El sector financiero se mueve a dos velocidades. Mientras algunos de sus protagonistas se hacen cada vez más grandes como vía de escape a sus mayores desafíos, las más pequeñas van creciendo poco a poco y capeando el temporal con soltura. En el segundo grupo se encuentra Singular Bank, el banco privado que Javier Marín creó desde el esqueleto de la antigua Self Bank y que está creciendo a pasos agigantados sin perder de vista sus principios.

«Cuanto más grande es un banco, más difícil es personalizar el servicio y eso es una oportunidad no solo para nosotros, sino también para cualquier banco con una visión centrada en el cliente», explica el banquero en una entrevista con El Independiente.

Mientras los grandes bancos comerciales se mueven cada vez más despacio, Singular Bank lo hace cada más deprisa. La entidad que pilota el ex consejero delegado de Santander acaba de cerrar su tercera compra en tan solo un año. «Tenemos buen pulmón y ganas de seguir creciendo, pero mimando la calidad, que para nosotros es muy importante», apunta el banquero, que se puso a las riendas del antiguo Self Bank el año pasado tras su compra por parte del fondo estadounidense Warburg Pincus y lanzó su nueva marca en enero de este mismo año, justo antes de que la marejada del Covid-19 se convirtiera en absoluta protagonista de todo.

La entidad comenzó su expansión pocas semanas después de lanzar su nueva marca con la adquisición en junio de la boutique MG Valores, que tenía un volumen de negocio de unos 520 millones. «Nos brindaba una excelente cartera de clientes y de banqueros», explica Marín sobre esta compra.

Apenas cuatro meses después, la entidad se hizo con la gestora Belgravia Capital. La boutique fundada por Carlos Cerezo contaba en el momento con unos 120 millones de euros en activos bajo gestión.

El tercer paso ha llegado hace apenas unos días, con la compra de Quintet Private Bank, la antigua KBL, con la que Singular Bank se hizo tras imponerse en una carrera en la que también compitió Andbank. Con la adquisición de esta firma, el banco se acerca a los 2.000 millones bajo gestión entre pequeños inversores y grandes fortunas, cifra que le permite adelantar a otras como ATL Capital, según publicó El Confidencial.

Este negocio no es como plantar trigo, es como plantar un nogal. Hay que cuidarlo, regarlo, podarlo… Con paciencia y tesón las cosas salen»

«Estamos anclados en el crecimiento orgánico, pero también queremos aprovechar las oportunidades si las hay. Tiene que seguir habiendo consolidación en el sector», apunta en relación con su estrategia para el próximo año el banquero, que valora positivamente la evolución de su negocio en 2020 más allá de las compras pese al shock que supuso la llegada del Covid-19: «Pensábamos que el mundo se paraba».

Entre esos planes en algún momento ha llegado a estar una salida a bolsa, pero ahora mismo no es la prioridad del banco. «Cada día tiene su afán y nuestro afán es ser el mejor banco para nuestros clientes. Después vendrá lo que tenga que venir», expone a este periódico, si bien matiza que la pandemia les ha hecho adaptarse a las nuevas circunstancias, pero no cambiar sus planes.

Cambio de actitud

Estas adquisiciones fortalecen al banco en un momento en el que el sector financiero tiene las cosas difíciles. El entorno de bajos tipos de interés, que será la norma durante muchos años (los más pesimistas dicen que quedan más de diez así) está haciendo cambiar la actitud de los inversores, que se han dado cuenta de que tienen que aumentar su riesgo si quieren ganar más, pues tener el dinero olvidado en una cuenta del banco nunca había sido menos rentable.

Como explica Marín, su equipo ha detectado esta toma de conciencia por parte de los inversores y apoya el diseño de las carteras teniendo en cuenta las megatendencias para la inversión en renta variable, como una mayor conciencia por el medio ambiente y el cambio climático, el desarrollo de la inteligencia artificial o el envejecimiento de la población. «Quedarte al margen de eso es un error», apunta.

A lo largo de la pandemia también se ha podido detectar un cambio de actitud entre los pequeños inversores, que han ido perdiendo el miedo. No solamente se han lanzado más a invertir, sino que los activos más conservadores, como la renta fija, han perdido peso frente a otros más arriesgados, como la bolsa.

Mientras estas tendencias siguen avanzando, lo hace también Singular Bank, un pequeño banco que transita su propio camino con las cosas claras: «Este negocio no es como plantar trigo, es como plantar un nogal. Hay que cuidarlo, regarlo, podarlo… Con paciencia y tesón las cosas salen».