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La CUP abre el camino a la municipalización de las centrales hidroeléctricas

Can Trinxet puede convertirse en la primera central hidroeléctrica de gestión pública en Cataluña

El Ayuntamiento de Sant Quirze de Besora (Barcelona) ha iniciado el proceso para reclamar la titularidad municipal de la central hidroeléctrica de Can Trinxet. El primer paso para la construcción de una eléctrica pública catalana. Se trata de la primera que agota su concesión en Cataluña, dentro de tres años. Con ella, el Ayuntamiento quiere dar el primer paso para la remunicipalización de la producción de electricidad en plena explosión de los precios en España.

Este lunes, el consistorio gobernado por Som Poble-CUP y ERC presentó ante la Agencia Catalana del Agua (ACA) la instancia para «iniciar el expediente de extinción y revisión a control público de la central hidroeléctrica Can Trinxet» según anunció el propio Ayuntamiento. Un proceso que se inicia ahora, pero que no tendrá resultados hasta dentro de tres años, cuando se agote la concesión.

El mismo día, los españoles pagaban hasta 108 euros por cada megavatio a la hora. El tercer precio más caro de la historia, solo superado por el del 20 de julio y otro de 2012. El mes históricamente más caluroso no dará un respiro a la factura eléctrica que ya dio mucho de sí durante el pasado julio, cuando se tocaron máximos jamás vistos. El precio de la electricidad, disparado fundamentalmente por el encarecimiento de materias primas como el gas natural o la emisión de carbono a la atmósfera, que ya supera los 53 euros por cada tonelada que se vierte a nuestro aire, se ha convertido en un problema político. El Gobierno del PSOE y Podemos lo ha afrontado de momento con una rebaja del IVA al 10%. En Cataluña, ERC, JxCat y la CUP han acordado trabajar por una eléctrica pública que permita abaratar los precios.

Eléctrica pública

«Can Trinxet es importante porque es la primera central que entra en este proceso» explica Pau Juvillà, diputado de la CUP en el Parlament. La formación incluyó en el acuerdo de legislatura para investir a Pere Aragonès la creación de una eléctrica pública catalana con las tres ramas: producción, distribución y comercialización de la energía. Hasta ahora, la experiencia más cercana es la del Ayuntamiento de Barcelona, que ha creado una comercializadora pública de electricidad.

Los antisistema aspiran, sin embargo, a cubrir las tres fases del proceso. Y para la de producción confían en primer lugar con la asunción de las centrales hidroeléctricas, más de 300 en Cataluña, fruto del pasado industrial forjado en las cuencas fluviales. Las centrales hidroeléctricas de Cataluña dependen de la Cuenca Hidrográfica del Ebro (CHE) y de la ACA. Y en ambos organismos planean presentar en los próximos meses instancias para revisar la caducidad de decenas de centrales.

«El 80% de las centrales dependientes de la ACA caducan sus concesiones en los próximos cuatro o cinco años» explica Juvillà. Can Trinxet será el pues el precedente. De momento, la pequeña central de Sant Quirze, con una facturación en 2017 de 270.000 euros, está ya sobre la mesa de la Agencia Catalana del Agua, que debe resolver si lleva la futura concesión a concurso público o cede su gestión al Ayuntamiento.

Acuerdo político

Esto es lo que reclama el consistorio, explica el regidor Arnau Bosch, también de la CUP. Convencido de que el concurso público necesariamente beneficiará a las grandes empresas, Bosch apela al acuerdo político de su formación con la ERC. «Estamos convencidos de que nuestra propuesta es perfectamente viable» asegura.

La gestión municipal, añade, «es la mejor garantía de que se cumplan las normativas medioambientales» de limitación de caudales. Aunque reconoce que la ACA «no ve claro el encargo de gestión» propuesto por el Ayuntamiento. De momento, sin embargo, han dado el primer paso, forzando el inicio de los trámites para la revisión de caducidad de la concesión.

Juvillà no admite dudas sobre el sentido del pacto de investidura. La Generalitat, como titular de las centrales dependientes del ACA, debe apostar por la gestión pública a medida que se agoten las concesiones. Se trata en su mayoría de centrales pequeñas, que no llegan al megavatio de potencia. Pero las minicentrales hidroélectricas -las que producen menos de 10MW- suman en Cataluña 232 MW anuales en 2004, según los datos del Ministerio de Industria.

El precedente aragonés

La CUP tampoco renuncia a las grandes centrales, en su mayoría dependientes de la CHE. Esas que sitúan a Cataluña a la cabeza de producción hidroeléctrica con 679 MW, seguida de Aragón, con 476 MW. Entre las dos comunidades suman más de un tercio de la producción nacional, 2.897 MW, en grandes centrales, según el mismo estudio.

Y Aragón es el precedente en el que se mira la CUP para impulsar su municipalización de las hidroeléctricas. Los municipios del Pirineo de Huesca, unidos en la Adelpa, pleitearon con la CHE para que se revisara la caducidad de las concesiones y se reconociera el papel de los entes locales en la gestión de las centrales. Un proceso que llegó al Tribunal Supremo, cuya sentencia, según la abogada Ester Sancho, abre la puerta a la municipalización.

Sancho es la letrada que asesora a los ayuntamientos de la Vall Fosca, que vuelven a estudiar la posibilidad de reclamar la reversión de las centrales de esta comarca del Pirineo catalán, dependientes de la CHE.

El precedente aragonés ha tenido, sin embargo, consecuencias indeseadas para los municipios. Las centrales hidroeléctricas de Lafortunada (Tella-Sin) y Urdiceto (Bielsa), llevan más de un año paradas, a la espera de que la Confederación Hidrográfica del Ebro saque un concurso para su explotación y mantenimiento. Ambas fueron revertidas al Estado, al caducar la concesión de aprovechamiento a la compañía Endesa.

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