El Código de Conducta que impulsa la Dirección General de la Guardia Civil para reforzar los valores y principios éticos en el Cuerpo no logrará la unanimidad: la asociación profesional mayoritaria (AUGC) pide la retirada del texto al considerar que supondría «retroceder al pasado» y que su único fin es la «remilitarización» de la institución en pleno siglo XXI. Esta visión no es compartida por la mayoría de las organizaciones representativas, que ven con buenos ojos el proyecto aunque consideran matizables algunos de los puntos que integran el articulado.

El grupo de trabajo constituido al efecto ha celebrado este jueves la primera de las tres reuniones previstas para analizar el borrador de esta futura norma, concebida como una «guía» que defina «los valores, principios y fundamentos del comportamiento de los miembros del Cuerpo». La intención de la dirección es que el texto definitivo reciba luz verde en el pleno del Consejo de la Guardia Civil a celebrar el próximo mes de marzo, 175 años y tres meses después de que se aprobara la célebre ‘Cartilla’ (20 de diciembre de 1845).

«En una sociedad global, diversa y cambiante como la actual, el Código de Conducta del personal de la Guardia Civil aspira a convertirse en una guía para el trabajo de los hombres y mujeres del Cuerpo, en una reflexión sobre los retos a los que se enfrentan y en un instrumento que promueva la participación y el diálogo colectivo. Al mismo tiempo, este código coadyuvará a fortalecer la confianza de la ciudadanía en las personas que se dedican a la función policial, donde el nivel ético y moral de sus profesionales es un pilar fundamental sobre el que se erige una institución dedicada, desde su creación, a garantizar la seguridad ciudadana y proteger el ejercicio de los derechos y libertades», justifica el preámbulo.

La Dirección General elabora un borrador de código con los valores, principios y normas de conducta que deben primar en el Cuerpo

No lo interpreta así la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que ha expresado un rechazo frontal al borrador. «La Dirección General pretende intensificar la militarización del Cuerpo, por encima del carácter policial en servicio al ciudadano, mediante la aprobación de un extemporáneo Código de Conducta», defiende el portavoz de esta organización, Pedro Carmona.

Ésta es la lectura que hacen del artículo 9, que lleva por título ‘Defensa de España y de la Constitución’ y que dice textualmente: «Mostrarán una permanente disposición para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, con lealtad al Rey, y guardarán y harán guardar la Constitución Española como norma fundamental del Estado y mostrarán el máximo respeto a los símbolos de la Nación». A este respecto, Carmona recuerda que la competencia para la defensa de España y su integridad territorial se encuentra definida en la Constitución y el real decreto con el que se aprobaría el Código de Conducta «no puede atribuir a los guardias civiles una función que corresponde a las Fuerzas Armadas».

«El Ministerio del Interior está perdiendo una gran oportunidad para regular un Código de Conducta del siglo XXI, mostrándose más preocupado por la regulación de una Cartilla del Duque de Ahumada que nos retorne a esos tiempos», censuran desde la AUGC, que llama la atención sobre el hecho de que se repita en el texto hasta en seis ocasiones el término «honor» y ocho la palabra «disciplina».

Sólo otra asociación, la Unión de Guardias Civiles (UniónGC), considera «totalmente innecesaria» la norma -formada por 48 artículos y un decálogo integrado por otra decena de puntos, encabezados por el lema del Cuerpo: «El honor es mi principal divisa»- que ha redactado el equipo que dirige María Gámez, la primera mujer al frente de la institución en sus 176 años de historia. El texto define valores como la lealtad, la dignidad, la integridad, el valor, el sentido de la justicia y la abnegación; desarrolla principios institucionales como la jerarquía, la subordinación, el «espíritu benemérito» y la neutralidad ideológica y política, y glosa diversas normas de conducta.

