Economía | Pensiones ENTREVISTA | JOSÉ ANTONIO HERCE, EXPERTO EN PENSIONES

"El problema es que vivimos cada vez más y pretendemos jubilarnos a la misma edad que nuestros ancestros"

El experto en pensiones José Antonio Herce

El experto en pensiones José Antonio Herce Cedida

El doctor en economía, experto en longevidad pensiones y socio fundador del LoRIS, José Antonio Herce, atiende a este periódico en la semana en que el Consejo de Ministros ha dado el visto bueno al anteproyecto de ley de la reforma de las pensiones. El nuevo acuerdo entre el Gobierno, sindicatos y organizaciones de empresarios las ligará, de nuevo y a partir de enero de 2022, a la subida de los precios.

Además, que establece una serie de incentivos al retraso de la jubilación y desincentivos a su adelanto, pero a la vez deja otra batería de medidas a discutir en segunda mitad de este año, de gran calado para el cálculo de estas prestaciones. Entre otros, queda pendiente decidir los nuevos tramos de cotización para los autónomos o la creación de un mecanismo de equidad intergeneracional que sustituya al factor de sostenibilidad de Rajoy, que provocó las protestas de los pensionistas. No es poca cosa.

Pregunta.- ¿Qué le ha parecido el acuerdo sobre la reforma de las pensiones? ¿Considera que ligarlas al IPC es lo correcto? 

Respuesta.- Es lo correcto desde el punto de vista social, lo que los pensionistas de todos los países del mundo desean que les suceda. Sean las pensiones buenas o malas, siempre les gustaría que fueran mayores, ¡incluso muy mayores al esfuerzo que han realizado! Y sí, la reclamación de todos los pensionistas de que preserven el poder adquisitivo es justa. Es un paso adelante que tengamos despejado el horizonte.

A partir de ahí, todo son malas noticias. Sería deseable que tuviéramos a la vista una cierta garantía de que tenemos recursos para pagarlas. Van a representar entre 3 y 5 puntos de PIB de gasto adicional: son docenas de miles de millones de euros que no tenemos asegurados. Por más que se haga caja única, ahora mismo estamos aumentando la deuda.

Necesitaremos ver muchas más cosas en las futuras reformas que nos garanticen que no vamos a disparar la deuda con este mecanismo, porque de la misma forma que hay que preservar el poder adquisitivo de las pensiones, hay que preservar el poder adquisitivo de las demás rentas. Estos mecanismos automáticos están muy bien, pero hay que tener forma de pagarlas.

P.- Este miércoles, la diputada de Ciudadanos María Muñoz Vidal decía en la comisión del Pacto de Toledo que es irresponsable que las pensiones suban en los años de deflación, como se ha decidido.

R.- Es un aspecto muy desagradable desde el punto de vista técnico. Si las pensiones suben cuando suben los precios, pero no bajan cuando bajan los precios, eso es socialmente injusto, aparte de ser técnicamente un error. Los automatismos en los sistemas de prestaciones son en general aconsejables, pero tienen que ser simétricos. Esta forma no es simétrica, y por tanto trata mejor a los pensionistas que a los asalariados y a otros grupos sociales, a sectores de rentas que también se han ganado con su esfuerzo. Rentas cuyo origen es el alquiler de propiedades inmobiliarias, por ejemplo. Si no las pueden preservar cuando baja el poder adquisitivo o cuando la inflación es negativa, entonces todos los individuos tienen que correr un riesgo comparable.

Pero, en general, la reforma es una buena noticia.

P.- En el Ministerio mantienen que ligar las pensiones a la inflación aumentará el gasto hasta un máximo de 2,5 puntos de PIB en 2050, cuando España tendrá más jubilados que nunca en su historia. Pero, a la vez, estiman que los nuevos desincentivos a la jubilación anticipada voluntaria y los incentivos a la jubilación demorada conseguirán retrasar la jubilación de millones de españoles y, con ello, este gasto se reducirá a la mitad, es decir, hasta los 1,3 puntos de PIB aproximadamente. ¿Cree que son correctas estas proyecciones del Gobierno?

