Verano. Sinónimo de vacaciones. De desconexión. De recarga de baterías para afrontar el mes de septiembre. Un mes tradicionalmente repleto de cambios, especialmente en la empresa privada, pues se inician diversas acciones que tratan de impulsar la actividad final de año y el inicio del próximo. Un periodo de desconexión que es, si cabe, más necesario aún para los trabajadores autónomos, pues sus ingresos dependen directamente del impulso que sean capaces de trasladar a su actividad. Unas vacaciones que no son tal, si atendemos a los testimonios de este tipo de trabajadores.

Así son los veranos del autónomo

Un verano como autónomo es sinónimo de menos vacaciones y menos tiempo con los hijos. Un informe de UATAE advierte que los trabajadores por cuenta propia pasan 11 horas semanales menos con sus hijos que los asalariados, lo que a final de año se traduce en 23 días de horas libres con sus hijos menos que los asalariados.

En vacaciones, un 70,5% de los autónomos disfruta de dos semanas de vacaciones o menos al año, tal y como refleja el  estudio ‘Autónomos, ¿cómo estáis?’ realizado por la startup Muno, creada dentro del área de Nuevos Negocios Digitales de BBVA. Además del menor número de horas efectivas, debido a la carga y un número de horas de trabajo superior, los trabajadores autónomos tienen un 52% de baja regularidad, frente a un 18,4% de baja regularidad que sufren los asalariados.

Menos tiempo libre

En ese sentido, un 36,2% de los trabajadores por cuenta propia trabaja más de diez horas. Además, casi un 86% asegura que trabaja todos o alguno de los fines de semana del mes. Pese a ello, sus recursos a final de mes son “limitados”, un 59,3% asegura llegar a final de mes “bastante justo”, un 31% “agobiado” y solo un 9,7% dice hacerlo “relajado”.

Pedro es autónomo desde hace cinco años, ofrece servicios profesionales a otras empresas. “Me puedo ir de vacaciones, pero es relativo. Las llamadas son constantes, y la mayoría de los días debo conectarme al correo para contestar emails e intentar solventar dudas o avanzar ciertos temas”.

“Los clientes saben que estoy de vacaciones y no quieren molestar. Pero ellos también dependen de sus negocios y si ellos no desconectan, tu tampoco”. A la pregunta de por qué no se coge las vacaciones en temporada baja, la respuesta es clara. Pedro esboza una sonrisa: “la temporada baja de un cliente es la temporada alta del otro. En consecuencia, yo no tengo temporadas bajas”.

Según Pedro, los expertos recomiendan hacerte indispensable para tus clientes. “El problema es que, cuando lo logras, es cierto que no pierdes a ese cliente. Pero tampoco durante tus vacaciones. Te has convertido en imprescindible hasta tal nivel, que aunque no quieren molestar te interrumpen en vacaciones para llevar a cabo sus acciones empresariales”.

Juan tiene un establecimiento comercial. “El verano para mí es el momento álgido de ventas. No me puedo permitir cerrar en esta época del año, ni siquiera un par de semanas”. ¿No te coges vacaciones en otra época del año? “Sí. Es lo que hago. Sin embargo, me quedo en casa porque voy descompasado con el resto de mi familia. Los niños tienen colegio y mi mujer su trabajo. Al final, no abro en estos periodos, pero estoy en casa revisando facturas, echando cuentas,… Estas son mis vacaciones”.

Un 60%, orgulloso de ser autónomo

A pesar de lo anterior, un 60% de los autónomos está “orgulloso o muy orgulloso” de serlo y, de hecho, hasta un 56,3% de los encuestados quiere seguir siéndolo y solo el 30% preferiría trabajar por cuenta ajena.

Para el colectivo de trabajadores por cuenta propia, lo mejor de pertenecer a este régimen es tener flexibilidad, ser jefe y hacer lo que les gusta, mientras que lo peor son “las trabas administrativas y los pagos elevados”, según el mencionado informe de la startup Muno. Así, los autónomos más satisfechos son los que tienen entre 18 y 34 años y llevan como trabajador por cuenta propia entre menos de un año y cinco años.

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