Economía

La subida del euríbor entre un 2 y un 3% aumentaría hasta en un 5,6% la carga financiera de las empresas

La inflación tan elevada en la Unión Europea ha hecho que el Banco Central Europeo (BCE) haya empezado a subir los tipos de interés lo que ha repercutido en los tipos de interés del mercado. Así, por ejemplo, el euríbor a 12 meses, índice al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas a tipo variable, ha aumentado en 258 puntos básicos (2,58%) entre el 31 de diciembre de 2021 y el 12 de septiembre, lo que le ha hecho situarse en el 2,08%. Por su parte, en el mismo período, el tipo OIS a diez años se ha incrementado en 208 puntos básicos.

Estas subidas repercuten en la deuda que tienen las empresas. Según el estudio ‘Una aproximación al posible impacto del aumento de los tipos de interés sobre la situación financiera de las empresas’ del Banco de España, una subida de estos tipos de interés de entre 200 y 300 puntos básicos, es decir, de entre un 2 y un 3% aumentaría, en el corto plazo, la carga financiera de las empresas entre el 1,9% y el 5,6%, según el porcentaje de deuda y crédito que se refinancien en ese corto plazo.

En concreto, si no se considera la refinanciación de las deudas y de los créditos a corto plazo, ese aumento se situaría entre los 1,9 y los 2,6 puntos porcentuales. En cambio, si se asume una refinanciación total de esas partidas, el incremento de la carga financiera se situaría entre los 4,1 y los 5,6 puntos.

Bajo el supuesto de que los tipos de interés de mercado llegaran a aumentar en 400 puntos básicos (un 4%), el incremento de la ratio de la carga financiera sería de 3 puntos sin refinanciación y de 7,1 puntos porcentuales con refinanciación total.

En el estudio se señala que, como consecuencia de estos desarrollos, el peso de la deuda corporativa en manos de las empresas con presión financiera elevada podría incrementarse de forma apreciable.

Según el organismo que encabeza Pablo Hernández de Cos, estas subidas de los tipos de interés se trasladarán progresivamente al coste medio de la deuda de las empresas, pero también a la remuneración media de algunos de sus activos financieros, como los depósitos y los créditos concedidos, aumentando, de esta forma, tanto sus gastos como sus ingresos financieros.

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