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El BCE alienta las fusiones pero pide realismo a los bancos que lo intenten

Reclama que los proyectos que lleguen a sus manos contemplen un liderazgo "fuerte"

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Christine Lagarde en el Consejo Europeo del 10 de diciembre. BCE

El Banco Central Europeo (BCE) continúa con su impulso a las fusiones bancarias y está poniendo a las entidades bajo su paraguas las cosas más fáciles que nunca. El supervisor ha publicado una guía con su visión sobre la consolidación que los bancos deberán tener muy en cuenta. En ella, pretende facilitar los procesos que sean «creíbles» y «sostenibles», por lo que pide a los bancos que intenten llevar a cabo una operación que diseñen los proyectos con realismo.

No es un secreto que los supervisores llevan tiempo animando a las entidades a fusionarse para solucionar sus problemas más inmediatos, como la baja rentabilidad o la elevada morosidad que dejarán las consecuencias económicas de la pandemia. En el caso de España, el proceso se ha acelerado con las integraciones de CaixaBank y Bankia, por un lado, y de Unicaja y Liberbank, por otro, pero los analistas aún creen que hay margen para más fusiones.

En este contexto, el supervisor quiere poner las cosas fáciles, pero espera que las integraciones que se le presenten se basen en información lo más ajustada posible a la realidad. Así, considera que un plan «creíble» para una fusión es aquel que contempla «supuestos conservadores, apropiadamente justificados y documentados, basados en datos y experiencias».

Es por eso que, al recibir un nuevo proyecto de fusión, el BCE valorará la «verosimilitud» de esos supuestos, así como la existencia de un «desarrollo del balance realista para la combinación de negocios», que evite la «sobredependencia» de un alto crecimiento del crédito y no sea «demasiado optimista» respecto a la proyección de ventas cruzadas.

En cuanto a la rentabilidad que se tenga en cuenta para diseñar el proyecto de fusión, el BCE quiere que se eviten supuestos «demasiado optimistas» en relación con la contribución de los beneficios no recurrentes o de los procedentes de cuestiones «volátiles». En definitiva, espera que el proyecto garantice que la transacción no implica una toma excesiva de riesgos.

A través de esta guía, el supervisor hace públicos sus deseos de que los proyectos de fusión entre bancos bajo su supervisión cojan forma, introduciendo algunas facilidades para ellos.

Entre ellas, permitirá el uso de modelos internos ya existentes, con la condición de que estén sujetos a un plan de implementación posterior, y se compromete a no penalizar a los proyectos de integración «creíbles» con unos requerimientos de capital (Pillar 2) más elevados.

De hecho, el BCE anima a las entidades a acercarse a él en las primeras fases de la negociación para la fusión con el objetivo de que este pueda ofrecerles su opinión supervisora preliminar. Y, una vez se presente la solicitud formal, emitir una decisión definitiva.

Separación de poderes

El supervisor también pide a las entidades que el proyecto de fusión que presenten cuente con un equipo gestor «fuerte», con trayectoria bancaria y experiencia en fusiones y en gestión de riesgos, así como que el consejo de administración tenga una «clara capacidad de toma de decisiones».

Este liderazgo será clave para mitigar el riesgo de ejecución de la fusión, especialmente para supervisar la integración tecnológica, el paso más sensible en una operación de este tipo.

El BCE destaca también como necesaria una «asignación clara de responsabilidades». Es decir, que esté claro «quién manda», como diría José Ignacio Goirigolzarri, actual presidente de Bankia y futuro de CaixaBank. En la presentación de la fusión de ambos bancos explicó que es «muy importante» tener esta cuestión muy clara desde el principio. En su caso, como él mismo dijo, la función recaerá sobre su compañero a los mandos del futuro banco.