España Origen del 'caso Tándem'

El hombre que cazó a Villarejo declaró que lo pactó con el CNI

El empresario Francisco Menéndez dijo a Anticorrupción que dio un informe de espionaje del comisario investigado, así como pistas de sus sociedades, a un hombre vinculado a los servicios secretos porque le ayudaría con su "problema" tributario

El empresario Francisco Menéndez, quien estuvo tras la denuncia que destapó los negocios irregulares del comisario José Manuel Villarejo provocando su detención en noviembre de 2017, declaró ante los fiscales anticorrupción que pactó la entrega del antiguo agente encubierto con una persona vinculada al Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Lo hizo, según explicó él mismo, con la intención de aminorar los efectos de una investigación por delitos fiscales que había abierta contra él. El pacto era simple: dar información para empapelar a Villarejo a cambio de no ir a la cárcel por delito fiscal.

Ese pacto quedó en evidencia en la primera declaración de Menéndez -representante de la petrolera nacional de Guinea Ecuatorial (Gepetrol) en España y presunto conseguidor de autorizaciones para que dirigentes guineanos entraran al país de manera ilegal- ante los fiscales anticorrupción Ignacio Stampa y Miguel Serrano el 21 de septiembre de 2017. Es decir, cuando todavía el comisario retirado campaba por sus respetos y se creía blindado.

En dicha declaración, a cuyo contenido íntegro ha tenido acceso El Independiente y a la que sucedería otra más ante los fiscales y dos ante el juez, Menéndez explicó cómo se gestó la denuncia que llegó a Anticorrupción en un sobre remitido desde La Coruña bajo el pseudónimo de Asunción Mba. En ésta se relataba que el empresario había contratado los servicios de Villarejo y su socio, el abogado Rafael Redondo, para que hicieran un informe de espionaje sobre las cuentas offshore de Gabriel Obiang, hijo del presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang, para entregárselo a su otro hijo Teodorín, que buscaba posicionarse mejor que su hermano para la sucesión en el poder de Guinea. Villarejo denominó a su trabajo Informe King, y por él se embolsó, junto a su socio Redondo, 4,5 millones de euros en negro que les entregó el propio Menéndez, una parte en el restaurante madrileño Casa Piluca y otra en transferencias a cuentas latinoamericanas, según declaró.

Todo, mientras el comisario estaba en activo en la Policía. El empresario Menéndez llegó hasta Villarejo porque era amigo íntimo del comisario del aeropuerto de Barajas Carlos Salamanca, quien tenía a su vez relación con el autodenominado agente encubierto.

Según explicó Menéndez a los fiscales, no fue él quien entregó directamente la denuncia en Anticorrupción con una copia del informe King y otros documentos, como cuentas en el extranjero del excomisario, sino que le entregó dicha documentación al ex agente del CNI David Vidal (que, curiosamente, nunca ha declarado en la causa como testigo). Este hombre fue quien redactó la denuncia y la entregó, según Menéndez, adjuntando otros documentos que él desconocía.

En agosto de 2018, Vidal concedió una entrevista a La Vanguardia en la que afirmaba: «El CNI no estaba detrás pero si estuviera tampoco lo diría. Pero no estaba detrás», en respuesta a si el servicio de Inteligencia español estuvo tras la entrega de datos de Villarejo como, por otro lado, siempre ha sostenido el policía hoy preso. Él cree, y así lo ha trasladado en documentos escritos desde la prisión de Estremera (Madrid), donde lleva tres años como preventivo, que el exdirector del CNI Félix Sanz Roldán, a quien estaba enfrentado, maniobró para provocar su caída.

Esa denuncia presentada de forma tan peculiar es el origen de toda la investigación sobre Villarejo. Las diligencias fiscales 8/2017 que registró el fiscal Ignacio Stampa tras recibir la denuncia anónima con datos del comisario jubilado se han convertido en una macrocausa con 28 piezas de investigación en la Audiencia Nacional. Una por cada informe de «inteligencia» o espionaje que el comisario hizo desde su empresa Cenyt mientras estaba en activo en la Policía por encargo de grandes empresas, algunas de ellas presentes en el Ibex-35, como BBVA o Iberdrola. Cobró millones de euros por sus dosieres, en los que podía acceder a información confidencial de bases de datos policiales, empresas de telefonía o bancos por la red «parapolicial» de la que se rodeó, según los investigadores. Una red de altos mandos policiales también investigados.

La instrucción de cuatro de piezas del caso Tándem ya ha concluido y tres irán próximamente a juicio. De ahí que la Audiencia Nacional rechazase este viernes dejar en libertad a Villarejo argumentando alto riesgo de fuga ante la inminencia de los primeros juicios en los que se las acusaciones le piden más de 50 años de cárcel.

Delitos de IRPF e Impuesto de Sociedades

Menéndez se decidió a entregar la documentación que delataba a Salamanca, a Redondo, a Villarejo y, por tanto, le inculpaba a él mismo por la que todos se enfrentarán a penas de prisión porque tenía «problemas tributarios» y pensó que el ex agente del CNI a quien entregó la información para que presentara la denuncia le ayudaría: «Dijo que podía ayudarme», contó a los fiscales en su primera comparecencia.

En el Juzgado de Instrucción 27 de Madrid había unas diligencias también del año 2017 por presuntos delitos contra la Hacienda Pública en relación al IRPF de los ejercicios 2011 y 2012, y en relación al Impuesto de Sociedades de los ejercicios 2011 y 2012, de la sociedad Framen Consultores y Asesores S.L. de Francisco Menéndez que la Fiscalía interesó incorporar a una pieza del caso Villarejo en la que se investiga únicamente a Francisco Menéndez y al comisario Carlos Salamanca. En un escrito de enero de 2019, los fiscales argumentaron que dicha investigación giraba en torno a «movimientos de dinero y anotaciones contables que son objeto de investigación en la presente pieza separada como constitutivos de presunto delito de blanqueo de capitales», recoge el instructor en el auto del pasado 11 de noviembre con el que acordó proceder contra Salamanca y Menéndez.

De ahí que el juez entendiera que los fiscales quisieron ampliarla, además de por delitos de cohecho y contra los derechos de los trabajadores extranjeros, a un delito «contra la Hacienda Pública».

Fiscalía debe concretar la acusación contra Menéndez

Precisamente tanto el empresario Francisco Menéndez como el comisario Carlos Salamanca están investigados en la pieza 1 del caso Tándem, cuya instrucción dio por concluida el juez.

Esta pieza versa sobre el abuso policial que hizo supuestamente Salamanca como jefe del puesto fronterizo del aeropuerto Madrid-Barajas para introducir ilegalmente en España a clientes guineanos de Menéndez a cambio de pagos en especie, como un vehículo de lujo Porsche Cayenne, relojes valorados en más de 80.000 euros, el pago de un palco anual en el estadio Santiago Bernabéu para invitar a sus amistades o entregas de dinero en efectivo por más de 130.000 euros, según los indicios que se recogen en el mencionado auto de Manuel García-Castellón.

Toda la información para conformar esta pieza surgió de las declaraciones ante los fiscales y el juez del empresario que entregó a Villarejo por medio del ex agente del CNI Vidal. El juez ha dado 10 días hábiles a Anticorrupción para presentar su escrito de acusación. Antes del próximo 25 de noviembre, por lo tanto, tendrán que concretar por qué delitos piden que se juzgue a Menéndez, el hombre sin cuya ayuda Villarejo probablemente seguiría hoy en libertad.

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