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De Baqueira a Salou: los nuevos feudos de Vox en Cataluña

El partido de Santiago Abascal sale como uno de los grandes vencedores del 14-F: logra 11 escaños en el Parlament y se coloca como segunda fuerza favorita en algunos municipios de Tarragona o del Valle de Arán

Santiago Abascal e Ignacio Garriga, tras las elecciones en Cataluña.

Santiago Abascal e Ignacio Garriga, tras las elecciones en Cataluña. EFE

Santiago Abascal fue uno de los grandes triunfadores de las elecciones en Cataluña de este domingo. Vox emerge en el Parlament con nada menos que 11 escaños. La formación se benefició de la baja participación y el hundimiento del PP y Ciudadanos y logró sus mejores resultados en las zonas de Cataluña donde el bloque no independentista se impuso al independentista. Es decir, en la hilera de la costa mediterránea que une Barcelona y Tarragona. También en el Valle de Arán. El mapa incluye además anomalías como las de Vilamalla, en Girona, y Pobla de Mafumet, en Tarragona. Pueblos diminutos y de unos pocos miles de habitantes donde Vox fue el partido más votado.

La campaña para el partido de extrema derecha no fue fácil. Los primeros sondeos no le veían capaz de superar al PP o a Ciudadanos. Poco a poco, cada vez se tenía más claro que podían irrumpir con fuerza en el escenario catalán. La formación también ha sufrido la cara más violenta de la campaña: los ataques de grupos radicales con lanzamientos de objetos a sus miembros en actos en Vic (Barcelona), Valls (Tarragona) y Salt (Girona). Ayer, el partido alcanzó sus mejores resultados en la provincia de Tarragona, donde consiguió el 9,3% de los votos. Le siguieron Barcelona (7,8%), Girona (6,1%) y Lleida (5,5%).

En la mayoría de municipios que destacamos en este artículo, Vox fue el segundo o tercer partido más votado, casi siempre superado por el PSOE, ERC o ambas. Pero hay unas zonas en el mapa que llaman más la atención que otras. Es el caso, por ejemplo, del Valle de Arán (Lérida), donde Vox emergió como segunda fuerza en Naut Aran (16,3%), Vilamòs (25,4%), Arres (17,2%) y Bossòst (20,6%). Y se cumple una circunstancia: en 2017, Ciudadanos ganó las elecciones en todos estos municipios de los Pirineos centrales. Ahora, los naranjas se han desplomado hasta el cuarto o quinto peldaño en todos ellos.

En Girona, un feudo del independentismo, hay un municipio donde Vox salió especialmente reforzado: Vilamalla, en el Alto Ampurdán. Se trata de uno de los dos pueblos de Cataluña donde los de Abascal obtuvieron más papeletas que ningún otro partido. En este caso, con 102 sufragios que representan un 22,5% del electorado. Aquí, las siguientes fuerzas con más apoyos son JxCat (19,2%) y ERC (18,8%). Como en las localidades del Valle de Arán, Ciudadanos también pasó de liderar el voto en 2017 a perder la mayoría y quedarse como quinta fuerza.

Para encontrar la siguiente anomalía en el mapa electoral catalán hay que viajar hasta Tarragona, a La Pobla de Mafumet. Por solo un voto, Vox se convirtió el domingo en la fuerza favorita de sus vecinos: 249 frente a los 248 del PSC. Ciudadanos también fue el partido más votado en este municipio tarraconense en las elecciones de 2017.

En Tarragona, la formación de extrema derecha cosechó sus mejores resultados en las localidades más costeras. En Salou, Vox concentró 1.271 papeletas (18,2%), solo superado por el PSC, al igual que en Vila-Seca (19,3%). También recibieron un fuerte apoyo en municipios como la Roda de Berà (15,8%) o Constantí (13,84%). En la anterior convocatoria, el PSC ganó en estas localidades.

Dentro de la provincia de Barcelona destacan Gavà (10,59%), Sant Vicenç del Horts (11,89%), Vilanova del Camí (10,32%) o El Pont de Vilomara i Rocafort (16,11%). En todas ellas, Vox dio un golpe sobre al tablero político colocándose como tercera fuerza.

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