Las elecciones autonómicas del 14F han tenido un efecto «irrelevante» en la progresión de los contagios de Covid-19 en Cataluña. Así lo ha confirmado este martes el director de Salud Pública de la Generalitat, Josep Maria Argimon, dos semanas después de la celebración de los comicios. La velocidad de contagio sigue su evolución a la baja y se sitúa en 0,94. El riesgo de rebrote cae 10 puntos hasta los 230 puntos y baja la presión asistencial: hay 1.697 hospitalizados, 81 menos que el día anterior y 525 ingresados en las UCI (8 menos). En las últimas 24 horas se han declarado 1.285 nuevos contagios y 22 muertos.

Pese a las previsiones más alarmistas del gobierno catalán, que intentó posponer las elecciones hasta el 30 de mayo, lo cierto es que el dispositivo organizado después por el propio Govern, bajo el mando de Ismael Peña-López, permitió evitar contagios relevantes durante la jornada electoral.

Entre el 21 de enero, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña suspendió cautelarmente el decreto de prórroga aprobado por la Generalitat, y el 29 de enero, inicio de la campaña, el independentismo en bloque señaló a la Justicia y al PSC como responsables de una convocatoria que presumían desastrosa para el control de la pandemia.

Vidas por votos

«Priorizan votos por encima de vidas» le llegó a recriminar Gabriel Rufián, líder de ERC en el Congreso, a Pedro Sánchez durante la sesión de control del 2 de febrero, en pleno arranque de la campaña electoral. Un argumento que después harían suyo otros dirigentes independentistas, como la portavoz del Govern, Meritxell Budó.

«La decisión del Govern de querer posponer las elecciones no fue política, fue sanitaria, fue una decisión de todo el arco parlamentario catalán, excepto de ustedes» añadía Rufián. «Y qué casualidad, el TSJC les dio la razón». En redes, independentistas como Miquel Strubell reclamaban querellarse contra el Tribunal por su decisión.

La portavoz de ERC, Marta Vilalta, advirtió de un «155 electoral» del que acusó a los socialistas, porque la Lliga estuvo en negociaciones con ellos para concurrir juntos a los comicios y Federalistas cuenta entre sus filas con el presidente del Senado, Manuel Cruz, o la diputada autonómica Beatriz Silva, adscrita al PSC. «El 1-O no hubo ningún muerto. Si las elecciones del 1F hace que haya más casos de Covid, habría que llevar al TSJC a los tribunales, pero los de verdad».

Baja la incidencia

Lo cierto, sin embargo, es que dos semanas después Cataluña ve como los datos de contagios remiten, aunque de forma muy lenta. Una lentitud que Argimon atribuye a la expansión de la cepa británica, que ya supone el 60% de los contagios en esta comunidad y se ha convertido en la variante principal de Covid-19 en Cataluña.

Los datos promedio de la última semana son mejores en todas las variables que los de la semana del 9 al 15 de febrero, cuando se celebraron las elecciones, según la web de datos Covid de la Generalitat, aunque la comunidad, sigue en riesgo muy alto. En la última semana el riesgo de rebrote se ha situado en 230 puntos, 46 puntos por debajo de la semana electoral.

Cataluña tiene ahora 1.688 pacientes covid frente a 2.384 el día de las elecciones, 553 ingresados en UCI, algo más de un centenar menos que el 14F. La velocidad de contagios es el parámetro que más inquietud ha provocado durante la última semana, cuando volvió a situarse por encima del 1, pero ahora está de nuevo en un índice de 0,94.

La incidencia acumulada de casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días (IA14) ha bajado a 251, frente a los 340 casos de la semana de las elecciones. «No estamos en ningún repunte ni en rebrote, otra cosa es que bajamos poco a poco, pero de forma continuada», ha valorado Argimon.

Los argumentos contra el 14F

Dos días antes de que el Govern suspendiera los comicios, sin embargo, el secretario de Salud Pública aseguraba que «desde el punto de vista epidemiológico, no es el mejor momento para celebrar unas elecciones». Así lo avalaba el informe ad hoc elaborado por el Síndic de Greuges, Rafael Ribó para apoyar las tesis del Govern.

Según el informe elaborado por la doctora Magda Campins y el catedrático de Derecho Constitucional Luis López Guerra entre 196.000 y 216.000 personas «no podrían votar presencialmente en las elecciones del 14-F desde un punto de vista sanitario».