Economía

La industria de defensa española: un negocio que mueve más de 6.000 millones

Vehículo militar VCR 8x8 Dragón en la Feria Internacional de Defensa y Seguridad FEINDEF.

Vehículo militar VCR 8x8 Dragón en la Feria Internacional de Defensa y Seguridad FEINDEF. Marta Fernández / Europa Press

La industria de la defensa en España factura 6.654 millones de euros. Al menos es la cifra de ventas declarada en 2019 por las compañías que operan en España. La mayor parte (5.575 millones), se debieron a las exportaciones y otros 1.079 millones corresponden a las ventas al Ministerio de Defensa.

Se estima que en 2020 el 1,5% del PIB se explicaba gracias a la existencia de esta Industria y que su facturación consolidada representaba el 6,8% del PIB industrial.

Aunque la industria española de la defensa ha evolucionado mucho en los últimos años, tiene un tejido productivo especialmente concentrado. La industria aeronáutica gana de calle a la industria naval y la terrestre de defensa. El grupo Airbus facturaba hasta hace dos años el 63% del total y alrededor de 19 compañías concentraban el 90% de todo el mercado.

«En los últimos años hemos tenido una gran evolución. Por ejemplo, en el sector aeroespacial se ha pasado de tener una única empresa a contar con un tejido muy consolidado y potente que aportan mucha tecnología en diversos campos», recuerda Vázquez. «Y en el sector naval, todas las compañías que se mueven alrededor de Navantia también están jugando un papel tecnológico muy importante a nivel internacional», añade.

En el registro del Ministerio de Defensa hay algo más de 500 compañías inscritas y 354 declaran ventas en el sector de la defensa. Bien mediante ventas directas e indirectas al departamento que dirige Margarita Robles, o a través de subcontrataciones o ventas internacionales de defensa. El resto de compañías realizan ventas en el ámbito civil, pero se consideran potenciales suministradoras de productos para defensa.

En el sector se echa de menos la falta de planificación a largo plazo de las inversiones y un presupuesto que no alcanza ni de lejos el compromiso del 2% del PIB adquirido con la OTAN en la cumbre de Gales en 2014. De hecho, sólo superamos a Luxemburgo.

Aunque la iniciativa privada es fundamental, el sector de la industria militar vive fundamentalmente de la colaboración público-privada, con grandes inversiones por parte de la Administración. Sin embargo, los retornos de las inversiones en el ámbito de la industria de la defensa, aseguran sus defensores, son mucho mayores que en otros sectores.

Para César Ramos, director general de la Asociación Española de Tecnologías de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (TEDAE), se debe «continuar desarrollando el modelo de colaboración público-privada con nuestro Ministerio de Defensa al que tenemos que agradecer, en un contexto tan complicado como el actual, el enorme esfuerzo presupuestario realizado para la puesta en marcha de los últimos programas».

En los Presupuestos Generales del Estado para 2022 se consignan 10.155,3 millones de euros, un 7,9% más que en 2021 (743,3 millones más). De ese dinero, 3.647 millones se destinan a inversiones que contribuirán al desarrollo de la industria nacional.

¿Qué se fabrica y qué se exporta?

España cubre prácticamente todos los ámbitos de la industria militar, tanto en el sector aeroespacial, la defensa terrestre o el sector naval. De las fábricas españolas salen blindados, carros de combate, fragatas o aviones hasta todo tipo de proyectiles y materiales explosivos. Pero cada vez más se profundiza en el desarrollo tecnológico (software, comunicaciones…) que muchas veces acaba transfiriéndose al ámbito civil.

El submarino en el astillero de Navantia en Cartagena. Europa Press

Entre otras cosas, la producción para los tres Ejércitos se canaliza fundamentalmente a través de los Programas Espaciales de Armamento (PEA), destacan los contratos asociados al submarino S-80, al helicóptero NH-90, a los satélites SPAINSAT y XTAR-EUR y a la fragata F-110. En total, suponen el 75 % de los PEA.

En el ámbito terrestre, el proyecto estrella es el nuevo Vehículos de Combate sobre Ruedas (VCR) 8×8 ‘Dragón’, cuya fabricación se realiza en la fábrica de Santa Bárbara Sistemas en la localidad asturiana de Trubia. Para sustituir a los actuales blindados, el Gobierno firmó un contrato con la sociedad Tess Defence que forman Santa Bárbara Sistemas, Indra, Sapa Placencia y Escribano para producir 348 unidades hasta el año 2027 por un importe cercano a los 2.100 millones de euros.

En cuanto a las exportaciones de armas españolas, en el primer semestre de 2021 se alcanzaron los 1.633,9 millones; un 37,3% más que en el mismo periodo del año pasado. Así se recoge en el informe enviado al Congreso por la secretaría de Estado de Comercio. El 69% está dirigido a socios de la OTAN y el resto se envió a 51 países. Fuera de la alianza atlántica, el mayor cliente tras Australia fue Arabia Saudí.

¿Qué supone para el empleo?

«Todo el empleo que aporta -la industria de defensa- es de calidad y hay muy poco que no sea estable. Además, es de alta cualificación tanto a nivel de ingenieros como de operarios», explica el secretario de Política Industrial de UGT FICA, Juan Antonio Vázquez.

Asimismo, la industria de la defensa presume de jugar un papel clave en la cohesión territorial. Zonas de Galicia, así como Cartagena o Cádiz viven en buena medida de las masas de trabajadores de las factorías militares. Sin embargo, es difícil calcular cuántos empleos genera exactamente esta industria, dado que muchas de las empresas también se dedican a la industria civil.

La clave ahora es que España sea capaz de no perder el tren europeo. Para eso, intenta meter la cabeza en los grandes proyectos. «Pero para tener una posición de liderazgo en Europa, necesitamos empresas ubicadas en España fuertes. Para eso es necesario un aumento de la inversión en los Presupuestos Generales y un gran pacto de Estado de los grandes partidos», dice Vázquez.

Pero las organizaciones pacifistas critican que el Gobierno de coalición no haya servido para detener el incremento de las inversiones. «La llegada al Gobierno de Pedro Sánchez tras Mariano Rajoy, primero en solitario después de la moción de censura y después en coalición con Unidas Podemos, ha dado continuidad a esta inercia armamentista», critican Quique Sánchez y Pere Ortega, del Centro Delás de Estudios por la Paz, en un informe sobre el gasto militar de España.

«De hecho, los dos gobiernos presididos por Sánchez hasta la fecha han consignado 17.390 millones a inversiones en nuevas armas (ahora bajo el eufemismo Programas Especiales de Modernización), incluso en un contexto de crisis sanitaria y ecosocial como el actual», añaden.

Recientemente, el Consejo de Ministros ha dado luz verde al presupuesto de 1.890 millones para sumarse al proyecto del Eurodrone, el programa para un avión no tripulado que se desarrollará junto a Alemania, Francia e Italia y en el que están implicadas Airbus, Dassault y Leonardo. En total, 1.739,3 millones irán a las fases de desarrollo y producción y 150,5 para el apoyo logístico.

España también encuentra embarcada en el diseño del futuro avión de combate europeo FCAS (Future Combat Air System), junto a Francia y Alemania. El programa está coordinado por Indra, y el Gobierno ha comprometido 2.500 millones hasta 2027.

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