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La recuperación económica vuelve a recaer sobre el sol y el ladrillo

Trabajadores de la construcción.

Trabajadores de la construcción. EFE/ Luis Tejido

El Plan de Recuperación del Gobierno persigue una transformación de la economía mediante un impulso a la digitalización y las energías verdes. Sin embargo, los efectos del plan a nivel macroeconómico tardarán un tiempo en poder comprobarse. Mientras tanto, España encara la recuperación apoyada en dos motores de crecimiento tradicionales de nuestra economía como el turismo o la construcción. No sin incertidumbres debido a la guerra de Ucrania, ambos viven un momento de intensa actividad.

El turismo muestra ya signos de una potente recuperación a medida que se levantan la restricciones a los viajes internacionales. Sin ir más lejos, España recibió en marzo cuatro millones de visitantes extranjeros, ocho veces más que los 491.000 del mismo mes del año pasado. Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), el sector logra casi el 70% de los niveles previos a la crisis sanitaria, cuando llegaron 14,2 millones de visitantes entre enero y marzo de 2019. Y todavía falta por conocer los datos de una Semana Santa que ha sido especialmente potente.

El propio Ejecutivo reconoce en su Programa Nacional de Reformas que el turismo «ha sido clave en la reactivación económica desde el pasado año», con un impulso al Producto Interior Bruto (PIB). Y tras la fuerte recuperación del mercado nacional, el sector comienza ahora a registrar una fuerte vuelta del segmento extranjero.

Aunque el Gobierno ya ha dado luz verde a varios grandes proyectos estratégicos para transformar la economía (vehículo eléctrico; hidrógeno; agroalimentario; aeroespacial; sanitario; industria naval; economía circular…), reconoce que el crecimiento inmediato vendrá por otras vías.

En un contexto de rebaja de la previsión de crecimiento por las consecuencias de la invasión rusa (del 7% a 4,3%), el Ejecutivo asevera que, junto al impacto de la guerra, «el segundo factor que marcará el crecimiento económico en 2022 será la recuperación de la actividad turística».

No en vano, los viajeros internacionales gastaron durante el primer trimestre del año en nuestro país 5.069 millones de euros. Una cifra que contrasta con los 544 millones registrados en el mismo período de 2021. Eso sí, aún queda un trecho para llegar a los 6.035 millones del mismo período de 2019, el último año previo a la pandemia.

Imagen de una playa en España.
Imagen de una playa en España. EP

A pesar de ello, el Ejecutivo ve posible alcanzar en el conjunto del año el 80% de la actividad turística registrada en 2019, tras lograr una actividad turística superior al 50% el pasado año. «Esta evolución», añade el Gobierno, «permitirá mitigar parcialmente los efectos negativos que el alza de precios energéticos tendrá sobre los saldos y contribuciones del sector exterior a la actividad económica durante el 2022».

El ladrillo como valor refugio

Por su parte, la construcción vive un momento de pujanza. Por un lado, la demanda de vivienda nueva es cada vez mayor y el ahorro embalsado en un contexto de alta inflación está llevando a muchos ahorradores a canalizar sus inversiones hacia un valor refugio como el ladrillo.

Además, dos de cada diez compraventas de vivienda registradas en 2021 fueron de obra nueva, con 92.946 unidades y un crecimiento del 23,8% respecto a 2019. Asimismo, los visados autorizados de obra nueva para uso residencial en 2021 alcanzaron las 108.318 unidades, lo que representa un incremento del 1,9% respecto al año previo al Covid-19.

Un reciente informe del Banco de España alerta, eso sí, de que podría haber aumentos adicionales en el precio de este tipo de activos durante este 2022 ante «el considerable repunte en los costes de los materiales y la creciente escasez de mano de obra en el sector de la construcción, que está llevando a la ralentización e incluso paralización de algunas obras en marcha».

Algo similar a lo que ocurre en el campo de la obra civil. Las Administraciones públicas están volviendo a abrir el grifo de las licitaciones con motivo de la llegada de los fondos europeos. En 2021, las licitaciones se dispararon un 68% respecto al año anterior. Y según los datos publicados por la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopan), fueron un 29,6% superiores a las de 2019 y alcanzaron el nivel más alto de los últimos diez años.

Todo ello hizo que el sector cerrase el año con un aumento del 4,7% en el número de empresas y con 1,28 millones de afiliados, según el último informe del Observatorio Industrial de la Construcción de la Fundación Laboral de la Construcción. Esto supone un incremento del 4,5% respecto al ejercicio anterior. La industria de la construcción «consolidó su papel impulsor dentro de la economía» y demostró su importancia como motor económico y generador de empleo», remarca el texto.

La última Encuesta de Población Activa (EPA) refleja además que la ocupación en la Construcción aumentó este último trimestre en 30.300 personas, mientras que bajó en la Industria (-68.000), en los Servicios (-50.100) y en la Agricultura (-12.500 personas). En el conjunto del año, creció en 54.500 ocupados.

Por su parte, los índices de producción se situaron en 2021 aún por debajo de los de 2019 (-11,4%), aunque las empresas superaron un 2,3% las ventas realizadas en ese ejercicio previo a la crisis sanitaria. Pese a las buenas cifras, hay «amenazas» para la productividad y la competitividad del tejido empresarial, como la falta de mano de obra joven y cualificada.

Desde 2008, la población ocupada menor de 30 años en el sector de la construcción ha pasado del 25,2% al 9,1% en 2021. Y la población ocupada de 55 y más años, se ha elevado del 9,4% al 19,1%. Por su parte, los mayores de 60 han escalado del 3,6% del total de ocupados en el sector al 7,6% en 2021. Además, el sector presenta los mayores crecimientos en el número de vacantes sin cubrir de todos los sectores, con un aumento del 67,3% respecto a 2020.

Esa falta de trabajadores amenaza los planes de futuro tanto a nivel público como privado. El Gobierno ha elaborado un Plan Nacional que contempla grandes inversiones para promover el acceso a la vivienda y la regeneración urbana de entornos con especial incidencia en colectivos de renta baja y vulnerables, así como para reducir el consumo de energía.

Para ello, el Ejecutivo ha diseñado el Programa de rehabilitación para la recuperación económica y social en entornos residenciales y el Programa de construcción de 20.000 viviendas en alquiler social en edificios energéticamente eficientes, de las que este año se iniciarán los proyectos de construcción de 10.000.

Cae de la producción de coches

Y mientras el turismo y la construcción recuperan el pulso, otros sectores clave de la economía productiva española siguen con el agua al cuello. La automoción se está viendo profundamente lastrada por la escasez de microchips, que obliga desde hace más de un año a realizar paros de la producción en las fábricas.

En concreto, la producción de vehículos en España cayó un 20,1% en el mes de marzo respecto al año pasado. Y según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), durante los tres primeros meses del año el montaje de vehículos en las factorías españolas se ha reducido casi un 17% respecto año anterior.

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