Economía

Del chuletón a la chuleta de cerdo: las 'carnes refugio' ante el alza de precios

Productos de carnicería en un supermercado.

Productos de carnicería en un supermercado. EP

La inflación toca de lleno a la cesta de la compra. Y la carne es una de las más afectadas por un cambio de hábitos de consumo que las cadenas de distribución ya dicen estar notando. La escalada generalizada de los precios y la incertidumbre sobre lo que ocurrirá después del verano está haciendo que los consumidores empiecen a desplegar estrategias de ahorro para proteger sus bolsillos de la pérdida de valor adquisitivo.

Ahora, el paulatino descenso del consumo de carne registrado en la última década se puede ver agravado ahora ante la actual coyuntura económica. Y dentro del propio sector se empieza a detectar ya un trasvase de carnes más caras a otras más económicas. «Las familias, en lugar de gastarse el precio de un chuletón de ternera, a lo mejor se compran un pollo entero», dice Jordi Montfort, de la Asociación Interprofesional de Carne Avícola (Avianza).

Desde la gran distribución aseguran estar notando una paulatina caída de la demanda de carne en los lineales de los supermercados. En términos interanuales, fuentes consultadas por El Independiente cifran la caída de volumen de ventas en el entorno del 4%, aunque su cifra de negocios es mayor debido al incremento en los precios que registran los productos.

Los más afectados por ese repliegue de la demanda son el vacuno y el cordero, mientras que venta de cerdo blanco ha crecido aproximadamente un 5% en el último mes. Por contra, las citadas fuentes dicen registrar un retraimiento del consumo de aves de cerca de un 2%, pese a que el pollo es otra de esas carnes que se ven como valor refugio ante la escalada de precios.

Cae el pollo campero y ecológico

El pollo y el cerdo empiezan a igualar su precio en animal vivo. Pero los productos de gama superior dentro de estos segmentos se están viendo ya penalizados. En el primer caso, «la demanda de pollos ecológicos o camperos ha caído un 50% en el último año», afirma Montfort. Y las fuentes de la distribución antes citadas confirman que en el último mes, la demanda de este tipo de ave con un notable mayor coste de producción se ha desplomado hasta un 15%.

En el caso del cerdo -que soporta un incremento medio de coste de producción del 40% con los últimos meses- tendencia parecida registran los productos ibéricos. Estos también muestran una curva descendente en las últimas semanas en los lineales. «Tenemos el miedo de que la gente deje de consumirlo porque crea que es caro», abunda Miguel Ángel Higuera, director de la Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino (Anprogapor).

Reducción de la producción

Lo que todos los sectores dan por descontado es que de aquí a final de año tendrán que ajustar la producción a la caída de la demanda que se espera. El director de la Organización Interprofesional de la Carne de Vacuno (Provacuno), Javier López, se mostraba convencido hace unos días de que la producción de este tipo de ganado caerá más de un 15% debido a la crisis de rentabilidad que viven las explotaciones por la subida de los costes tanto energéticos como de materias primas. Incluso podría superar el bajón que se produjo con la anterior crisis de precios entre 2007 y 2008.

En el caso del cerdo, el impacto es cierto que está tardando más en llegar. Pero también se da por hecho que a finales de año habrá que reducir la producción entre un 2 y un 5%. «A nivel económico, las explotaciones de granja llevan tiempo en pérdidas aguantando con recursos propios. Pero cuando estos se acaban, tienen que reducir cabaña», añade Higuera. De hecho, el reclamo unánime de los productores es que se cumpla la nueva ley de la Cadena Alimentaria para que puedan cubrir la totalidad de los costes de producción.

«Es una tormenta perfecta y no vemos en el corto plazo que el problema del precio de las materias primas se vaya a solucionar», añade Montfort. En el último año han crecido un 100% sus costes y el coste del pienso se ha elevado un 50% desde que comenzó el año. No en vano, esta partida representa más del 70% del total de los gastos de explotación de las granjas avícolas. A ello se suma la subida del precio de la energía, fundamental para la refrigeración de las instalaciones, o un alza del 8,5% de los costes laborales.

Este es un sector donde en los últimos diez años ha caído un 17% el consumo y que ha reducido entre un 5% y un 8% su producción desde el inicio de la pandemia. Históricamente siempre se ha producido algo más de lo que se consumía y el excedente se intentaba colocar en mercados exteriores. «Pero ahora vamos a ajustar lo más posible la producción al consumo porque ya no se puede producir están en pérdidas», afirma el responsable de Avianza.

Aunque todo el sector cárnico espera un revulsivo en verano gracias a la explosión de la actividad turística, se mira con bastante preocupación cómo se comportarán los hogares a la vuelta de las vacaciones, con el precio de los combustibles, el transporte y los alojamientos en continuo crecimiento.

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