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La España rural se abraza a las operadoras locales para no perder el tren de la conectividad

Montaje de una torre de telecomunicaciones

Montaje de una torre de telecomunicaciones en Perú. Telefónica

María de los Ángeles desarrolló unos invernaderos en los que las lechugas crecían a tres metros del cielo en plena Cornisa Cantábrica. Para conseguir este hito, la bióloga se se apoyó de la tecnología y de la inteligencia artificial para que la hortaliza crezca sin contratiempos. Sin embargo, una de las herramientas tan esencia como Internet de calidad le ha supuesto algún que otro problema. “Convives con ello, algunas veces hemos tenido fallos técnicos que nos han hecho tener que restablecer todas las programaciones, pero no se puede hacer nada. Culpa de orografía, o eso dicen”, se lamenta esta joven emprendedora.

Y, en parte, no le falta razón. La difícil orografía de ciertas regiones españolas como Cantabria o Castilla y León es la gran culpable de que muchísimos núcleos poblacionales no tengan conexión suficiente. La solución, existe. Pero es compleja. “Para una gran compañía tener que desplegar banda ancha en aldeas o pueblos supone un elevado coste que no tiene retorno. Por eso, lo más normal es que haya una empresa de telecomunicaciones locales, pero no siempre están en todas las comarcas de la España Rural”, explica un directivo de una de las grandes compañías de este país. 

El caso de María Ángeles no es el único ni mucho menos. España, a pesar de ser uno de los países a la vanguardia (dispone de la red de fibra óptica hasta el hogar (FTTH) más extensa de Europa con más de 35 millones de accesos), tiene aún a más de 5,5 millones de personas que no tienen acceso a Internet, según cifras ofrecidas por Eurona. De acuerdo al informe, ‘Cómo la España Vaciada llena su tiempo en internet’, el 88,1% de la población de nuestro país tiene puntos de acceso, por lo que 5,6 millones de españoles no pueden conectarse de manera regular.

Los habitantes de zonas rurales se conectan un 10% menos a Internet al día que la media española. Usan un 9% menos las aplicaciones de mensajería instantánea y un 13% menos el email, escuchan un 12% menos de música en streaming y ven un 10% menos de vídeos, consultan un 8% menos las páginas web de medios de comunicación y hacen un 13% menos de videollamadas.

Para conseguir que estos porcentajes mejoren, el Gobierno de España, a través de los fondos europeos, o compañías como Hispasat, que han lanzado diversos proyectos para reducir la brecha digital, apuran a contrarreloj los plazos marcados por el propio Ejecutivo. El Plan Único prevé que el 95,5% de los españoles tengan acceso a la banda ancha en España.

Hispasat ha puesto en marcha varios proyectos piloto para demostrar la eficacia de la conexión a internet vía satélite a alta velocidad. Uno de ellos es Conéctate, banda ancha rural por satélite de hasta 100 megabits por segundo (mbps). La empresa dependiente de Red Eléctrica redirige su arsenal de satélites para desplegar la conectividad aérea en los puntos menos accesibles.

Según detalla la compañía en conversación con este periódico, se pretende demostrar de “forma práctica la eficacia de la conexión por satélite en zonas remotas. Vaya, que la tecnología funciona y funciona bien”. “Esto permitirá cerrar la brecha digital en lugares remotos donde no llega la fibra porque no es rentable; porque sin conectividad no se puede cerrar la brecha digital. Además, del acceso a Internet en movilidad (barcos y aviones)”, apuntan desde la compañía.

Hispasat tiene infraestructuras para dar cobertura universal sobre el 100% del país, lo que permite dotar de conectividad a cualquier punto de su geografía e impulsar así la digitalización en zonas remotas. Es decir, «allí donde no alcanza la fibra porque dada la densidad de población o las dificultades que plantea nuestra complicada orografía. De esta manera se sientan las bases para permitir la vertebración de la sociedad y garantizar su digitalización sin dejar a nadie atrás», puntualiza la compañía en conversación con este diario.

