Economía

Del Vega Sicilia a los guardias de seguridad: así es el imperio Eulen

La actual presidenta, enfrentada desde hace una década a cinco de sus seis hermanos por el control del grupo de servicios, salió ilesa de un asalto a su vehículo en Madrid

Logo del Grupo Eulen en un edificio corporativo.

Logo del Grupo Eulen en un edificio corporativo. Eduardo Parra / Europa Press

Cerca de 75.000 empleados, sesenta años de historia y una larga batalla familiar de los propietarios de las bodegas Vega Sicilia por el control del gigante español de los servicios. Es el resumen del imperio que gira en torno al Grupo Eulen, cuya presidenta, María José Álvarez Mezquíriz (Bilbao, 1957), salió ilesa este lunes de un asalto a su vehículo en Madrid por parte de una presunta banda organizada.

La hija del fundador –David Álvarez (Crémedes, 1927)- capitanea un mastodonte empresarial que solo en España emplea a más de 48.000 personas. Sus grandes pilares de negocio son la seguridad y la limpieza, pero las firmas del holding alcanzan también la jardinería, la logística, el mantenimiento, los recursos humanos o los servicios sociosanitarios.

Todo arrancó con la pequeña empresa de limpieza ‘El Sol’, que puso en marcha el patriarca de la familia en 1962 y que, poco a poco, se fue diversificando hacia sectores más técnicos y de mayor valor añadido. A medida que crecía, se iba haciendo más habitual en los procesos de licitación pública. Y su logo del búho puede verse en uniformes de empleados que prestan servicios en hoteles u hospitales, aunque también ofrece recursos de teleasistencia, comedores, residencias de ancianos o mantenimiento de infraestructuras.

Ruptura familiar

Pero hace algo más de una década, la familia se rompió por el control del holding presente en España, Portugal, Estados Unidos, Colombia, Costa Rica, Chile, Jamaica, México, Panamá, Perú, República Dominicana, Emiratos y Catar. Cinco de los siete hijos de David Álvarez, a los que el propio fundador calificaba de ‘díscolos’ (Marta, Elvira, Juan Carlos, Emilio y Pablo), intentaron apartar a su padre de los mandos de la compañía que había levantado de la nada.

Tras sus terceras nupcias, el fundador de Eulen cedió en 2010 a sus hijos el control de la patrimonial El Enebro con la condición de controlar el 51% del capital. El 49% restante estaría en manos de sus vástagos, a razón de un 7% cada uno. Pero el grupo de díscolos no quiso permitir que su padre, con 82 años, volviera a tomar las riendas de la empresa y maniobraron para apartarlo junto a los dos únicos que se mantuvieron a su lado, María José y Jesús David. El Tribunal Supremo se pronunció en 2018 en contra de esa jugada.

Pese a la oposición de cinco de sus hijos, el fundador consiguió retomar las riendas de la compañía y ser administrador único a través de otra sociedad patrimonial (Dava Control) que retiene el 59,1% del capital del grupo Eulen y que quedó en manos de la ahora presidenta, María José Álvarez, tras el fallecimiento del patriarca en 2015, al que el rey Juan Carlos I nombró marqués vitalicio un año antes de su muerte.

Los cinco hijos distanciados de su hermana concentran un 66% del capital de El Enebro mediante la sociedad Mezqual Ibérica, frente al 13,4% que posee María José. Y a través de esa firma controlan las afamadas bodegas Vega Sicilia, que David Álvarez adquirió en 1982 al empresario venezolano Miguel Neumann y que capitanea su hijo Pablo desde hace casi cuarenta años. También controlan a través de ahí las bodegas Alión, Pintia, la húngara Tokaj Oremus y la empresa cárnica Valles del Esla.

Hace poco, los cinco hermanos díscolos recurrieron ante el Alto Tribunal la decisión que tomó en abril la Audiencia Provincial de Madrid mediante la que declaró nula una compraventa de acciones que llevaron a cabo en 2013 para concentrar bajo El Enebro las que tenían individualmente en Eulen. Tras la denuncia de su hermana, la Audiencia de Madrid dictaminó que incurrieron en una «infracción de deber de lealtad» por haber antepuesto «su propio y particular interés al de la sociedad».

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