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Indignación entre los 'antidisturbios' con la serie: "Nos dejan a la altura de las ratas"

Policías de la UIP aseguran no reconocerse en el 'thriller' de acción que ha dirigido Rodrigo Sorogoyen: "Se nos pone de auténtica chusma" / Los agentes tienen que aprobar un examen para ingresar y superar una reválida cada dos años para continuar

Intervención de los agentes antidisturbios de la Policía ante una protesta de activistas de la plataforma 'Stop Desahucios' en Madrid.

Intervención de los 'Antidisturbios' ante una protesta de la plataforma 'Stop Desahucios' en Madrid. EP

«Yo entiendo que es una serie televisiva, que hay un guion y que hay que sacarle chicha, pero lo que no comprendemos los que formamos esta ‘familia’ es que la Dirección General de la Policía preste los medios y nos dejen a la altura de las ratas. Yo te abro las puertas de mi casa y te orinas dentro. Eso no puede ser, cuando además no es verdad lo que se refleja». Es la opinión que expresa un agente de las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional con 14 años de servicio sobre Antidisturbios, el thriller de acción dirigido por Rodrigo Sorogoyen en el que ha colaborado el Ministerio del Interior y que ha soliviantado al colectivo al entender que ofrece una imagen distorsionada de su labor.

La opinión de este agente no es aislada entre sus compañeros y tres de los cinco sindicatos con representación en el Consejo de Policía (Jupol, SUP y CEP) han expresado ya sus quejas y han demandado explicaciones «urgentes» a la Dirección General por la colaboración y asesoramiento prestados a una obra cinematográfica «humillante y difamatoria para el trabajo de los policías» y que «mancha la imagen» de una unidad que goza de reconocimiento internacional.

Parte del rodaje se llevó a cabo en el complejo policial de Moratalaz (Madrid) -sede de la I UIP y de la Jefatura Central de las Unidades de Intervención Policial- y se facilitó a las productoras escudos, bocachas y la furgoneta en la que el equipo se desplaza. Los protagonistas también han contado que llevaron a cabo un entrenamiento de tres semanas con un ‘antidisturbios’, quien también estuvo presente durante la filmación para que las escenas fueran lo más realistas posibles desde el punto de vista policial.

«Se nos pone de drogadicto, agresivo, desequilibrado… de pandilleros. No ha sentado nada bien; muchas veces lo pasas jodido para intentar restablecer el orden público, estás alejado muchos días de tu familia para que ahora desde tu propia casa se nos haga esto», explica a este diario uno de los casi 2.500 policías que forman parte de los 54 grupos operativos que integran las UIP. Éstas están repartidas en 11 bases por todo el país: Madrid (indicativo Puma), Barcelona (Jaguar), Valencia (Orca), Sevilla (Lobo), Málaga-Granada (Gamo), Bilbao-Pamplona (León), Valladolid (Reno), A Coruña-Vigo (Raya), Oviedo (Cobra), Las Palmas-Santa Cruz de Tenerife (Dragón) y Zaragoza (Águila).

Los agentes tienen que aprobar un examen para ingresar en la UIP y superar la reválida cada 2 años

El agente lamenta que pueda calar la idea entre los espectadores que vean la serie de que esta unidad policial infringe la ley en su trabajo -como requisar un móvil sin levantar acta para que no quede rastro de una actuación polémica- o intervenir de forma expeditiva e injustificada. «Tenemos todo protocolizado. ¡Si hasta para ir al servicio tienes que pedir permiso! No podemos llevar a cabo una acción sin que se nos dé la orden. Estamos constantemente mirados con lupa periodísticamente y por los jueces, hay móviles que graban cualquier intervención…», agrega este ‘antidisturbios’, que ha intervenido en decenas de desahucios durante su trayectoria en la UIP. Es precisamente el lanzamiento de una vivienda en una corrala del barrio madrileño de Lavapiés el origen de la trama que plantean Sorogoyen e Isabel Peña, la coguionista.

