señorío de los Llanos, Pata Negra o Jaume Serra a precios muy asequibles y exportarlos a más de una veintena de países.

García Carión logró unas ventas de 850 millones de euros y Félix Solís, de 450 millones

Las ventas de García Carrión le han aupado a ser la bodega con mayor facturación en España ya que, de acuerdo a los últimos resultados publicados a los que ha tenido acceso este diario, la empresa logró unas ventas de casi 850 millones de euros, con beneficios netos de 31 millones de euros.

Por su parte, la bodega valdepeñera se fundó en 1952 cuando Félix Solís y su mujer se trasladan a la ciudad vinatera de Villanueva de los Infantes y compran una parcela donde empiezan a elaborar caldos. En 1962, la bodega adquiere una embotelladora y en ese momento su crecimiento es fulgurante, llegando a crear, por ejemplo, su propia productora de vino en China, República Checa, Alemania, Chile, Caribe, Rusia, Estados Unidos o México, Reino Unido o Francia.

Félix Solís factura, solo con las sociedades registradas en España más de 450 millones de euros y unos beneficios de 16 millones, de acuerdo a las últimas cuentas depositadas a las que ha tenido acceso este periódico.

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