La Fiscalía de Madrid solicita seis meses y un año de prisión para dos mujeres, madre e hija, que el pasado 30 de octubre trataron de aproximarse a la vivienda del vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, y de la ministra de Igualdad, Irene Montero, en Galapagar (Madrid) y se enfrentaron a los agentes de la Guardia Civil que se lo impidieron, «tratando de agredir con su bolso» la hija a uno de ellos.

El Ministerio Público solicita un año de prisión para Ana Isabel Quiroga Domínguez y otros seis meses para su madre, Ascensión Domínguez-Alonso, por no respetar el perímetro de seguridad que la Guardia Civil había colocado entorno a la vivienda de los dos miembros del Gobierno. La Fiscalía imputa a la madre un delito de desobediencia y a la hija un delito de atentado contra agentes de la autoridad y otro leve de maltrato de obra. Las dos están citadas a un juicio rápido el próximo 24 de noviembre en el Juzgado de lo Penal número 17 de Madrid.

Las dos acusadas, según el relato de la Fiscalía, acudieron sobre las 17:30 horas
del pasado 30 de octubre de 2020 a las inmediaciones de la zona donde tienen su residencia Iglesias y Montero. Así, cuando agentes de la Guardia Civil, “uniformados y debidamente identificados”, se disponían a establecer el perímetro de seguridad ambas mujeres “mantuvieron una actitud de absoluto desprecio a la labor de los agentes, impidiéndoles el cumplimiento de la función encomendada, desobedeciendo de forma reiterada las indicaciones claras que los mismos les daban, en relación a que retrocedieran en la vía pública y despejaran el perímetro de seguridad”.

«A escasos centímetros de sus rostros sin mascarilla»

Pese a las advertencias, la Fiscalía argumenta que, “lejos de deponer su
actitud”, madre e hija persistieron en su comportamiento “haciendo caso omiso a los reiterados requerimientos que los agentes les realizaban”. De hecho, se aproximaron a los agentes gritándoles a escasos centímetros de sus rostros, “prescindiendo del uso de la preceptivas mascarillas” contra el coronavirus e incluso les propinaron golpes con las manos en el pecho, “motivo por el cual, los agentes, tras informarles de las consecuencias legales de su comportamiento, comenzaron a avanzar con los brazos extendidos, empleando la mínima fuerza indispensable para desplazarlas y conseguir finalmente que despejaran la zona”.

Sin embargo, en un momento dado, según el Ministerio fiscal, Ana Isabel Quiroga trató de acceder de nuevo a la zona de seguridad “con la intención de aproximarse a la vivienda”. Allí fue interceptada por un agente “quien le cortó el paso, cayendo ésta al suelo, momento en que la misma, al tiempo que le decía “hijo de puta”, intentó agredir con el bolso al agente en el rostro, golpe que éste esquivó, tras lo cual, la acusada le lanzó patadas que impactaron en las botas y tibias del citado agente, sin causar lesión alguna”.