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Las estaciones de esquí preparan la temporada tras un año en balde por las restricciones

Las instalaciones invernales dan empleo a unos 3.000 trabajadores sin contar los puestos indirectos que genera la actividad

Esquiadores con mascarillas en la estación de esquí de Sierra Nevada.

Esquiadores con mascarillas en la estación de esquí de Sierra Nevada. EP

Las estaciones de esquí se preparan ya para volver a la actividad este invierno después de que la anterior temporada estuviese marcada por las restricciones sanitarias y los cierres perimetrales decretados por las Comunidades autónomas. Ahora, las empresas que gestionan las pistas dicen tener perspectivas «muy halagüeñas» de cara a la temporada 2021-2022.

«Tras comprobar cómo van los porcentajes de vacunación en todas las Comunidades, se puede afirmar que los centros invernales podrán abrir con relativa normalidad y con las principales medidas covid que ya tuvimos la temporada anterior, principalmente distancia de seguridad y mascarillas», dice Jesús Ibañez, presidente de la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (Atudem).

Siempre que el volumen de nieve acompañe, la situación este año será totalmente diferente para un negocio que entre empleos fijos, fijos-discontinuos y eventuales, tiene en plantilla a más de 3.000 trabajadores. Unos empleos especializados en remontes, nieve o servicio de pistas a los que hay que sumar una cantidad importante de puestos en todos los servicios complementarios que generan las estaciones como comercios, hoteles y restaurantes.

Los cierres y la caída de la actividad supusieron un golpe muy fuerte para las cuentas de resultados de las compañías. En la temporada invernal 2018-2019 las estaciones facturaron 123,68 millones de euros, según los cálculos de Atudem.

Ahora, desde la organización dicen haber vuelto a la normalidad en cuestión de reservas y todas las estaciones mantienen sus turoperadores especializados para la contratación de paquetes de nieve de cara a la próxima temporada. También, están operativas las grandes centrales internacionales de reservas de alojamientos y las agencias extranjeras que trabajan con el mercado nacional.

«Los gobiernos regionales ya no se plantean restricciones a la movilidad de las personas como ocurrió el invierno pasado, lo cual fue determinante para que algunas de ellas no abrieran», recuerda Ibañez. De hecho, el grupo Aramón desistió en febrero de abrir la temporada de esquí por las restricciones de movilidad, al considerar totalmente insostenible la apertura de sus estaciones.

Por contra, la estación de esquí de Baqueira sí abrió ininterrumpidamente desde el 14 de diciembre hasta el 5 de abril, con la zona de Baqueira operativa todo el invierno y aperturas intermitentes de las áreas de Bonaigua y Beret. De momento, esta es la única que ha comunicado sus fechas exactas de apertura entre el 27 de noviembre de 2021 y el 18 de abril de 2022.

Por su parte, Sierra Nevada también se mantuvo el año pasada abierta desde 18 de diciembre de 2020 hasta 18 de abril de 2021, «a pesar de vivir la temporada más difícil de su historia», enfatiza Ibañez. Al igual que otras estaciones, tuvo que hacer un equilibrio permanente de flexibilidad y adaptabilidad, ajustando la explotación a las restricciones de movilidad y de aforo.

Otras de las estaciones que abrieron tuvieron que poner fin a la temporada prematuramente el día 5 de abril. Entre ellas, Astún, Fuentes de Invierno, Leitariegos y Valgrande-Pajares y todas las de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) -Boí Taüll, Espot Esquí, La Molina, Port Ainé, Tavascán, Vall de Núria y Vallter 2000-.

De momento, las estaciones tratarán en una próxima reunión de Atudem de unificar las medidas y protocolos covid de cara a la próxima temporada. «Probablemente, con la buena evolución de la pandemia tras la vacunación, las restricciones del año pasado se podrían ir suavizando, como ha ocurrido en otros sectores turísticos», concluye Ibañez.

Candanchú y Navacerrada

Aunque todas preparan ya la vuelta a la actividad, hay algunas que penden de un hilo. El presidente de Aragón, Javier Lambán, adelantaba este viernes que la «solución definitiva» al polémico cierre de Candanchú se encuentra en un momento «muy próximo» a convertirse en una realidad. Sin embargo, el líder socialista no quiso avanzar más detalles sobre las negociaciones para mantener viva la estación pirenaica.

El jefe del Ejecutivo aragonés tomó las riendas de las negociaciones con la estación propiedad de la empresa Ibernieve para evitar su cierre durante la próxima temporada. Eso sí, la solución no pasará por la compra de la estación por parte de Aramón, algo descartado a finales de julio por motivos financieros.

Y si nada cambia de aquí al invierno, donde no volverá a haber esquiadores es en la estación de esquí de Navacerrada. Las pistas dejaron de funcionar definitivamente tras el cierre de las tres que discurren por un espacio de Parques Nacionales, cuya concesión expiró en abril.

El Ministerio de Transición Ecológica que dirige Teresa Ribera alegó que la actividad de la estación implicaba un impacto ambiental incompatible con la custodia de una zona calificada de alto valor ambiental limítrofe con el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. La empresa presentó en julio alegaciones contra la decisión.

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