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Los jueces del caso Bankia tiran por tierra el trabajo de la Fiscalía y las acusaciones

La sentencia está repleta de críticas a su trabajo, sobre el que subraya que tiene "contrasentidos" y "vaguedades"

Juicio por la salida a Bolsa de Bankia, con Rodrigo Rato en el banquillo.

Juicio por la salida a Bolsa de Bankia, con Rodrigo Rato en el banquillo. Europa Press

El tribunal del caso Bankia ha dado carpetazo al debate sobre la salida a Bolsa de la entidad con la absolución de los 34 acusados en una sentencia en la que se muestra muy crítico con el trabajo de la Fiscalía Anticorrupción, de las acusaciones y de los peritos judiciales, a los que acusa de emitir «contrasentidos» y «discursos absolutamente improbados», así como de partir de premisas «no obedientes con la realidad» y de no explicar con claridad las razones por las que acusaban a los exdirectivos de Bankia, BFA y Deloitte.

Ya durante el juicio oral se apreciaron algunos enfrentamientos entre la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, y la fiscal, Carmen Launa, que sustituyó en el caso al ahora fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, encargado de la instrucción. Durante los interrogatorios de la fiscal eran comunes las interrupciones por parte de Murillo, que llegó incluso a impedir a la fiscal realizar alguna pregunta que no consideraba adecuada.

El tribunal acusa a la Fiscalía de emitir «vaguedades» y de no exponer correctamente cómo cree que cometieron delitos los acusados

En la sentencia, una de las críticas más feroces de los jueces a la Fiscalía es que consideran que hace en sus escritos «escasísimas referencias» a las personas sometidas a su juicio y a las razones por las cuales las sienta en el banquillo.

El tribunal considera estas «escasas» referencias una «consecuencia ineludible de la ausencia de hechos concretos imputados por el Ministerio Fiscal y demás acusaciones a los acusados, los mismos, a los que se dedican, en el mejor de los casos, actitudes genéricas, que no tienen cabida en un relato de hechos probados de una sentencia condenatoria e impiden, desde luego, a los acusados defenderse adecuadamente de algo tan etéreo, tan abstracto, tan indefinido, como es la observancia de una actitud».

El tribunal critica también que la Fiscalía y las acusaciones no detallan «mínimamente» la realización de los hechos que conforman los delitos, «a buen seguro porque no existen», algo que «imposibilita la construcción de un relato de hechos probados punibles».

Para los jueces, son habituales «las inconcreciones y vaguedades» en la descripción de los hechos por parte del Ministerio Público, al que acusa de emitir proclamas «basadas en premisas cuya veracidad está huérfana de pruebas y en las que reina la total carencia de precisión de acontecimientos».

Al inicio de la exposición de hechos probados, el tribunal lamenta haber recordado durante el juicio «una y otra vez, hasta el cansancio» que las cuentas de las siete cajas que dieron lugar a BFA, matriz de Bankia, no eran objeto de investigación en el proceso judicial, referido a la salida a Bolsa de la entidad.

La Fiscalía las incluyó en su escrito de conclusiones «como si todo eso fuera algo novedoso surgido en el seno del plenario, cuando todas esas circunstancias eran sabidas y consabidas desde los albores del procedimiento», de acuerdo con el tribunal.

Entre otros reproches y acusaciones de «contrasentidos», el tribunal señala en la sentencia que es «evidente» que «para sostener con posibilidades de éxito semejante acusación en el plenario el Ministerio Público debería haber acusado a las siete cajas», algo que no ocurrió.

Especialmente extensa es la crítica del tribunal sobre la acusación de la Fiscalía a Ángel Acebes, exministro del PP y exconsejero de BFA, que durante su intervención en el juicio achacó su acusación a un ataque político por parte de UPyD, partido que inicio el proceso judicial.

