Economía

Perlora: la 'ciudad de vacaciones' abandonada en Asturias que busca una segunda vida

Un chalet de la ciudad de vacaciones de Perlora (Asturias).

Un chalet de la ciudad de vacaciones de Perlora (Asturias). EP

«Perlora cuenta con unos interiores bellamente decorados que invitan al recogimiento de la vida en familia. En el exterior, también hay rincones acogedores para la tertulia». Así era la descripción que hacía el NO-DO en la época de esplendor de esta ‘ciudad de vacaciones’ asturiana situada a escasos 15 kilómetros de Gijón y que llegó a albergar casi 300 chalés en un emplazamiento privilegiado frente al mar Cantábrico.

Después de que la administración regional decidiera clausurarla en 2006, ahora sólo quedan edificios abandonados que languidecen en un complejo turístico promovido en pleno franquismo por el sindicato vertical para el disfrute de las familias de los trabajadores de empresas públicas de la minería y la siderurgia, principalmente.

El complejo, que acogía hasta 2.000 visitantes en turnos de 15 días, lleva años esperando que inversores privados le den una segunda vida. El gobierno asturiano dice no tener capacidad presupuestaria suficiente para reformarlo con fondos públicos y que recupere su esplendor. Fuentes de la Consejería de Hacienda -que tiene la titularidad del espacio- aseguran que la voluntad es darle pronto un nuevo uso al complejo, aunque deberá ser a través de un concurso público para el que no se atreven a fijar ninguna fecha.

La ciudad de vacaciones recuperaba hace poco tiempo las esperanzas de recuperar lo que un día fue. El último inversor que se ha mostrado interesado por revitalizar el complejo es el hijo de Alberto Cortina y Alicia Koplowitz. Según trascendió el pasado mes de mayo, la empresa ‘Sunny Resorts’ que dirige Pelayo Cortina -dedicada a los camping de alto standing- podría ser uno de los candidatos para reflotar el espacio. Hasta ahora, la firma ya dispone de un camping de lujo en la localidad portuguesa de Nazaré.

«Aunque siempre hemos tenido en el horizonte la opción de aprovechamiento turístico, no cerramos la puerta a otras posibilidades. Ahora bien, será imprescindible contar con la iniciativa privada para que, en estos tiempos, cualquiera de estas propuestas vea la luz», apunta, por su parte, la alcaldesa de Carreño, Amelia Fernández.

Durante la construcción de la ciudad de vacaciones se cuidó mucho la presencia de elementos vegetales, lo que conforma un conjunto espacioso de pequeños chalets que tienen una arquitectura muy particular de la época. El recinto contaba además con un depósito de aguas, un pabellón albergue, un restaurante, un comedor, un edificio de dirección, una iglesia, una escuela taller, así como vestuarios y un merendero.

«Pero la mayoría de las edificaciones se encuentra en un grado de deterioro considerable», reconoce la primera edil. En cualquier caso, añade la alcaldesa, «la propuesta que se desarrolle deberá mantener esos puntos fuertes así como los preceptos de la ‘ciudad jardín’, con una configuración paisajística respetuosa con el medio, basada fundamentalmente en la idea de fragmentación». El temor entre algunos vecinos es que acabe convertido en un recinto cerrado, de uso exclusivo para los clientes del negocio que se acabe instalando allí.

Inversiones de dos millones desde 2012 en Perlor

A la espera de fondos privados que puedan volver a dar un uso al espacio, las fuentes del gobierno regional consultadas puntualizan que desde el año 2012 se han ido acometiendo inversiones que superan los 2 millones de euros para su mantenimiento.

No en vano, Perlora sigue siendo un espacio abierto recreativo que requiere trabajos de conservación de las zonas verdes, las aéreas deportivas, lúdicas e infantiles, así como el mobiliario urbano, el alumbrado o los equipamientos de uso público. El contrato actualmente en vigor, iniciado el 1 de octubre de 2020 y que finaliza el 31 de julio de 2021, asciende a 176.260,50 euros.

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