Los servicios funerarios de Barcelona podrían forzar inhumaciones en algunas peticiones de incineración de personas fallecidas estos días por la pandemia de coronavirus si se mantiene el nivel de peticiones de cremaciones en el entorno metropolitano. Así lo ha reconocido hoy el Ayuntamiento de Barcelona, tras apuntar que no puede seguir asumiendo el crecimiento de peticiones de incineración, que ahora alcanzan el 78% de los fallecidos.

A partir del miércoles, por tanto, parte de las familias que pidan la incineración se verán obligadas a aceptar una «inhumación temporal» en los cementerios de Montjuïc o Collserola. Al cabo de dos años, esos restos serán exhumados para su incineración, una cremación que será gratuita. «Lo que tenemos que garantizar es que el servicio siga siendo universal, no podemos entrar en fases de colapso» ha argumentado el regidor del Ayuntamiento de Barcelona Eloy Badia, quien ha explicado que serán las funerarias las encargadas de notificar a los familiares si sus fallecidos pueden acceder o no a la cremación.

En Barcelona se están pidiendo en los últimos días unos 200 servicios al día, ha explicado Badía. Los Servicios Funerarios de la capital catalana tienen capacidad para 230 servicios al día, de los que sólo 80 son en cremación y 150 serían entierros. Pero coincidiendo con la crisis del coronavirus la demanda de cremaciones, que habitualmente supone el 54% de los fallecidos, se ha disparado hasta el 78%. «Esto significa 150 peticiones servicio» que están por encima de las posibilidades de los cuatro hornos crematorios de la ciudad.

Un mes de espera como máximo

«Algunos se llevan a hornos más lejos y otros están a la espera en depósitos, pero esta espera no puede crecer indefinidamente» ha argumentado el regidor, que ha explicado la decisión adoptada por el Ayuntamiento, y comunicada ya a la Generalitat, como una medida imprescindible para evitar el colapso del sistema. Actualmente el proceso de entrega de las cenizas de fallecidos en Barcelona tiene una demora de entre una semana y diez días, pero la lista de espera crece y el Ayuntamiento no quiere superar el mes de espera, ha asegurado Badia para explicar las derivaciones.

«Se ha generado una lista de espera y queremos que no superen el mes de espera entre la defunción y la entrega a domicilio de las cenizas» ha argumentado el regidor. Barcelona ha aumentado la capacidad de almacenamiento de los cuerpos hasta 1.400, gracias a la habilitación del párquing del cementerio de Collserola, y podría aumentar esa capacidad en otras 200 o 300 plazas, más, pero aún así no quiere llegar al colapso.

Badia ha advertido, sin embargo, que todos los servicios de cremación que hoy están en lista de espera serán incinerados, y que serán los fallecidos a partir del miércoles los que pueden ser «derivados» a una inhumación temporal forzosa, siempre que se mantenga el mismo nivel de peticiones de incineración y que no baje el número de defunciones. «Los datos pueden cambiar» ha apuntado.