También contra los peritos

El tribunal también dispara contra los peritos judiciales designados por el Banco de España, mientras que valora la actuación de los peritos de parte. «En el plenario, los señores peritos de las defensas se mostraron contestes, firmes y sin fisuras, en tanto que los señores peritos de las acusaciones, si bien se ratificaron en sus informes y actuaciones anteriores, a preguntas del Ministerio Fiscal ofrecieron por añadidura nuevos ajustes y estimaciones no contempladas en sus informes anteriores, añadidos que no razonaron cumplidamente», se dice en la sentencia.

Las acusaciones lamentan el tono «virulento» y el «desprecio» del tribunal a su trabajo

A uno de los peritos judiciales, a Víctor Sánchez Nogueras, los jueces le acusan de realizar informes «sobre materias sobre las que no le corresponde emitir su parecer», como resoluciones del Ministerio de Economía o informes de la Comisión Ejecutiva del Banco de España, algo que consideran «llamativo».

En otra parte de la sentencia, el tribunal considera que los cálculos de los peritos sobre los supuestos deterioros de las cuentas de BFA de 2010 quedaron «huérfanos de la oportuna probanza».

Asimismo, los magistrados creen que la Confederación Intersindical de Crédito (CIC) y CGT, acusaciones populares ambas, se adhirieron al escrito de conclusiones definitivas de la Fiscalía para evitar el pago de costas en el caso de perder el caso.

«Resulta razonable pensar que se podría pretender por las acusaciones introducir mecanismos, con el fin de evitar en algunas de ellas el riesgo de una posible condena en costas, situándose bajo el paraguas de una pretendida acusación homogénea a la del Ministerio Fiscal, parte esta a la que no se puede condenar en costas bajo ningún concepto, por disposición legal», desliza el tribunal.

Es «inaudito» el «desprecio»

Estas críticas no han sentado muy bien entre las acusaciones. El abogado Andrés Herzog, representante de la CIC, que presentó en 2012 junto con Rosa Díez la querella que encendió la chispa de este proceso judicial, se encuentra «decepcionado» con la sentencia.

«Han sido muchos años de dedicación y esfuerzo que creo no se merecen el tono de desprecio con el que se pronuncia la Sala respecto al meritorio trabajo desarrollado por las acusaciones, los perjudicados personados y el Ministerio Fiscal. Es inaudito», apuntaba el letrado en un mensaje publicado el martes en su cuenta de Twitter, crítica que comparte el presidente de la CIC, Gonzalo Postigo, que comparte pero no acepta la sentencia, como explica a este periódico.

Rosa Díez y Andrés Herzog registraron la querella contra Bankia en la Audiencia Nacional en junio de 2012. Óscar del Pozo / Europa Press

«El Tribunal Supremo se ha pronunciado en reiteradas ocasiones sobre su inexactitud y errores considerables y contrasta con la sentencia que se acaba de publicar», añade Postigo.

Por su parte, Díez ha apuntado que «no todas las batallas se ganan», si bien «las únicas que se pierden siempre son aquellas que no se libran». En un mensaje publicado también en Twitter ha añadido que «defender lo que es justo siempre merece la pena».

El colectivo 15MPaRato, acusación particular en el caso Bankia, también censura las críticas vertidas por el tribunal al trabajo de la Fiscalía y de las acusaciones. En declaraciones a este periódico, su representante Simona Levi considera que es «virulento» e «innecesario». «Todos hemos visto lo que hemos visto y todos sabemos lo que ha pasado. Este tono nos recuerda a tiempos que es mejor no recordar», apunta.

Desde el Partido Popular, al que perteneció el principal acusado en el caso Bankia, Rodrigo Rato, han mostrado una versión muy diferente. «Las resoluciones están ahí y algunos tendrán que dar muchísimas explicaciones de por qué actuaron como acusación particular y hoy las resoluciones judiciales les ponen en su sitio», manifestó Cuca Gamarra, portavoz del Grupo Popular en el Congreso.

Con sus críticas a estas partes, el tribunal zanja el trabajo de los últimos ocho años de la Fiscalía Anticorrupción, de los peritos y de las acusaciones, que han vivido cinco años de instrucción, casi uno de juicio y casi otro de espera de la sentencia.

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