R.- Habrá que verlo, porque los incentivos que teníamos hasta ahora, la penalización hasta del 8% por año en que se anticipaba la jubilación y la bonificación por cada año que se demoraba existen desde hace décadas, no es nuevo. Apenas hay elementos nuevos en esta medida, que es la segunda más importante de las que han tomado en el acuerdo social. Existía desde hace décadas y la edad de jubilación efectiva no ha variado mucho, ni siquiera ha aumentado con el aumento de la edad legal de jubilación, que ha pasado a 66 años en 2021. Aumentándola un año, la edad efectiva de jubilación no ha subido un año, lo que quiere decir que en presencia de esos incentivos lo que teníamos no ha funcionado. 

¿Por qué va a funcionar lo que tenemos hoy si no es esencialmente distinto? La penalización se va a aplicar a la pensión máxima, no a la total… ¿Cuántas personas se van a ver afectadas? Muy pocas. Eso no va a llegar a miles de millones al año.

P.- ¿Ni tampoco gracias a los nuevos incentivos a la jubilación demorada? 

R.- En el lado de los incentivos, el 4% me parece tan justo, tan justo, que tampoco está llevando a la gente en los últimos años a demorar su jubilación, entre otras cosas porque los empleadores no ven con buenos ojos que se retrase la jubilación.

Lo único bueno es un cheque de hasta 12.060 euros para la pensión máxima. Resulta que esos 12.000 euros, que es el pájaro en mano, son casi tres veces menos que el valor esperado del 4% durante toda una vida en jubilación. Si ganas 2.000 euros de pensión y tienes 80 euros más al mes durante toda tu vida de jubilado, que en términos medios dura más de 20 años, es una cantidad superior a 30.000 euros. Así que 12.000 euros está muy bien, te los llevas y los puedes meter en tu bolsillo, pero con el 4% de gana mucho más, así que los 12.000 euros sí conseguirían que el sistema ahorre, pero tampoco va a funcionar mucho, tampoco nos va a dar miles de millones de euros cada año. 

Así que creo que esos incentivos no tienen tanta eficacia, no van a conseguir acercar la edad efectiva a la edad legal, que serán 67 años en 2027, y estamos en 64 años de edad efectiva. Aumentar tres años la edad efectiva es una barbaridad, habría que quemar tanta pólvora que el sistema aumentaría el déficit.

P.- “Nosotros no vamos a tener pensión”. Es un mantra que siempre se repite, pero, ¿no tiene fundamentos, o debemos preocuparnos?

R.- Esa idea de que no vamos a tener pensión es más fruto de la ignorancia que de la mala fe. La Seguridad Social existe en todo el mundo, en algunos países desde hace más de 130 años. Está ahí para quedarse. Otra cosa es que siga dando pensiones tan buenas como las que ha dado hasta ahora. En muchos, el tamaño de la Seguridad Social se ha ajustado a las nuevas realidades. En España la Seguridad Social es dominante, tendrá que hacer sitio para que entren otros pilares… pero la Seguridad Social no va a desaparecer ni va a dejar de pagar pensiones nunca, nunca. 

Otra cosa es que a muchos jóvenes la Seguridad Social les vaya a dar las mismas pensiones que sus padres jubilándose a la misma edad. Lo que les separa son 8 años de esperanza de vida, no es justo que los jóvenes de hoy se jubilen a la misma edad que sus padres, porque van a vivir 8 años más que ellos. La Seguridad Social no les va a poder pagar las mismas pensiones durante tantos años como a sus padres. Puede seguir pagándoselas toda su vida de jubilados, pero no tan poderosas.

P.- La idea que ha traído de cabeza a Escrivá esta semana es el factor de sostenibilidad que ideó el Gobierno de Mariano Rajoy y los sindicatos querían derogar a toda costa, pero que ahora crea un nuevo problema: hay que inventar una nueva fórmula. Pero, ¿qué es exactamente? Creo que muchos no hemos llegado a entender en qué consiste.

R.- El factor de sostenibilidad lo que quería hacer es justamente ajustar las pensiones de los futuros pensionistas por el hecho de que van a vivir más que las cohortes precedentes. Si la esperanza de vida aumenta un 5% respecto a la de la generación anterior, o un 10%, que la pensión mensual tenga ese ajuste a la baja. Si te empeñas en jubilarte a la misma edad que la generación precedente, tu pensión tiene que caer. Pasa en multitud de países desarrollados.