Las operadoras locales salen al rescate

A pesar de las dificultades en ciertos territorios, la España Rural ve en las operadoras locales de telecomunicaciones en una buena alternativa para poder estar conectado. Isabel Parreño, directora de operaciones de Avatel, explica en conversación con este periódico, la gran aceptación que tiene la compañía -que agrupa a 150 compañías municipales de fibra y banda ancha-. “Las grandes empresas no invierten en pequeñas poblaciones porque cuentan con retornos muy limitados. Nosotros desplegamos banda ancha en más de 700 pueblos de España”, señala.

“La cercanía tiene mucho que ver para tener en nuestra cartera a 400.000 clientes. Los trabajadores son de la localidad, tenemos una oficina para poder ser atendidos. Las operadoras locales repercuten en la economía local porque la marca se asocia a patrocinios deportivos o culturales”, narra la directiva de la empresa que ya factura 265 millones e invierte otros 600 millones. En este sentido, Parreño pone énfasis en la importancia de la televisión local como otra atracción para los clientes. “Poder seguir la información de tu pueblo o provincia, ver el pleno del Ayuntamiento… solo se puede tener si hay un operador local que emite señal”, puntualiza.

En la actualidad existen más de 3.000 empresas que ofrecen servicios de telecomunicaciones con telefonía móvil y banda ancha, de acuerdo a los datos recogidos por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Muchas de ellas, son operadoras locales, que han realizado un gran esfuerzo para acercar hasta los españoles el acceso a Internet. Es el caso de empresas como ‘R’, Euskaltel o Telecable, que fueron absorbidas por MásMóvil, convirtiéndose en el cuarto operador de España. 

Las operadoras locales se han convertido en un pilar fundamental para personas como María de los Ángeles, pero también para aquellas personas que han aterrizado durante esta pandemia en zonas rurales para poder teletrabajar. La España Rural se llenó de personas que buscaban hogares con más espacio o menos aglomeraciones de las grandes ciudades. Según datos de Aotec el tráfico de Internet en las zonas más despobladas se disparó un 40% durante el último año.

Telefónica busca su hueco

El liderazgo de Telefónica en España en cuanto a número de clientes y de inversiones es indiscutible, si bien es cierto que, aún no tiene una gran penetración en las áreas rurales. La operadora ha acometido una inversión en fibra desde 2007 hasta hoy por encima de los 4.500 millones de euros, ofreciendo conexión al 100% de los municipios de más de 50.000 habitantes y el 85% de los municipios entre 5.000 y 50.000 habitantes. La cifra baja considerablemente en los de menos de 5.000 personas, reduciéndose hasta el 30%.

En este sentido, la compañía señala que “se ha hecho un esfuerzo inmenso en los últimos años por no dejar a nadie atrás impulsando el despliegue en poblaciones pequeñas gracias a la colaboración público-privada con las ayudas gubernamentales”.

Telefónica resultó adjudicataria el pasado mes de diciembre de 39 de los 52 proyectos aprobados por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital para la extensión de la banda ancha rural.  Además, la compañía recibirá para el despliegue alrededor de 196 millones de euros en ayudas, del total de casi 250 millones de euros concedidos.

249 millones de euros para llevar banda ancha a la España Rural

El Gobierno de Pedro Sánchez también se ha propuesto eliminar las barreras de conectividad y con el fin de reducir la brecha digital, el Ejecutivo lanzó ayudas por valor de 249 millones con los que se subvencionará el 52% del coste del despliegue de fibra óptica en las poblaciones que aún no tienen acceso. 

El Programa UNICO-Banda Ancha pretende llevar la banda ancha a 1,27 millones de hogares y empresas que, hasta ahora, carecen de una velocidad de acceso superior a 100 Mbps. Para ello se han aprobado ayudas a 52 proyectos presentes en todas las provincias, según detalla el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

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