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'PureAir': el mortero español para fachadas que logra 'comerse' el CO2

Dos operarios de obras, pintan parte de la fachada del edificio España.

Dos operarios de obras, pintan parte de la fachada del edificio España. EP

La lucha contra los gases de efecto invernadero es uno de los retos que centrará durante las próximas décadas la atención de todos los gobiernos y empresas. Y en esa carrera por mitigar las emisiones contaminantes, el laboratorio alicantino Primlab puso el pasado año en el mercado un componente químico revolucionario capaz de ‘comerse’ literalmente sustancias como el CO2 o los óxidos de nitrógeno y transformarlas en compuestos inocuos para el medio ambiente.

Hasta ahora, la aplicación del denominado ‘CO2PURE’ estaba centrada en el ámbito textil y en el de las pinturas. Pero la empresa especializada en distribución de materias primas Addkem intervino para tratar de ampliar ese foco y llevarlo a otros materiales que se aplican a superficies de gran tamaño. De esta forma, la compañía murciana de materiales de construcción Truccsa acabó incorporando el componente a uno de sus morteros para el revestimiento de fachadas tanto en obra nueva como en rehabilitación de construcciones.

Con ello, dicen haber conseguido un producto monocapa con mayor capacidad de mineralización del CO2 que ninguna de las otras soluciones que existen en el mercado. Por ejemplo, la recientemente empleada en forma de pintura con propiedades fotocatalíticas para la renovación del pavimento de algunas calles del centro de Madrid.

El mortero funciona de día y de noche y a temperatura ambiente. Su mecanismo se basa en reacciones químicas que acaban absorbiendo los componentes contaminantes del aire y dando como resultado una especie de polvo casi imperceptible que se desprende de las paredes por la acción del propio viento o el agua de lluvia.

Ahora, tratan de que el mortero sea incluido dentro del registro del Gobierno para que su uso pueda servir para mejorar la calificación energética de los edificios donde se aplique, igual que ocurre al poner ventanas aislantes o paneles solares. La idea es incorporar como concepto ‘Morteros mineralizadores de CO2’. En este sentido, aseguran estar trabajando de la mano del Colegio Oficial de Aparejadores y de Arquitectos de Murcia.

Asimismo, desde la firma aseguran haber abierto conversaciones con grandes compañías y algunas instituciones que podrían estar interesadas en emplear el material en sus instalaciones para contribuir a la reducción de emisiones o a compensar las que generan con su actividad. Por ejemplo, en grandes instalaciones ganaderas. Asimismo, defienden que su uso podría podría contribuir a la mejora reputacional de la firma.

Este no es más que un primer paso en la lucha contra la contaminación. Josep Sivera, cofundador y director técnico de Primlab reconoce que «por mucho que se incluya el aditivo dentro de las superficies, mientras que las empresas que emitan gases de efecto invernadero no sean conscientes, reducir las emisiones será una utopía».

En este sentido, creen necesario combinar un tipo de soluciones como la que aporta su empresa con una regulación más estricta. El laboratorio asegura tener negociaciones abiertas con grandes compañías de bebidas, de moda y con grandes superficies de ‘retail’, tanto a nivel nacional como internacional.

Precio más elevado

Aunque el saco de 25 kilogramos de mortero absorbente de CO2 cuesta casi el doble que uno normal, la fórmula elegida hace que no sobrepase el precio de la mano de obra que se requiere para su aplicación. En función de las condiciones de contaminación en cada uno de los lugares donde se emplea, los porcentajes de absorción son variables.

La fórmula del aditivo está patentada y cuenta con informes tanto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) como de la Universidad de Alicante, que han realizado ensayos para comprobar la efectividad del producto. Según los últimos estudios realizados, por cada cien gramos de aditivo, se quitarían 36 gramos de CO2 de la atmósfera.

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