España

El proceso que no cesa: 300 cortes en la Meridiana

«Es insufrible, está fuera de lugar, no es admisible que esto se alargue en el tiempo». Vicente Serrano es uno de los vecinos de la Avenida Meridiana de Barcelona que en las últimas semanas se movilizan en contra de los cortes que, desde hace más de un año, afectan a la principal arteria de salida de Barcelona. Son 300 cortes, cada día, a las 20.00, en plena hora punta de tráfico. Con las únicas treguas del confinamiento por el coronavirus «y algún puente largo para irse a la Cerdanya» apunta este vecino con ironía.

Meridiana Resisteix, el colectivo independentista que lleva más de un año cortando esta básica vía de Barcelona, tiene permiso del Departamento de Interior de la Generalitat para mantener sus cortes hasta el 8 de enero, aunque desde el Departamento de Interior advierten de que ya han solicitado permiso para seguir los cortes a partir del día 9. Empezaron el 14 de octubre de 2019 coincidiendo con la sentencia del Tribunal Supremo que condenó a penas de cárcel a nueve de los responsables del referéndum ilegal del 1-O.

Este diciembre, un informe interno de la Guardia Urbana desvelado por La Vanguardia cifraba en 340.000 euros el coste de los cortes en la Meridiana sólo en concepto de medidas de seguridad. Es el coste de 14 meses de dispositivos policiales de orden público de la Policía Local para evitar incidentes con la concentración, cada vez más minoritaria. El gasto oscila entre los 1.500 y los 3.000 euros diarios dependiendo de las afectaciones y de si la protesta coincide con un día laborable, un festivo o un puente.

340.000 euros, el coste de la protesta

Para cada protesta diaria, la Guardia Urbana moviliza a cuatro de las cinco patrullas con las que cuenta en el distrito de Sant Andreu, lo que deja al cuerpo bajo mínimos. La situación provoca que solo haya una patrulla para atender y cubrir las emergencias y requerimientos de la ciudadanía, advierte el informe, uno de los varios que ha remitido la Policía Local a la Conselleria de Interior.

El Departamento de Interior de la Generalitat no ha facilitado datos del coste del dispositivo para Mossos d’Esquadra, aunque la policía autonómica participa también de forma habitual en la protección de los manifestantes. Tampoco hay una decisión tomada respecto a la continuidad de los cortes, no saben si los informes contrarios de la Guardia Urbana serán tenidos en cuenta para dejar de permitir los cortes.

«Las causas justas son las importantes, esto no es una causa justa, esto es ideológico o de sentimiento, no tiene cabida que se alargue más de un año» advierte Serrano, convencido de que los manifestantes independentistas cuentan con una cobertura de la Generalitat injustificada. «No es una impresión, la policía les protege a ellos». Cada tarde, relata, Mossos y Guardia Urbana corta la Meridiana a las 19.00 horas, «antes de que haya ni un solo manifestante».

Los vecinos señalan a la vecina explanada frente la Estación de Renfe como un espacio ideal para mantener esas protestas sin afectar a la vida del barrio. «Estamos hartos» añade Félix, otro vecino, que advierte de los problemas de movilidad que afectan a vecinos y comercio, con autobuses desviados y problemas de circulación. «Es esperpéntico».

Partidos enfrentados

Serrano añade que los manifestantes son apenas 25 o 30 personas la mayoría de las veces, amparados por la actuación policial. El pasado lunes 21 este número se multiplicó, por la protesta en contra organizada por los vecinos y secundada por entidades como S’ha Acabat o Impulso Ciudadano. Vox acudió también a la protesta.

«Solo somos vecinos que nos hemos encontrado en contra de los cortes, explica Serrano, pero de advierte que «el problema es que los partidos nos han abandonado» señalando especialmente a Comunes y PSC, que gobiernan en el Ayuntamiento, y Vox ha llegado dispuesta a ocupar ese espacio. En el bando contrario es habitual la presencia de dirigentes de la CUP cuando el corte va a tener especial repercusión, como el ex diputado Antonio Baños.

Protesta del Ayuntamiento

El teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, ya consideró «un disparate» que la Generalitat permitiera la cronificación de los cortes en diciembre de 2019. Entonces, el conseller de Interior, Miquel Buch, reconoció que los manifestantes habían estado cortando la vía sin permiso, pero lejos de evitar las concentraciones, les animó a realizar el trámite legislativo para mantenerlas.

Dos meses y 130 cortes después, Batlle pedía formalmente a Buch que prohibiera los cortes. «De lecciones, las justas, es una actividad absolutamente abusiva. Está perjudicando a los vecinos, a los comerciantes y a los conductores. Y en determinadas ocasiones está poniendo en riesgo la seguridad de las personas».

Pero Buch le respondió que se tenía que preservar el derecho a manifestación y rechazó impedir los cortes, cuyos impulsores han seguido renovando el apoyo y los permisos del Departamento de Interior de la Generalitat. Su sustituto, el conseller Miquel Sàmper, no se ha pronunciado sobre los cortes, pese a las protestas vecinales.

Problemas de convivencia

«Están provocando problemas de convivencia» advierte Vicente Serrano en respuesta a Buch. Ha habido enfrentamientos con conductores, una ciclista estuvo apunto de ser agredida y se ha producido un atropello, añade, además de las afectaciones al comercio de la zona. En las últimas semanas, la tensión se ha trasladado a las redes.

Los cortes solo acabaron con el confinamiento decretado el 13 de marzo por el coronavirus. Pero el grupo Meridiana Resisteix volvió a la carga en cuanto se levantaron las restricciones. Aunque muchos menos, han cortado el tráfico desde entonces, sumando ya más de 300 cortes de la principal salida de Barcelona. 

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