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ERC asume pactar con la CUP un "giro de 180 grados" en los Mossos para cerrar el Govern

Los números uno y dos de la CUP, Carles Riera y Dolors Sabater, en una rueda de prensa

Los líderes de la CUP, Carles Riera y Dolors Sabater EFE

La segunda reunión de ERC y la CUP para negociar la formación del próximo gobierno catalán y la investidura de Pere Aragonés ha servido para oficializar la principal exigencia de los antisistema durante estos primeros compases de la negociación: «Un giro de 180 grados en el modelo policial». Exigencia que los republicanos han asumido solo un día después de que el propio Aragonés abandonara su silencio para condenar los disturbios y saqueos de siete días de protestas en Cataluña y expresara su apoyo a los mossos.

En el comunicado hecho público por ERC tras el encuentro, mantenido este martes, los republicanos aseguran que ambos partidos «han puesto sobre la mesa un plan de choque» para conseguir «un cambio profundo en el modelo de seguridad y orden público en Cataluña».

La CUP traduce ese acuerdo sobre la necesidad de revisar el modelo policial como «un giro de 180 grados en la estrategia anti represiva». Concepto en el que los antisistema han aclarado después que cuando hablan de «estrategia anti represiva» se refieren también al modelo policial. Es decir, incluyen a los Mossos en las estructuras de Estado que supuestamente actúan concertadas para «reprimir al independentismo».

Negociaciones ralentizadas

Tras un inicio fulgurante de las negociaciones, en el que Esquerra aceleró para asumir el liderazgo en los contactos y escogió a la CUP como primer interlocutor para enfriar las expectativas de Jxcat, los republicanos ven ahora como la crisis de seguridad pública provocada por las protestas contra la detención de Pablo Hasél amenazan con dar al traste con sus planes.

Los anticapitalistas han alentado las protestas violentas, en las que el viernes fue detenido un regidor cupaire en Lleida. Y señalan a los mossos como únicos responsables de la violencia desatada en los últimos días en Cataluña. Un discurso opuesto al que el lunes realizó Aragonés. Pero la CUP es de momento un socio imprescindible, ante la negativa de los comunes a entrar en un gobierno con JxCat, por lo que ERC no puede cerrarse esa puerta.

El papel de los Mossos, y más concretamente de las unidades de la Brigada Movil -los antidisturbios- ha centrado el debate sobre el próximo gobierno en los últimos días. Un papel que la CUP, JxCat y ahora también Esquerra aseguran que debe revisarse de arriba a abajo.

Pacto contra Vox

En el encuentro, republicanos y antistemas se han propuesto «trabajar conjuntamente» en lo que la CUP denomina un «pacto nacional antifascista» cuyo principal argumento es «afrontar la entrada de Vox en el Parlament«. ERC propone hacer «extensivo al resto de los grupos del Parlament» la propuesta de es cordón sanitario contra los de Santiago Abascal, lo que implicaría invitar a sumarse a la operación de aislamiento de Vox a PSC, PP y Cs, partidos a los que habitualmente excluyen de sus propuestas.

La CUP, sin embargo, propone invitar a ese pacto «a las organizaciones feministas, antifascistas y antiracistas» en las que los antisistema es difícil que incluyan a los partidos de ámbito nacional. Pero para Esquerra, invitar a todos los partidos a incorporarse a ese veto general contra Vox le serviría para obligar al PSC a escoger entre los de Santiago Abascal y la CUP.

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