Economía

El 'vaper' se multiplica: la fiebre del cigarro electrónico se expande con la industria volcada en sus ventas

Una mujer fumando un cigarrillo electrónico

Una mujer fumando un cigarrillo electrónico

Con mayor batería, desechables, con luces y capaces de emitir más vapor, ligeros y con forma de bolígrafo. Vapers, vapeadores o, en definitiva, cigarrillos electrónicos. Cada vez más presentes en el día a día. Se ven en las terrazas, en el interior de los bares y de las discotecas y hasta en entornos laborales. Lo que parecía una moda de los jóvenes o una extravagancia de moderno se ha convertido en una de las grandes bazas de una de las industrias de referencia, la tabacalera. «Estamos haciendo una gran apuesta por la ciencia para desarrollar alternativas mejores basadas en ciencia con el objetivo de eliminar el humo de los cigarrillos lo antes posible», señalan en conversación con El Independiente fuentes de Philip Morris Spain, la compañía tabaquera líder del mercado español con marcas como Marlboro, Chesterfield y L&M.

La preocupación de las personas por la salud y la concienciación sobre los daños ocasionados por el tabaco ha empujado hacia abajo los clientes potenciales de las tabaqueras. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en las últimas dos décadas, el consumo global de tabaco en general ha disminuido, pasando de alcanzar al 32,7% de la población mundial mayor de 15 años en el año 2000 al 22,3% en 2020. Además, la OMS estima otra reducción hasta el 20,4% en 2025, algo que a los gigantes del mercado como Philip Morris no les pilla desprevenidos: «Vivimos en una sociedad cada vez más informada y más consciente, que está fomentando cambios en todos los sectores económicos. En nuestro caso, se nos venía pidiendo desde hace años que reaccionásemos ante el impacto que ocasionaban nuestros productos en la salud y, desde hace más de 10 años, desde Philip Morris estamos liderando una transformación sin precedentes en el sector del tabaco, apostando por las alternativas sin combustión».

El futuro de los magnates del tabaco pasa por alternativas que «suponen una mejor opción, ya que representan una reducción significativa de la exposición a sustancias dañinas en comparación con los cigarrillos», explica la compañía, que asegura haber invertido «más de 9.000 millones de dólares en investigación y desarrollo de estos productos basados en ciencia que han demostrado ser una mejor alternativa a los cigarrillos».

La fiebre del cigarrillo electrónico

El uso del cigarrillo electrónico se ha extendido a la vez que el del cigarrillo comercional se apaga. La propiedad de uno de los estancos situados junto a la Puerta del Sol de Madrid argumenta que «antes de la pandemia era raro vender estos dispositivos a gente mayor de 35 años y ahora es habitual que vengan a por ellos personas de 50 años». «El humo del tabaco y su olor» son algunos de los aspectos que alejan al cigarrillo de toda la vida de los consumidores más jóvenes relata el estanquero, que alude a que el cigarrillo eléctronico «se utiliza en muchos casos por los fumadores más veteranos para dejar el hábito o al menos reducirlo».

Una de las falsas creencias con el cigarrillo electrónico es que es inocuo, algo que desde Philip Morris Spain niegan rotundamente y se especifica: «Hay que recordar que estos productos no son de riesgo cero y, por ello, siempre decimos que lo mejor que se puede hacer es no empezar a fumar y si se fuma, dejarlo; pero para los fumadores adultos que van a seguir con el hábito, la mejor opción es que cambien a alternativas que han demostrado ser mejores científicamente.

La explicación científica aportada por la tabaquera hace referencia a que la nicotina es una sustancia adictiva que no está exenta de riesgo, «pero es importante decir que no es la principal causa de enfermedades ligadas al hábito de fumar». Según Philip Morris Spain, las alternativas lo que hacen es eliminar la combustión de la ecuación, lo que «reduce significativamente la exposición a las sustancias dañinas presentes en el humo de un cigarrillo. «El problema se encuentra fundamentalmente al quemar el cigarrillo con las altas temperaturas de combustión. Al quemarse el tabaco se produce humo. Este humo lleva unas 6.000 sustancias químicas de las cuales unas 100 son nocivas o potencialmente nocivas, y son la principal causa de las enfermedades relacionadas con fumar», argullen.

Transición del cigarro convencional al eléctrico

El impacto de algunas industrias en la salud y en el medioambiente son dos de los motores que aceleran su transformación. En los últimos 5 años, los ingresos de Philip Morris procedentes de alternativas al cigarrillo clásico han pasado de representar un 0% de su retribución al 30%.

El aumento de espacios sin humo es uno de los motivos que encumbran al cigarrillo electrónico. Por el momento, la normativa española acota sólo a determinados espacios públicos la prohibición del cigarrillo electrónico con nicotina, mientras que aquel que no contenga esta sustancia puede ser utilizado libremente.

Los lugares donde no se puede vaperar son los centros y dependencias de las Administraciones públicas y entidades de derecho público, centros, servicios y establecimientos sanitarios, mdeios de transporte públicos o en los recintos de los parques infantiles y áreas o zonas de juego para la infancia. Establecimientos privados como los bares y las discotecas deben indicar explícitamente la prohibición. La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia), ha cuestionado que el monopolio de los estancos en la venta de tabaco se extienda a los cigarrillos electrónicos y a los vapeadores. Asimismo, recomienda que estos productos tengan una regulación propia y ajustada a sus características y critica que se amplíen las concesiones de los estancos hasta los 30 años. «Restringir la competencia en la distribución del tabaco no es la herramienta más eficaz para desincentivar su consumo», advierte.

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