«Lejos de acotar en un texto único las normas de conducta del Guardia Civil, han creado una norma que poco o nada aportará a la deontología profesional de los miembros de la institución», critica el secretario de Relaciones Institucionales y Prensa de UniónGC, Javier Nodar. Consciente de que el código se aprobará «sí o sí», esta asociación avanza que presentarán un «texto alternativo» con modificaciones al articulado presentado por la dirección.

Frente a la postura que defienden estas dos asociaciones, Unión de Oficiales (UO) juzga «necesaria» la nueva norma que ha empezado a discutirse entre la cúpula del Cuerpo y los representantes de los agentes. «La existencia de un Código de Conducta no es un capricho sino que su existencia viene ordenada  por el artículo 7 de nuestra Ley de Personal, y su objetivo no es otro que el de promover la excelencia en el servicio que la Guardia Civil presta tanto dentro como fuera de España. Sin perjuicio de que la redacción de algunos aspectos pueda ser mejorada en próximas reuniones, su aprobación nos parece muy necesaria», sostiene el presidente de UO, Francisco García Ruiz.

La AUGC cree que el único fin es la «remilitarización» del Cuerpo; el resto de asociaciones la ven necesaria, aunque matizan algunos puntos

En opinión de este capitán, que exista una norma deontológica que defina cuál debe ser el comportamiento de los integrantes de la institución «refuerza y fortalece la imagen de los guardias civiles y su compromiso con el buen funcionamiento de un Cuerpo cuya última finalidad es la de procurar bienestar y seguridad a la sociedad».

Una visión muy similar es la que ofrece la Asociación de la Escala de Suboficiales de la Guardia Civil (ASES-GC). «Pensamos que es una norma necesaria y que, adaptada a los tiempos actuales, recoge los principios y valores que ya introdujo el fundador a través de la Cartilla y que son los que deben imperar en el Cuerpo. Se pueden matizar algunos artículos, para eso están las reuniones del grupo de trabajo. La ciudadanía también tiene que conocer los valores, principios e incluso las normas de comportamiento que deben regir en nuestro servicio», resume el vicepresidente de ASES-GC, Ángel Ramírez.

La valoración también es favorable desde la Asociación Pro-Guardia Civil (Aprogc). «Vemos positivo en rasgos generales el borrador que nos ha presentado la Dirección General, aunque consideramos que es matizable en algunos puntos. Entendemos, por ejemplo, que el ‘sacrificio’ debe estar recogido. ‘Honor, lealtad y sacrificio’ siempre ha sido una máxima para los guardias civiles», expone el portavoz de esta asociación, Fran Pajuelo.

«Términos abstractos»

Por su parte, la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) considera que la norma es «una recopilación de principios contenidos en varias leyes» y cuyo «único contenido novedoso» es la inclusión de un decálogo «inspirado en la vieja Cartilla de la Guardia Civil». A esta organización no le parece mal el borrador, si bien consideran que habrían de modificarse algunos «términos abstractos difícil de valorar para ser sancionados».

En su opinión, es positivo que en el preámbulo «se hable y se prime la participación y el diálogo colectivo», el medio -dicen- que debe imperar en la resolución de conflictos. «En ese punto creemos que se podría hacer referencia en la disposición adicional cuarta al hecho de que las asociaciones profesionales son una de las herramientas de que disponen los guardias civiles para la participación y el diálogo colectivo», subraya el portavoz de la AEGC, Juan Amado.

Para la Asociación Profesional de Cabos (APC), el proyecto de Código de Conducta es «una norma muy trabajada, de una sólida construcción, con un formidable preámbulo y de un articulado que conjuga tradición y modernidad». «Este documento debe ser -como todos los documentos castrenses que tratan sobre esta cuestión- una prosa poética con un fondo filosófico que no sólo debe servir para obrar con rectitud, tanto fuera como durante el servicio, sino que debe servir de estímulo para hacer las cosas como sólo las sabe hacer la Guardia Civil, sus guardias civiles», apostilla el presidente de la APC, José Manuel Rodríguez Tovar.