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La automoción afronta una tormenta perfecta por la falta de chips y la caída de las ventas

El mes de mayo cerró con un total de 182.838 unidades fabricadas en España, un 37,8% menos que el mismo mes de 2019

Fábrica de vehículos.

Fábrica de vehículos. EP

La industria europea del automóvil atraviesa un momento crítico. Un año después del inicio de la pandemia, la caída de las ventas no logra remontar y la producción de vehículos se ve fuertemente lastrada por la falta de microchips. Aunque el problema afecta a otros sectores industriales, el de la automoción es uno de los más golpeados.

De momento, todas las fábricas españolas han activado diferentes paros para adecuar sus líneas de montaje al ritmo de suministro de los proveedores de semiconductores. Y en el sector ya cuentan con que la actual carencia de un componente básico para los nuevos vehículos seguirá perjudicando su actividad hasta, como mínimo, el primer semestre de 2022.

Las cifras no invitan al optimismo en cuanto a la producción. El mes de mayo cerró con un total de 182.838 unidades fabricadas en España, un 37,8% menos que el mismo mes de 2019. Y en los primeros cinco meses del año, la caída acumulada es del 19%. Asimismo, el volumen de ventas también refleja una bajada generalizada en los principales mercados respecto al período anterior a la pandemia.

En este sentido, el nuestro es el mercado europeo más golpeado en cuanto a las ventas, con un retroceso del 35,9%. Algo especialmente preocupante si se tiene en cuenta que uno de cada cuatro vehículos comercializados en España es de fabricación nacional. Otras economías comunitarias registran descensos más moderados hasta mayo: Francia (-22,7%), Alemania (-26,7%), Reino Unido (-30,8%) e Italia (-19,3%). Por su parte, las exportaciones cayeron un 34,3% en comparación con el mismo mes de 2019, y acumulan un retroceso del 13,7% en lo que va de año.

Y las malas cifras se extienden también al resto de actores de la cadena de valor, como los suministradores de componentes, que también se ven especialmente perjudicados por el incremento del precio de las materias primas y el disparado coste que registra ahora mismo el transporte marítimo.

«La crisis de los microchips es una cuestión comunitaria que nos trasciende. Apenas hay fabricación en Europa y tenemos una dependencia externa», recuerdan fuentes de la patronal Anfac. En concreto, los dos grandes productores están instalados en Taiwán y Corea del Sur. Y el viejo continente se ve con las manos atadas por la falta de alternativas.

El secretario del sector automovilístico de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT, Jordi Carmona, ha pedido esta semana al Gobierno de Pedro Sánchez medidas «estratégicas» y «consensuadas» con el sector, pero de momento no ha trascendido ningún plan de contingencia o de incentivo a la compra.

Aunque existen conversaciones entre la Administración y las diferentes patronales implicadas, «la solución no es sencilla», reconoce Jordi Llinares, Subdirector General de Digitalización de la Industria y Entornos Colaborativos en el Ministerio que dirige Reyes Maroto.

Asimismo, las instituciones comunitarias y las matrices de las marcas de vehículos se encuentran analizando una situación que, por otro lado, no está claro qué impacto puede tener en el empleo a medio plazo. De momento, las fábricas han logrado flexibilizar sus turnos y se han acogido a los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) para mantener sus plantillas más o menos estables.

«Hemos pasado un año de pandemia, con las fábricas cerradas dos meses, y el empleo apenas ha descendido. Hay un compromiso muy grande de las fábricas con sus trabajadores porque son altamente cualificados y su reemplazo no es fácil», remarcan fuentes de Anfac.

Este mismo viernes, la dirección de la fábrica de Ford en Almusafes (Valencia) acordaba con los sindicatos un nuevo expediente mediante el que la planta dejará de montar unos 26.000 coches y 30.000 motores a lo largo de los próximos tres meses.

Por su parte, la planta de Seat en Martorell también ha visto obligada a cerrar varios días de este mes y Mercedes-Benz en Vitoria comunicó este jueves a los sindicatos la necesidad de iniciar un periodo de consultas para la próxima aplicación de un ERTE por la falta de microchips.

Volkswagen Navarra paró la producción y Renault tiene activo un ERTE en sus instalaciones de Valladolid y Palencia

Volkswagen Navarra paró temporalmente la producción debido a la falta de semiconductores y Renault tiene activo desde el 16 de abril un ERTE en sus instalaciones de Valladolid y Palencia por el desabastecimiento de semiconductores hasta el 30 de septiembre.

A falta de medidas concretas para paliar los efectos de la crisis de los microchips, en el sector se felicitan de que el PSOE diese marcha atrás y acabase apoyando una enmienda del PDeCAT en el Senado que implicará congelar el alza del impuesto de matriculaciones. A comienzos de año, la entrada en vigor de un nuevo sistema de control de emisiones de los vehículos implicó un aumento de un gravamen que lastra las ventas.

No hay solución a corto plazo

Las compañías ya cuentan con que el flujo de producción de microchips no se recuperará de hoy para mañana. Y tampoco cuentan con que se pueda reducir la dependencia de los productores asiáticos en el corto plazo.

De momento, la Unión Europea intenta sentar las bases «para para ser autosuficientes de aquí a tres-cinco años«, explica Llinares. Lo hace a través de un programa con el que trata de identificar proyectos que pudiesen dedicarse a la fabricación en territorio comunitario de estos componentes.

Pero frente a todas las consecuencias negativas, Llinares sí saca un aspecto positivo de la crisis actual. «A medio plazo, creo que puede ser bueno en el sentido en que se va a diversificar más y se va a apoyar más la industria europea de los semiconductores, que es estratégica, de alto valor añadido, muy competitiva y con empleos de alta calidad», concluye.

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