Economía

La reforma de Escrivá deja en vilo a las viudas de parejas de hecho sin derecho a pensión

Silvia es una de las viudas españolas que no puede acceder a una pensión por ser pareja de hecho | El Gobierno pretende corregir esta desigualdad, pero ellas no aceptarán medias tintas | Las que no formalizaron su relación seguirán reclamando un subsidio

Vecinos de Algar (Cádiz), al fresco Ayto. de Algar

Cuando Silvia Oñate se registró como pareja de hecho con su marido en 2009, lo último que pensó fue que esta elección la dejaría sin pensión de viudedad. Lo descubrió en 2017 tras la muerte súbita de él: la ley establece que si el viudo o viuda de una pareja de hecho ingresó durante el año anterior a la muerte más dinero que el fallecido, no tiene derecho a esta prestación. Era su caso: había ganado un euro más.

Silvia tiene ahora 50 años y es la presidenta de la Asociación Vida, con sede en Sevilla, que reúne a viudas de toda España. Este inicio de curso es especial para ella porque el Gobierno va a atender su reivindicación en el marco de la reforma de la ley de pensiones, aunque el colectivo aún desconoce en qué medida lo hará y si recogerá todo lo que exige.

Según lo acordado entre el Ministerio de Seguridad Social y los agentes sociales, la reforma busca equiparar las condiciones de acceso del colectivo de las parejas de hecho al de las parejas constituidas en matrimonio, algo que se llevará a cabo en 6 meses desde la firma del acuerdo de pensiones (en julio) en el marco del diálogo social. “Su configuración tiene que abordarse con los interlocutores, por lo que no se puede anticipar de momento mucho más”, explica una fuente de dicho departamento.

El texto es tan genérico que no está claro exactamente en qué términos se abordará. Oñate asegura que ellas insistirán en pedir la retroactividad económica y jurídica, es decir, que las viudas tengan derecho a dicha pensión desde que fallecieron sus respectivas parejas y no desde que se apruebe la ley, y que puedan pedirla las que enviudaron antes de la reforma, así como que se abra un plazo de un año para volver a solicitar la pensión de viudedad y se la den “con arreglo a los nuevos criterios”.

Desde Seguridad Social aseguran, ante las preguntas de este medio, que no pueden concretar cuántas personas podrían verse beneficiadas, si la medida tendrá efecto retroactivo, ni qué gasto aparejado supondrá, aludiendo, de nuevo, a que deberá abordarse con sindicatos y empresarios.

El Ministerio asegura que desconoce cuántas mujeres están en esta situación, pero la misma Silvia consiguió hacer llegar al Congreso una pregunta parlamentaria a través de la que supieron que 1.800 mujeres son las perjudicadas por el artículo 211 de la Ley General de la Seguridad Social, aprobada el mismo día que la del matrimonio igualitario y que la sevillana considera inconstitucional hasta en ocho artículos, así como una medida de ahorro del Gobierno de Zapatero a costa de atacar a las más indefensas.

Por ahora, las mujeres no echan las campanas al vuelo ni se confían con las palabras del ministro José Luis Escrivá: «Si la ley es buena, la aplaudiremos, pero cuando sea ley», afirma la portavoz del colectivo. Si no lo es, la perjudicada está dispuesta a llevar su caso al Tribunal de Estrasburgo. Ahora mismo está en el Supremo.

Ni casadas, ni pareja de hecho: sin pensión

Otra situación distinta, que el Gobierno no contempla cambiar ni durante esta reforma ni más adelante, como ha recalcado ante las preguntas de este medio, es la de quienes nunca formalizaron su relación, es decir, quienes no se casaron ni establecieron como pareja de hecho, pero compartieron vida, hogar, ahorros o hijos durante décadas, y después enviudaron.

Fue el caso de Elisa (nombre ficticio). Se casó con 14 o 15 años pero terminó separándose, y entonces comenzaron los problemas con su familia, que continúan a día de hoy y por lo que pide no aparecer identificada en este reportaje. “Fue un ‘con la Iglesia hemos topado’”, expresa para explicar la relación con su madre, “pasé de estar en su falda a tenerla enfrente”.

A nivel familiar, las cosas solo empeoraron al empezar con su segunda pareja. Por eso, no se casaron: “Sobre todo por sus padres y por mis hijos, que tampoco estaban de acuerdo”. Un infarto fulminante terminó con la vida de él este verano y no fue hasta entonces cuando Elisa descubrió que si su relación no estaba formalizada ante notario, no valía a efectos de pensión y de herencia. «Por un lado, ya he asumido que no tengo derecho, pero por otro, pienso ‘¿por qué no voy a tener derecho?’”, reflexiona.

Ahora, Elisa piensa pelear su derecho a una pensión de viudedad a pesar de la falta de normativa, acreditando por todos los medios la convivencia y su relación de pareja, con testimonios, contratos y cuentas bancarias. Intentará no perder la fuerza. «Pase lo que pase, él ha sido lo mejor que me ha podido pasar, ha sido el amor de mi vida. Y doy gracias por eso».

Desde la Asociación Vida, Oñate lamenta que para las instituciones estas viudas no casadas ni unidas a sus parejas no existan, porque al preguntar en el Congreso el Ejecutivo insiste en que no están contabilizadas. “Si el Gobierno no les cuenta las voy a contar yo con el colectivo de gitanas. ¿Por qué tiene que haber en el mundo mujeres sin contabilizar?”, protesta. “Estas mujeres alcanzan un nivel de sufrimiento que ni te cuento, y simplemente estamos luchando por la vida de nuestros hijos, porque muchos pasan hambre».

Un problema invisibilizado

Juan López Doblas es sociólogo y estudia en la Universidad de Granada (UGR) la vejez y, en concreto, a las viudas españolas. Él estima que son miles las afectadas por la falta de normativa que facilite una pensión a todas aquellas que nunca se casaron y, en muchos casos, tampoco cotizaron nunca, al dedicarse sobre todo al trabajo doméstico, al campo o a otras actividades que cobraron en negro.

«Muchas se juntaban, se quedaban embarazadas y si la pareja las abandonaba sin casarse, quedaban señaladas. Luego nunca han querido volverse a casar porque no quieren más problemas ni tienen ninguna intención de cuidar a un hombre y se quedan sin pensión de jubilación y de viudedad. ¡Pero han trabajado hasta más que maridos!», explica el profesor universitario. «Y cuando les preguntas por el tema económico encuentras verdaderos dramas».

López Doblas tampoco sabe a ciencia cierta cuántas mujeres puede haber en esta situación en España, pero apunta que serán entre miles y decenas de miles. También opina que la legislación tiene que adaptarse a las nuevas formas de vivir el amor y la vida en pareja. «Si no, no hemos hecho nada». Además, recalca que se debe buscar una solución a todas las que han quedado desamparadas y que, en muchos casos, no hacen ruido. «Se lo debemos como sociedad».

Te puede interesar

Comentar ()