Lo que sugirió el ministro es dar a elegir entre algo de eso, un recorte a la pensión si te quieres jubilar antes, o, si quieres evitar ese recorte, pues jubílate más tarde. Si la esperanza de vida ha aumentado un 10% respecto a la generación de tus padres, pues te jubilas unos años más tarde. Se podría compartir ese riesgo y que en vez de que sean 8 años más tarde, que sean 5 años, pero para la gente no es lo mismo jubilarse a los 65 años que jubilarse a los 70… ¡pero es que van a acabar jubilándose a los 70 los jóvenes! Y hablo de jóvenes de 40 años.

P.- Hablemos a futuro, más allá de lo firmado en el acuerdo: ¿qué cree que va a pasar con los baby boomers? El ministro Escrivá se disculpó por sus palabras, pero tampoco dice que no vaya a recortarles la pensión…

R.- Da lo mismo que seamos baby boomers o no, si la natalidad no ha colapsado. El problema de las pensiones no es que no nazcan niños, es que vivimos cada vez más y pretendemos jubilarnos a la misma edad que nuestros ancestros. La única medida que logra la suficiencia y la sostenibilidad de las pensiones es ligar la jubilación con la esperanza de vida.

Ahora que está de moda indexar, también podríamos indexar la edad de jubilación con la esperanza de vida. Insista, insista en el sentido común. Que la gente no siga creyendo que esto es un dominio hipertécnico de unos sujetos que se fuman un puro mientras hacen cálculos matemáticos. Esto es de sentido común. El enfado que nos causa a muchos expertos no es porque no se nos haga caso, sino que nos digan que no se nos entiende cuando las cosas están meridianamente claras.

P.- ¿Prevé que el Gobierno imponga un nuevo mecanismo de equidad así? Un nuevo factor de sostenibilidad…

R.- En Alemania están especulando con la idea, pero en muchos países ya hay un mecanismo de ajuste de la pensión en función de la esperanza de vida. En Suecia, en Estados Unidos, en Alemania, en Portugal, en Suiza, en Holanda, en muchos países. Portugal tiene un mecanismo de factor de sostenibilidad desde hace años. En Suecia te calculan la pensión pública como una renta vitalicia que tiene en cuenta la esperanza de vida. En Nueva Zelanda y Australia, también.

El acuerdo social nos ha retrotraído a 2011, pero hemos perdido una década, y entonces ya llevábamos mucho tiempo perdido a la hora de hacer una reforma en serio. Más vale que el Ministerio proponga una reforma de calado. 

P.- ¿Hay alguna parte de esa reforma de pensiones de la que tengamos que estar hablando más?

R.- El desarrollo de la pensión complementaria es fundamental. Eso se tiene que generalizar porque en España hay millones de pensionistas que necesitan complementos de pensiones y la Seguridad Social ya les da bastante… no puede dar más. Quizá no deba dar menos, pero lo importante es que ya, aunque la Seguridad Social esté en condiciones de garantizar las pensiones actuales para todo el mundo, incluso en ese escenario, los españoles necesitarán complementos de pensiones. Y no tenemos un sistema de planes de empleo que sea eficaz. Eso hay que impulsarlo también, y tiene que ser la política pública la que lo haga. Todo eso es mucho más importante que todo lo demás, y el diálogo social apenas ha trabajado sobre esto. Pero no tienen más remedio que trabajar duro. 

P.- ¿Aguantará la nueva reforma la llegada de otro partido político al Gobierno? ¿Qué estabilidad tiene este pacto, aunque se haya alcanzado con los sindicatos y las organizaciones de empresarios?

Este Gobierno ha derogado la reforma de 2013. “Llego, y anulo las reformas precedentes”. Se jactan de que van a derogar leyes, a deshacer entuertos. Yo pediría que se acabara esto, que se mejorase lo que hay, pero no a base de derogar leyes. La reforma del mercado de trabajo está por derogar. Que hagan cosas que limiten los efectos negativos, pero no que se carguen los efectos positivos. Yo confío en la buena intención de todos. Ya sabemos por experiencia lo que debiera suceder.

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