La Generalitat ha decidido no endurecer las restricciones previstas para la próxima semana, pese al aumento de contagios en la comunidad desde el 21 de diciembre. Cataluña mantiene por tanto el toque de queda a la 1 de la madrugada para fin de año, la limitación de reuniones a diez personas y la posibilidad de acudir a segundas residencias o instalaciones hoteleras, excepto las comarcas confinadas de la Cerdanya y el Ripollès. «Ir más allá es prohibirlo todo, vale la pena cumplir estas medidas» ha advertido la consejera de Salud, Alba Vergés.

Cataluña ha registrado hasta este lunes 973 nuevos positivos de coronavirus y 26 fallecidos por esta enfermedad y acumula una media de 14.000 nuevos contagios en la última semana. En total la comunidad acumula 387.272 casos confirmados y la cifra de fallecidos se sitúa en 16.888.

Suben las hospitalizaciones

La velocidad de transmisión se mantiene en una Rt de 1,16 pero siguen subiendo las hospitalizaciones, 72 más respecto al domingo. Las UCI se mantienen con una ocupación de 337 pacientes Covid. Con estas cifras, la tasa de rebrote ha subido tres puntos, hasta los 377, y la incidencia acumulada en los últimos 14 días es de 341,75 por cada 100.000 habitantes.

En cuanto a las dos comarcas que más preocupan en Cataluña, la Cerdanya y el Ripollès, el cierre perimetral decretado por la Generalitat antes de Navidad ha permitido bajar la Rt a 1,08 y 1,15 respectivamente. El riesgo de rebrote, sin embargo, sigue siendo mky elevado, de 2.643 puntos en el caso de la Cerdanya, y 1.617 en el Ripollès.

«La situación no es buena»

La consellera de Salud, Alba Vergés, ha reconocido este lunes que «la situación no es buena, lo hemos explicado cada día» pero ha defendido que el Procicat haya acordado no endurecer las medidas restrictivas porque «la respuesta en los días de Navidad es buena».

«Vamos creciendo» en número de contagios, ha asumido Vergés, quien ha argumentado, sin embargo, que «hemos podido contener la velocidad de crecimiento». La consejera ha explicado que esa contención en la velocidad de contagios, que se situó en el 1,5 y ahora está en 1,1, avala las medidas adoptadas el 21 de diciembre, cuando se impusieron franjas a la restauración y se endureció las condiciones para la práctica deportiva.

«Estas medidas no permiten movilidad fuera de la burbuja de convivencia, se ha cumplido bien en Navidad y se tiene que cumplir también para Fin de Año» ha concluido Vergés.

Nuevo sistema de rastreo

Vergés ha anunciado, en la misma comparecencia, la rescisión del contrato de rastreos con Ferroser, del grupo Ferrovial. Se trata de finalización de contrato, ha explicado el director de Salud Pública, Marc Ramentol, recordando que «entró en vigor en junio y tenia duración máxima de 31 mayo 2021 pero preveía clausula en que a partir de vacunación se podía finalizar el contrato de forma natural».

Por tanto, no hay indemnización a Ferrovial, ha explicado Ramentol respecto al polémico contrato, duramente criticado tanto por JxCat como por la oposición. Ferrovial se ha beneficiado durante la pandemia de dos contratos sucesivos por el rastreo de contactos de contagiados por coronavirus por un total de 18 millones de euros.

Rastreadores integrados en Salud

Vergés ha definido el inicio de la vacunación como «una nueva etapa de la gestión de la epidemia», para la cual se ha preparado «un nuevo programa de salud pública», en concreto el sexto desde que comenzara la pandemia. El Govern debe validar, este martes, el nuevo programa de salud, para que entre en vigor a partir de enero.

Este nuevo programa prevé que sea el propio departamento de Salud quien asuma todas las funciones de rastreo, incorporando a entre 450 y 750 personas encargadas de seguir el rastro de contactos de positivos a partir del 31 de enero, lo que supondrá un coste adicional de 19 millones de euros.