El nuevo boom inmobiliario en bolsa tiene ya fecha para su próximo hito. Azora, la sociedad de gestión de activos inmobiliarios que maneja la cartera, entre otras, de Hispania, dará su salto al parqué español el próximo 11 de mayo, completando la gama de compañías del sector que están representadas en los índices bursátiles nacionales.

La compañía tiene previsto emitir 47,25 millones de nuevas acciones, que pasarán a representar el 67,74% del capital del grupo y ha lanzado un precio orientativo 9,62 euros, con los que espera algo más de 450 millones de euros, que podrían alcanzar los 500 millones si los bancos colocadores ejercen la opción de sobreasignación (greenshoe). De este modo, la valoración total del negocio de Azora rondaría los 700 millones de euros.

Azora sigue así la estela de otras compañías inmobiliarias, como las numerosas Socimis que han dado el salto al parqué -principalmente al Mercado Alternativo Bursátil- en los últimos tiempos y las tres promotoras (Neinor, Aedas Homes y Metrovacesa), que se han estrenado en bolsa en el último año.

El grupo  inmobiliario fundado en 2003 por Fernando Gumuzio y Concha Osácar tiene intención de utilizar los fondos captados en la operación en la adquisición de nuevas oportunidades de negocio dentro del sector (especialmente en los denominados verticales inmobiliarios estratégicos).

Azora se centrará en el segmento de alojamientos turísticos con un claro enfoque hacia el turismo internacional y en el que ya tiene amplia experiencia, por la gestión de la cartera de Hispania. El segundo foco de Azora será el segmento residencial en alquiler y, en particular, aquellos productos de alquiler en los que se espera una mayor demanda, tales como el residencial en alquiler con oferta de servicios y el residencial destinado a la tercera edad

La compañía inmobiliaria tiene como objetivo obtener una tasa interna de rentabilidad media sobre sus inversiones propias de entre el 10 y el 13% y elevar esta cifra hasta un máximo del 17%, considerando el negocio de activos bajo gestión.

La compañía se plantea pagar en dividendos más del 50% de sus flujos operativos a partir de 2022

Con esta estrategia, Azora confía en haber estabilizado sus resultados en 2022, año a partir del cual pretende distribuir en concepto de dividendo entre sus accionistas al menos un 50% de los fondos obtenidos en sus operaciones (FFO). El resto de estos fondos se destinaría al crecimiento del negocio.

Para llevar a cabo con éxito la operación, la compañía iniciará este mismo miércoles un periodo de prospección de la demanda que se extenderá hasta el próximo 9 de mayo. La operación de colocación está dirigida por Goldman Sachs y UBS, como entidades coordinadoras globales, y cuenta también con la participación de Fidentiis, ING y JB Capital Markets y Jefferies, como como co-lead managers y Norbolsa como underwriter manager.

La oferta está dirigida a inversores de dentro y fuera de España, ante los que, como es preceptivo, el grupo expone sus riesgos. Unas amenazas que están en buena medida relacionadas con la dependencia de sus ingresos derivados de los vehículos de inversión cuyas carteras gestiona. Azora cerró 2017 con unos 4.400 millones de euros en activos bajo gestión, a través de ocho vehículos de inversión y su negocio de gestión generó 76,9 millones de euros en ingresos en 2017, la gran mayoría de los registrados por el grupo durante el ejercicio.

En este sentido, la reciente oferta de Blackstone para hacerse con el negocio de la socimi Hispania, fuente principal de los activos bajo gestión de Azora, genera ciertas incertidumbres sobre si, tras la operación podría cancelarse la relación entre ambos grupos. No obstante, desde Azora recuerdan que la cancelación del contrato podría dar lugar al devengo de una comisión de incentivo que se calcula en unos 173 millones de euros, de los que 86,5 millones (en términos brutos) corresponderían al grupo.

Fernando Gumuzio, socio fundador de Azora, ha indicado que «salir a Bolsa es un paso natural en nuestra trayectoria de crecimiento. Ser una compañía cotizada nos permite consolidarnos, dar visibilidad al posicionamiento líder de Azora en el mercado inmobiliario y diversificar y ampliar nuestra base accionarial. Pero, especialmente, nos facilita contar con la necesaria flexibilidad y agilidad para aprovechar las oportunidades de inversión que siempre hemos sido capaces de identificar a lo largo de los distintos momentos del ciclo”.