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La pandemia eleva un 8% los clientes que combinan tienda física y online para comprar comida

Imagen de una pescadería en un supermercado.

Imagen de una pescadería en un supermercado. Jesús Hellín / Europa Press

La pandemia ha cambiado los hábitos de compra de los consumidores. Y lo que se preguntan ahora mismo las grandes marcas y cadenas de distribución es qué porcentaje de las nuevas tendencias de consumo han llegado para quedarse y cuánto volverá a sus canales habituales cuando pase la crisis sanitaria.

De momento, en el sector de la alimentación ya han constatado que el incremento de los clientes que usan internet para adquirir sus productos no ha descendido con el fin de las restricciones. Y el mayor crecimiento se da en el segmento de compradores que combinan las visitas a la tienda física con las compras on-line.

Así se desprende del V Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación realizado por la patronal Asedas (Asociación Española de Distribuidores de Autoservicio y Supermercados) junto a la Universidad Complutense y la Autónoma de Madrid.

Los denominados ‘consumidores mixtos’ crecen 3,19 puntos respecto al estudio del año pasado y acumulan un crecimiento del 8% en comparación con el período anterior a la pandemia. Este tipo de cliente supone ya el 30,49% del total y gasta más que ningún otro.

Por su parte, aquellos que dicen comprar únicamente a través de establecimientos físicos han caído un 13,75% en los últimos dos ejercicios, aunque siguen representando el 63,75% del total de los compradores. Además, los consumidores que solo compran productos de alimentación a través de internet registran un crecimiento de 2,29 puntos, hasta alcanzar el 5,75% del total.

El estudio refleja también que la mitad de los compradores que compran por internet lo hace desde hace menos de tres años. Asimismo, un 15% de los nuevos usuarios de las tiendas online de alimentación empezó a emplear este canal hace tan solo un año, la mayoría a causa de la covid-19. Eso sí, el 90% de ellos afirma que continuará usando este canal aunque termine la crisis sanitaria.

El consumidor repite porque tiene una compra satisfactoria; se está fidelizando a un cliente hacia un comercio que antes no había elegido»

«El consumidor repite porque tiene una compra satisfactoria; se está fidelizando a un cliente hacia un comercio que antes no había elegido», destaca el presidente de Asedas, Ignacio García Magarzo. Asimismo, enfatiza la importancia del crecimiento en volumen del comprador mixto. «La tienda física y online son plenamente complementarias», añade.

¿Pero cuáles son las barreras que siguen frenando el acceso a este canal? «El ver, oler y tocar que tenemos tan arraigado hace que no queramos incorporarnos al mercado on-line salvo que sea estrictamente necesario. Además, somos un pelín desconfiados y delegar la decisión de adquirir productos -sobre todo frescos- nos cuesta mucho«, abunda la profesora María Puelles, profesora de la Universidad Complutense de Madrid y una de las coautoras de la encuesta.

Resistencia a comprar frescos

Según el estudio, un 27% de los consumidores asegura que empezó a comprar más frescos a través de internet a raíz de la pandemia. Esto supone un crecimiento del 7% respecto al año pasado. Pero el no poder elegir el punto de maduración de frutas y verduras o no poder seleccionar la fecha de caducidad de lo que se compra son argumentos que siguen echando para atrás a muchos de los consumidores en este segmento.

Por su parte, lo que más dicen valorar los clientes para decantarse por una u otra plataforma de distribución on-line están el hecho de que quede claro el horario de entrega de los productos, que localizarlos en la página sea sencillo o que se incluyan imágenes de los mismos. Por su parte, se premia la variedad de marcas que ofrezca el establecimiento incluso por encima de las cuestiones de precio.

Por otro lado, la encuesta refleja que muchos consumidores offline estarían dispuestos a lanzarse al on-line mayoritariamente si se eliminasen los gastos de envío. «El comprador totalmente offline tiene un perfil que en su mayoría tienen un menor nivel económico y cualquier gasto adicional, por pequeño que sea, es un peso y una barrera psicológica», explica Puelles.

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