Es la otra parte de la moneda nacionalista, la que no está dispuesta a dejar caer a Pedro Sánchez. El anuncio del independentismo catalán de que tanto ERC como PDeCat presentarán enmiendas a la totalidad a los presupuestos del Gobierno, contrasta con el anuncio hecho hoy por el PNV y avanzado también por EH Bildu de que darán una oportunidad a la tramitación de las cuentas. Las dos formaciones nacionalistas vascas han asegurado que no presentarán enmiendas a la totalidad para solicitar la devolución del proyecto presupuestario.

Ninguno de los dos partidos vascos quiere un hipotético escenario de adelanto electoral que pueda hacer coincidir la cita con las urnas con el 26 de mayo o incluso con una fecha próxima. Temen que el clima electoral de unas elecciones generales pueda ‘contaminar’ las citas municipales, forales y autonómicas -en el caso de Navarra- a las que PNV y EH Bildu otorgan gran relevancia.

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, ha asegurado que su formación no presentará enmienda a la totalidad, anuncio que parecía previsible tras los acuerdos cerrados entre el Gobierno y el Ejecutivo de Iñigo Urkullu en ámbitos como el calendario de cesiones de transferencias o la retirada de recursos ante el TC sobre normas vascas. El PNV se ha convertido en uno de los pocos socios fieles que le quedan al presidente de Gobierno de entre la ‘coalición’ de partidos que le aupó a la Moncloa.

El paso del PNV sin embargo puede no impedir un escenario de adelanto electoral si tanto ERC como PDeCat mantienen su rechazo a las cuentas. Esteban ha reiterado esta mañana que incluso en esta situación el Ejecutivo de Sánchez podría llegar a habilitar fórmulas para seguir gobernando mediante decretos y acuerdos puntuales para aprobar determinadas medidas.

«Consultar» las elecciones

Esteban ha recordado que Sánchez se comprometió a consultar previamente al PNV en el caso de contemplar un adelanto electoral. Ha señalado que cuando se fraguó el respaldo para aprobar la moción de censura fue éste uno de los compromisos adquiridos entre socialistas y nacionalistas vascos.

En Sabín Etxea, donde ayer su Ejecutiva acordó la decisión dada a conocer hoy por su portavoz en la Cámara Baja, no quieren precipitar un agotamiento de la actual legislatura. Los nacionalistas vascos temen que unas elecciones en el actual contexto suponga un nuevo regreso al poder de la derecha española aupada por PP, Ciudadanos y Vox. De producirse, podría frustrar el principal compromiso cerrado con Sánchez y que puede permitir el cumplimiento casi integro del Estatuto de Gernika. El calendario de transferencias prometido por el Gobierno a Euskadi prevé que para enero del próximo año estarían transferidas 33 materias, entre ellas la gestión de las prisiones del País Vasco.

En una posición similar se ha movido la coalición de la izquierda abertzale, que considera que la alternativa al actual escenario de un Gobierno socialista es peor para los intereses de la sociedad vasca. De esta forma se desmarcan de la posición y utilización que del trámite presupuestario se ha impulsado desde el independentismo catalán.