La pandemia del coronavirus ha impactado de manera muy especial en el mercado de la vivienda. Si el sector ya sufrió los estragos de la anterior crisis económica, ahora la crisis sanitaria ha servido para introducir nuevos patrones de comportamiento que se trasladan a todos los aspectos del mundo inmobiliario. Asimismo, ha acelerado procesos que estaban ya produciéndose y ha propiciado la aparición de nuevos operadores en un mercado en plena transformación con el auge del teletrabajo.

En el ámbito de legal, la pandemia ha propiciado nuevos retos para los despachos de abogados que se encargan de asesorar en las operaciones. «Hay gente que ha remodelado su negocio y se ha aliado con nuevos socios», recordó Lourdes Barriuso, responsable del área de inmobiliario de Vaciero en una nueva edición del foro Conversaciones con El Independiente. Tras la edición realizada de forma telemática el pasado año, este curso se retomó el formato presencial, aunque aún con un formato reducido debido a las limitaciones impuestas por la pandemia.

«También se abren nuevas líneas de negocio vinculadas a la tecnología y eso es un reto para nosotros como abogados», prosiguió Barriuso. Asimismo, insistió en el cambio que se está dando en el ámbito de los contratos, donde los despachos cada vez los hacen «más transparentes» y comprensibles para el cliente. También sostuvo que en la relación con los inversores cada vez se utilizan fórmulas menos estandarizadas y más «ad hoc».

Cambio en compra, venta y uso

La pandemia «ha cambiado el comportamiento de los clientes particulares, en la que la gente ve una propiedad, decide comprarla y entra a vivir», recordó, por su parte, Francisco Sierra, director general de Casavo España. «Antes del covid, por ejemplo, querían tener la terraza cerrada y ahora quieren espacios al aire libre», expuso. Asimismo, enfatizó que en mercados como el mediterráneo donde domina el particular, «hay que centrarse en él y en cómo cambiar y acelerar lo que están haciendo ellos».

Por otro lado, subrayó que la mayoría de estos se decantan ahora por colocar un anuncio en alguno de los portales especializados que existen en internet para vender sus propiedades, en lugar de recurrir a servicios profesionales. Pero también recordó que en los dos últimos años han surgido muchas start-up en el mercado centradas en la transparencia en las transacciones y los precios, intentando cambiar el modelo del agente inmobiliario. «Veremos cuáles tienen éxito y consiguen arrancar», reflexionó.

El covid acelera tendencias

Asimismo, la pandemia se ha sumado también a nuevas tendencias sociológicas que ya se venían dando en los últimos años, pero ha incorporado algunos nuevos hábitos derivados del confinamiento. Javier Caro, Director de Coliving de la consultora inmobiliaria CBRE, explicó que cada vez hay más transversalidad entre activos e incidió en los cambios a nivel social también se trasladan a las operaciones.

En este sentido, consideró que «los nuevos modelos tienen que ir más hacia el alquiler que hacia la compra, dado que mucha gente no tiene capacidad de ahorro». Y, por otro lado, recordó que sólo el 4% del mercado de alquiler de vivienda está en manos de profesionales.

Respecto al coliving, recordó que está habitualmente asociado a la idea de estudiantes o personas con pocos recursos que necesitan vivir en un sitio con muy poco espacio privativo. Sin embargo, puso de manifiesto que en los espacios de este tipo que existen en Madrid están ocupados por personas que rondan los treinta años.

Realmente esta gente pide algo que no le estamos sabiendo dar y hay que adaptarse»

Javier Caro, Director de Coliving en CBRE

Por su parte, Araceli Martín-Navarro, presidenta de COWORD, profundizó en el análisis del concepto de espacios compartidos, de los que -sostuvo- «hay una demanda creciente importante». Además, defendió que el principal reto ahora gira en torno a la adaptación de los espacios a unos nuevos paradigmas existentes en la sociedad, como la «pérdida del sentido de la propiedad de la gente joven».

«Realmente esta gente pide algo que no le estamos sabiendo dar y hay que adaptarse», abundó Caro. Por eso, «si en algún momento este modelo es regulado por la Administración, sería necesario que se dé una solución real a las demandas de los consumidores», zanjó.

Regulación clara y fondos europeos

Durante el posterior debate entre los ponentes y expertos del sector también se analizaron las posibilidades que se abren para el mercado con la ansiada llegada de los fondos europeos, así como los pros y contras de la nueva regulación del mercado de la vivienda en España. En este sentido, varios participantes reclamaron «normas claras y agilidad» para facilitar su actividad.

«La normativa va siempre muy por detrás de las necesidades de inversión», recordó otro de los intervinientes, que defendió además el uso de los fondos comunitarios para relanzar el sector y ejecutar actuaciones de calado en el ámbito urbanístico.