Navarra será uno de los feudos más inflamables para el PSOE. La presión para que impida que la alianza UPN, PP y Cs acceda al Gobierno foral y, en su caso, aunque más difícil, al Ayuntamiento de Pamplona, ha comenzado. Esta mañana ha sido el PNV quien ha advertido directamente al PSOE y a Pedro Sánchez de las consecuencias que tendría no evitar la llegada de Navarra Suma al Ejecutivo foral.

Lo ha hecho en boca de su presidente en Guipúzcoa, Joseba Egibar, quien ha asegurado que lo que los socialistas decidan en Navarra «condicionará» las negociaciones que ambas formaciones mantengan en Euskadi para la conformación de gobiernos municipales y forales, y en el Estado para el proceso de investidura de Sánchez. «Nos necesita y si quiere negociar ya sabe qué cosas vamos a poner sobre la mesa», ha advertido esta mañana Egibar, en declaraciones Euskadi Irratia.

Egibar asegura que Navarra condicionará la negociación en Euskadi y en Madrid

El PNV es la formación principal de la coalición Geroa Bai, cuya líder, Uxue Barkos, ha ejercido como presidenta de Navarra esta pasada legislatura. Barkos y su partido ya han trasladado a la líder del PSN, María Chivite, su disposición a facilitar un gobierno alternativo al de «las tres derechas» que representaría Navarra Suma y su candidato, Javier Esparza.

«¿De qué diantre hablaríamos?»

Egibar ha insistido hoy que el papel que juegue el PSN es esencial, «Navarra es muy importante para nosotros». Ha llegado a asegurar que en caso de que Chivite finalmente no cerrara un acuerdo con las fuerzas «del cambio» y facilitara la llegada de Esparza «¿de qué diantre vamos a hablar nosotros con los socialistas en la Comunidad Autónoma Vasca?». El PNV ya ha anunciado que no descarta revisar y actualizar los acuerdos de Gobierno que mantiene con el PSE en las principales instituciones vascas.

En opinión del presidente del PNV en Guipúzcoa, el proceso de negociacion que ahora se abre tiene tres vértices para el PNV: Euskadi, las negociaciones en el Congreso y las que se lleven a cabo en la Comunidad Foral, «que para mí es la que condicionara la toma de decisiones».

Esparza (NA+) llamó ayer a Chivite (PSN) para comenzar a negociar su apoyo

Hoy ha trascendido que el líder de Navarra Suma, Javier Esparza, ya se ha puesto en contacto con la secretaria general del PSN, María Chivite, para mantener un primer contacto de cara a la conformación del futuro Gobierno foral. Un contacto de apenas diez minutos con el que NA+ aspira a reconducir la firme posición de rechazo que ha manifestado Chivite a facilitar la llegada de la derecha al Ejecutivo. Se ha comprometido en estos dos últimos días a no facilitar el Gobierno de Esparza y a no realizar ningún acuerdo de Gobierno con EH Bildu, tal y como ha fijado la direccion del PSOE.

Intentarlo ‘hasta el final’

Un compormiso con la izquierda abertzale que no sería necesario poner a prueba, ya que bastaría con una abstención de EH Bildu para facilitar que Chivite, tercera fuerza en Navarra, pueda ser elegida presidenta con los votos favorables de Geroa Bai y Podemos. Los dirigentes de EH Bildu ya han avanzado que ellos no pondrán palos a que «aunque de otro modo» pueda continuar la hoja de ruta «del cambio» iniciada hace cuatro años con la llegada del cuatripartito al Gobierno de Navarra.

En los contactos podría entrar en juego incluso la conformación del gobierno municipal en Pamplona, donde NA+ se ha quedado a sólo un concejal de la mayoría absoluta. Parece complicado que Joseba Asirón (EH Bildu) pueda conservar el sillón de alcalde, pero hoy ha asegurado que lo intentará, «todas las opciones están abiertas», ha asegurado. El ‘plan b’ pasaría por al menos impedir la llegada de Enrique Maya, el candidato de NA+ y que retornaría como alcalde de Pamplona: «Vamos a seguir intentándolo mientras haya la más minima oportunidad del cambio».

Preguntado por las manifestaciones de la candidata del PSN a la alcaldía de Pamplona, Maite Esporrín, en las que se felicitaba por la salida de Asirón de la alcaldía de la capital navarra, el aún primer edil las ha situado en el contexto del «calor de una noche electoral».