Un funcionario adscrito a la misma UIP a la que pertenece el grupo que comanda en la serie Salva (Hovik Keuchkerian) censura especialmente que se haya utilizado un indicativo que existe en la realidad (Puma 93). «No ayuda mucho porque estamos continuamente haciendo desahucios. Es cierto que no tiene nada que ver con la realidad, porque siempre va al menos un subgrupo (dos furgonetas) y si pides apoyos porque puede haber problemas siempre te lo conceden. Ha molestado eso y que uno aparezca como cocainómano, otro que le da a los porros, que otro sea un desequilibrado… En mi grupo, que somos casi 50, yo no he visto eso. La mayoría ni fuma ni bebe, se cuida mucho…», destaca.

Tráiler de Antidisturbios.

En esta línea incide otro de los agentes con los que ha hablado El Independiente, que también rechaza que el policía al que da vida en la serie el actor madrileño Patrick Criado (Rubén) -inestable emocionalmente y rápido a la hora de emplear la porra- sea un prototipo en los ‘Antidisturbios’. «Cada dos años tenemos que someternos a un test de personalidad y, si no lo pasas, tienes que acudir a una entrevista con los psicólogos. Cada dos años puedes irte de la unidad si ven que has perdido las facultades psico-físicas», recuerda.

Creadas en la etapa de Corcuera

Sucesoras de las antiguas Compañías de Reserva General, las Unidades de Intervención Policial se crearon a finales de diciembre de 1989 como «órganos móviles de seguridad pública con la misión de actuar en todo el territorio nacional, principalmente en los supuestos de prevención y de peligro inminente o grave de alteración de la seguridad ciudadana». El ministro del Interior en aquellas fechas era el socialista José Luis Corcuera y al frente de la Policía Nacional se encontraba José Manuel Rodríguez Colorado.

Una vez que ha aprobado la oposición de ingreso en la escala básica del Cuerpo Nacional y jura el cargo, el funcionario que desee entrar a formar parte de las UIP tiene que superar un examen que incluye tanto pruebas física como teórica sobre la especialidad. También se someten a un test psicotécnico y a una entrevista. Los aspirantes que resulten aptos llevan a cabo posteriormente un curso de formación práctica durante un mes en el complejo policial de La Enira (Linares, Jaén), donde son adiestrados en ejercicios a los que se tendrán que enfrentar durante el servicio.

Te hacen análisis de sangre y de orina y si tienes problemas con las drogas no duras dos telediarios», comenta un veterano

Los que pidan este destino tienen que asumir el compromiso de permanecer durante un periodo inicial de tres años, debiendo someterse a las correspondientes pruebas de revalidación al término de dicho periodo para continuar por otro periodo de dos años y así sucesivamente. De no superarlas, el agente causa baja en la unidad.

«Dentro de la Policía, los GEO [Grupo Especial de Operaciones], los GOES [Grupos Operativos Especiales de Seguridad] y nosotros somos los únicos que tenemos que renovar contrato. Para estar ahí tienes que tener una aptitud, cuidarte, hacer deporte… En esta especialidad puede haber un desequilibrado, pero es difícil porque se habría pasado al ingresar en la Policía y a los psicólogos cada dos años. Te hacen análisis de sangre y orina y si tienes problemas con las drogas no duras dos telediarios», cuenta a El Independiente otro policía, que ha pasado en la UIP más de la mitad del tiempo que lleva vinculado al Cuerpo Nacional.

«Se nos pone de pandilleros, de auténtica chusma. Para nada es así. Cuesta mucho trabajo llegar a esta unidad y es muy sacrificado pertenecer a ella para que ahora desde tu propia casa se colabore para que echen por tierra la imagen de las UIP y de los que pertenecemos a ella», comenta un funcionario.

Estrenada este viernes en Movistar +, la indignación entre los agentes se fue haciendo patente durante todo el fin de semana a través de los grupos de Whatsaap y las redes sociales. Aun admitiendo que se trata de un trabajo de ficción, insisten en que no se identifican con lo que han visto. «A mí el escupitajo y el insulto no me ofenden. Estoy más que hecho a que me llamen hijo de puta, sinvergüenza, policía de mierda… pero hay compañeros que se han ido porque consideran que esto no es para ellos. Tenemos que aguantar lo indecible porque no se nos da la orden de actuar. Y para nada me siento reflejado en lo que he visto», apostilla.

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