Economía

El retraso en la vuelta de los cruceros a España refuerza a Grecia o Chipre como rivales

En el sector preocupa que la situación de 'impasse' provocada por el cierre de los puertos al tráfico internacional haya reforzado a medio plazo rutas del Mediterráneo oriental

Imagen de un crucero.

Imagen de un crucero. EP

España reabrió el pasado lunes sus puertos al tráfico internacional de cruceros. Después de casi un año con los muelles cerrados a los grandes buques turísticos, las navieras comienzan ahora a reposicionar sus embarcaciones de cara a la temporada de verano.

Sin embargo, el retraso del Gobierno en anunciar una fecha para el reinicio de la actividad hace temer consecuencias a medio plazo. Durante el tiempo en que los puertos españoles han permanecido cerrados, las navieras optaron por probar itinerarios alternativos en el Mediterráneo oriental, en destinos como Grecia, Malta, Chipre o, incluso, Israel.

«Se puede haber favorecido que se consoliden rutas que antes no existían y que, de alguna manera, son competidoras nuestras», advierte el presidente de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), Alfredo Serrano. «Mi preocupación con el Mediterráneo oriental es que una vez que una ruta se ha probado y se ve que es segura, funciona y a los clientes les gusta, se suele consolidar«, añade.

En el mismo sentido se expresaba hace algunos días Francesca Antonelli, directora de marketing de la Autoridad Portuaria de Valencia. También remarcaba cómo «las compañías de cruceros han reposicionado sus barcos hacia el Mediterráneo oriental, que ha abierto antes sus puertos y con destinos como Israel, que han avanzado mucho su vacunación».

Ahora mismo, las navieras están adaptando o revisando sus planes para incorporar a España en su temporada de verano. Aunque según reconoce Serrano, la situación para la época estival hubiera sido diferente si el Ejecutivo hubiese anunciado antes en qué fecha aproximada podrían volver a operar o hubiese fijado algún tipo de parámetro objetivo al que se pudieran agarrar.

«Las compañías necesitan certezas para poder organizar sus barcos y cualquier cambio de itinerario o reactivación. Un barco que esté parado es mucho dinero, mucho trabajo y muchas decisiones que no se pueden tomar si no tienes esas certezas», remata.

Daño a la confianza

En este sentido, avisa además de un posible daño causado a la confianza de las navieras en España por los vaivenes en las decisiones de las diferentes escalas de la Administración pública. Los grandes operadores percibían hasta ahora a nuestro país como un destino muy atractivo con buena infraestructura, al que se le añadía el plus de tener «una cierta previsibilidad sobre las decisiones» que tomaban los distintos responsables políticos.

«Era un sitio donde se podía planificar a largo plazo y se contaba con apoyo y respaldo por parte de las administraciones. Seguramente por razones diversas, ha faltado esa atención por parte de algunas de ellas«, remata Serrano.

España era un sitio donde se podía planificar a largo plazo y se contaba con apoyo y respaldo por parte de las administraciones

Aunque los puertos españoles ya están abiertos, aún falta mucho para que la actividad vuelva a niveles anteriores a la pandemia. Los altos directivos de las compañías de cruceros calculan que en 2022 se debería recuperar la normalidad, seguramente durante la temporada de verano. En cualquier caso, este «2021 no se va a parecer en nada a un año normal en absoluto«, remata el presidente de la patronal de los cruceros. Entre otras condiciones, el Ejecutivo ha fijado la necesidad de implementar aforos limitados, realizar test antes y durante los itinerarios, o planificar excursiones burbuja en los destinos a visitar.

A falta de datos sobre el nivel global de reservas para los pocos cruceros que han anunciado ya su intención de recalar en nuestro país, en el sector creen que se producirá un aluvión de reservas de última hora. «Va a ser un verano que va a arrancar tarde y que finalizará quizás un poco más tarde», explica Serrano.

Con casi once millones de pasajeros anuales visitando puertos españoles antes de la crisis de la covid-19, España era uno de los principales países receptores de cruceristas. En 2019 la industria de cruceros generó un impacto económico de casi 6.000 millones de euros y creó más de 50.000 puestos de trabajo

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