Pedro Sánchez ha relativizado hoy los dramáticos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), que arroja una caída del empelo del 16% en España en el último año, comparándola con la caída provocada por la crisis financiera. Un comparación que ha servido al presidente del Gobierno para defender que su gestión ha evitado una caída mayor por las restricciones derivadas de la lucha contra el coronavirus.

«Hoy la EPA ha dado una caída del empleo del 16% con caída de actividad sin precedentes por la pandemia», ha apuntado Pedro Sánchez. «Pero hace diez años hubo una caída de la ocupación del 26%. Ahora el Gobierno ha protegido a los trabajadores, los autónomos y los pequeños empresarios y el resultado es que el golpe, siendo duro, ha sido menor». Ha sido en el inicio de la campaña electoral catalana, al que el presidente ha acudido para arropar a Salvador Illa.

Un Pedro Sánchez absolutamente volcado en la campaña ha exhibido las cifras del apoyo de su Gobierno a Cataluña: Casi 21.900 millones de euros recibidos en 2020, «la mayor financiación de la historia», 3.600 millones del Fondo Covid, y 675.000 trabajadores protegidos por los ERTE, «de los que 172.000 seguían la cierre del año».

Todos contra Illa

Cifras que le han servido para argumentar que España «espera» el regreso de «la Cataluña imprescindible, europea, española, catalana, la que avanza con todos», hurtada por el proceso independentista. Y retorno que solo será posible, ha asegurado, con la victoria del PSC. Una victoria que a su juicio ven posible también sus rivales, a los que Sánchez «ve nerviosos».

Frente a la reconciliación propuesta por Illa, ha añadido Sánchez, «el campo de la división encuentra muchos militantes, en partidos aparentemente distintos que comparten dogmatismo, crispación y solo sueñan con derribarse unos a otros». Bajo diferentes siglas, ha añadido «todos proclaman el mismo lema: Todos contra Illa».

Pasar página de una década perdida

«Queremos pasar pagina con una nueva mirada. Salimos a ganar, el 14F vuelve Cataluña» había asegurado antes el candidato. Serán su leitmotiv durante los próximos quince días.

El candidato socialista ha asegurado que los últimos diez años «han sido un desastre, Cataluña no ha hecho más que acumular derrotas y frustraciones». Una «década perdida» de la que esta comunidad sale sin «ningún tipo de liderazgo económico, división en la sociedad, ineficacia y falsas promesas».

«Ya basta de esta parálisis y sensación de ahogo. Ya basa de etiquetar a la gente, de dividir entre buenos y malos catalanes» ha reclamado el candidato socialista, que se ha erigido también en candidato «de los que nunca nos han votado o nos dejaron de votar pero creen que ya va siendo hora de pasar página de una década perdida».  

Cataluña «lo tiene todo» ha añadido, pero «este gobierno que dice quererla tanto la ha dejado en las peores condiciones. Quien quiere a Cataluña no la deja agotada, divida y frustrada». Por contra, ha advertido, «querer a Cataluña es querer a todos, vengan de donde vengan y hablen la lengua que hablen».

Calvo reparte culpas

Los socialistas abren la campaña con un acto simultáneo desde las cuatro capitales catalanas en el que también ha participado la vicepresidenta Carmen Calvo desde Tarragona, junto a los cabezas de lista de las cuatro circunscripciones.

«Estas elecciones son en Cataluña y para Cataluña pero se van a mirar con mucho interés desde el resto de España» ha advertido Calvo, que ha defendido el proyecto socialista para una Cataluña «empobrecida durante diez años» por «las derechas en estéreo».

La vicepresidenta ha repartido responsabilidades entre las «quimeras» del independentismo y la insensibilidad de los Gobiernos del PP para defender al PSC como la única alternativa para pasar página. «Han usado Cataluña para enfrentarla a España, para no entenderla ni ayudarla cuando tocaba desde Gobierno de España» ha denunciado, mientras «el independentismo desde su nube irreal» ha conducido a Cataluña «a un callejón sin salida».

Expectativas al alza

El PSC llega a la campaña con las expectativas electorales al alza aupadas por el «efecto Illa». Tienen ahora dos semanas para demostrar que la designación del ex ministro de Sanidad como candidato puede conseguir dar un vuelco a las mayorías parlamentarias catalanas e impedir una reedición de un Govern independentista.

Ese será el principal argumento de su campaña, en la que son conscientes de que Illa se va a convertir en blanco principal de los ataques. Desde la campaña socialista aseguran, sin embargo, que no van a entrar al trapo y prometen «una campaña en positivo» impregnada del «talante» del candidato.