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Los concesionarios ya sufren la escasez de chips y temen un impacto en las ventas de los próximos meses

Desde la patronal reconocen "hay modelos que tardan en llegar" y creen que en junio y julio se dejará notar los paros en la fabricación activados en varias plantas

Interior de uno de un concesionario.

Interior de uno de un concesionario. EP

La falta de suministro de microchips ha provocado un verdadero terremoto en la industria automovilística, ya de por sí tocada por los efectos de la crisis sanitaria. Los fabricantes se han visto obligados a activar varios paros en sus plantas de producción ante la falta de los denominados semiconductores que incorporan todos los modelos que ensamblan; desde el utilitario más sencillo hasta el deportivo más completo en prestaciones.

La última ha sido la planta de Stellantis (antigua PSA) en Vigo, que el pasado jueves canceló todos sus turnos «hasta nuevo aviso». Antes, la crisis ha obligado a activar varios ERTE en las fábricas de Renault (Valladolid, Palencia, Sevilla), Ford (Almussafes), Stellantis/Opel en Figueruelas (Zaragoza) y Seat (Martorell) para adaptar a la producción a la escasez del componente.

Pero la onda expansiva de esta crisis tecnológica amenaza ya las perspectivas de los concesionarios en un momento en el que confiaban recuperar volumen de negocio tras el fin de las restricciones a la movilidad. «Al final tiene un impacto en las ventas porque no se puede vender. Y ya se está notando, sobre todo en el caso de los vehículos industriales», trasladan fuentes de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (Ganvam).

Asimismo, desde la patronal Faconauto, aseguran que la crisis de los semiconductores está afectando «con diferente gravedad» a «algunas redes de concesionarios». En este sentido, reconocen «hay modelos que tardan en llegar» y creen que esto puede disuadir las intenciones de compra de algunos de los clientes que se acercan a los puntos de venta. En cualquier caso, «esperamos que lo peor llegue el mes que viene, en junio y julio, cuando ya se noten los paros en la producción de algunas fábricas», advierten.

Y las perspectivas de los fabricantes tampoco invitan a pensar en una inmediata recuperación, mientras la demanda de los semiconductores siga disparada a nivel mundial. «El desabastecimiento de microchips está suponiendo un importante lastre para alcanzar el ritmo deseado en la fabricación de vehículos, tanto en España como en Europa y no es previsible que la situación mejore, al menos, hasta después del verano», indican desde la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac).

Imagen del interior de un concesionario. Ricardo Rubio / Europa Press

La falta de este elemento clave para la electrónica de los vehículos se originó cuando las compañías automovilísticas rebajaron sus pedidos con motivo de la crisis sanitaria el pasado año. Mientras tanto, otros sectores de la industria tecnológica que fabrican productos cuya demanda se elevó por el confinamiento y el teletrabajo (teléfonos, ordenadores, pantallas, tabletas, videoconsolas) coparon los pedidos. Y esto, unido a algunos factores más, ha terminado provocando un cuello de botella que tiene a la industria desbordada.

Desde la patronal de fabricación de componentes (Sernauto) aseguran que la incidencia del desabastecimiento es muy dispar entre sus asociados y, de momento, no han cifrado el impacto de esta crisis de los semiconductores. Pero al mismo tiempo recalcan que «si hubiera una cadena de proveedores más cercana, habría más oportunidades de solventar el problema».

No en vano, la producción de los microchips de última generación se encuentra en manos de apenas tres compañías en todo el mundo (TSMC, Samsung e Intel). Y buena parte se concentra en países asiáticos. La Unión Europea, por su parte, explora ya opciones para reducir la dependencia de ese mercado externo. Aunque el coste económico y el tiempo necesario para poner en marcha fábricas de chips de última generación no permiten encontrar una solución a corto plazo para el problema.

Segundo productor de Europa

De momento, la industria automovilística española (segundo productor de vehículos en Europa) se ha visto fuertemente golpeada. Las 17 plantas de fabricación de vehículos que hay en nuestro país han notado, de una manera o de otra, la escasez de este elemento. Y a la escasez de los microchips se ha sumado otro elemento negativo para el sector; el nuevo impuesto de matriculación que entró en vigor en enero y que ha encarecido la adquisición de los vehículos.

Desde Ganvam insisten en que la prioridad del Gobierno debería pasar ahora por «poner en marcha medidas que reactiven la demanda». El Plan Moves III para incentivar la compra de coches cero emisiones «es muy importante y está muy bien, pero hay que rejuvenecer el parque», insisten. Solo en la venta y distribución de vehículos se han destruido ya 8.000 puestos de trabajo desde que comenzó la pandemia. Y desde Faconauto subrayan que el mantenimiento del empleo «este año dependerá mucho de cómo evolucionen las ventas».

El primer cuatrimestre del año acabó con 850.043 vehículos fabricados, un 13,4% menos de producción respecto al mismo periodo de 2019

Tras un mal primer arranque de año, en el sector confían en registrar una cierta recuperación durante el segundo semestre del ejercicio. Además del avance de la campaña de vacunación, los concesionarios creen que el levantamiento de las restricciones unido a un aumento en la confianza del consumidor hará que «mucha gente se planteé cambiar de vehículo».

De momento, el primer cuatrimestre de 2021 ha acabado con 850.043 vehículos fabricados, un 13,4% menos respecto al mismo periodo de 2019. En abril de 2020, las fábricas estuvieron cerradas por la pandemia. En cuanto a las matriculaciones, el mercado español de vehículos cerró abril con una caída de las ventas del 34,2%, hasta las 78.595 unidades. El acumulado del año registra una caída del 39,3%, hasta las 264.655 unidades respecto del mismo periodo de hace dos años. 

Ahora, y ante el retraso en la entrega de los pedidos, los concesionarios ya han constatado un traslado de clientes hacia los modelos de ocasión o en stock. En otros casos, los compradores directamente deciden aplazar las adquisiciones. «Habrá que ver si la demanda actual se traslada a los meses siguientes. Pero, de momento, ese retraso hace que la gente que tiene un coche en mente no lo adquiera y mire otras opciones porque no hay unidades o porque va a tardar mucho en llegar», concluyen desde la patronal de los concesionarios. En España hay 2.042 de estos últimos y 5.309 puntos de venta.

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