Beatriz Fanjul (Bilbao, 1991) se define a sí misma como una persona de «fuertes convicciones». Recibe a El Independiente en el Congreso de los Diputados en el que, admite, aún le cuesta no perderse. Allí desembarcó tras lograr un escaño en el tiempo de descuento en las generales de 2019, convirtiéndose en la única representación de los populares vascos en el hemiciclo. Desde entonces, esta bilbaína de 29 años ha pisado el acelerador en su carrera política, y se erige como uno de los perfiles más prometedores del PP. Por lo pronto, se pondrá al frente de Nuevas Generaciones, un puesto en el que aspira a convertirse en «altavoz» de los jóvenes y conocer sus problemas, literalmente, desde la calle: al menos un par de veces a la semana, asegura que se toma una caña con desconocidos que la contactan a través de las redes sociales. «Me gusta conocer los problemas de la gente, porque muchas veces te metes en una burbuja y no conoces los temas reales», afirma.

Fanjul es extrovertida, directa y con gustos un tanto peculiares. Asegura que desayuna berberechos para echar un -largo- vistazo a la prensa, aunque ahora se ha cambiado a las gulas. Tampoco esconde su gusto por el ajedrez, el surf o los puros habanos. Sobre esta última debilidad, asegura que cuando Casado ganó las primarias del PP en 2018, se fumó un Cohiba a su salud. Y asegura que lo repetirá cuando el jefe de la oposición se convierta en presidente del Gobierno.

Pregunta.- ¿Está el PP pasando por el peor momento político de su historia?

Respuesta.- Todos los partidos tienen sus momentos. El objetivo ahora es ensanchar el proyecto. No creo que exista un proceso de crisis como tal, hay que entender la situación actual, con el centroderecha dividido en tres partidos fuertes. Ahora es el momento de cambiar el enfoque, de ser generosos, de dar un paso atrás y hacer un análisis general.

P.- ¿Es ese el principal problema del PP? ¿La fragmentación de la derecha?

R.- Por supuesto, sí.

P.- ¿Considera que es un error renunciar a la «batalla de las ideas», como recordó Aznar a Casado esta misma semana?

R.- Es que no creo que el PP haya renunciado nunca a la ideología, a la convicción y a los valores. De hecho, yo misma me considero una persona de fuertes convicciones. Por eso estoy en el PP y por eso creo firmemente en Pablo Casado.

P.- ¿Cómo vería el regreso de Aznar a la política activa?

R.- No creo que quiera regresar, pero cuantos más perfiles distintos, más sinergias y más opiniones, mejor. El ex presidente es un gran líder con muchísima personalidad y talento. Todos podemos aprender algo de él.

La diputada del PP por Vizcaya, Bea Fanjul, en el Congreso.
La diputada del PP por Vizcaya, Bea Fanjul, en el Congreso. Ignacio Moreira | EI

No me gusta que me cataloguen. Abiertamente digo que soy una chica de derechas»

P.- ¿Se considera una política de centro o de derechas?

R.- No me gusta que me cataloguen. Abiertamente digo que soy una chica de derechas, pero no pongo fronteras a nadie. Yo creo en la política de consenso, en la política de mirar por el bien de todos los españoles sin renunciar a lo que soy, pero entendiendo que los ciudadanos tienen distintas sensibilidades. Hay que procurar compartir esos espacios comunes desde el respeto.

P.- ¿El futuro del PP pasa por la absorción de Ciudadanos?

R.- La palabra absorción me parece que tiene una connotación negativa. No se trata de eso. Se trata de ensanchar el proyecto. Intentamos que todos los españoles se encuentren en el PP, y para ello necesitamos sumar a personas muy distintas.

P.- ¿No sólo de Ciudadanos?

R.- No hace falta enfocarlo sólo en un partido que ahora puede estar más débil. Se trata de sumar a todos los españoles. No quiero diferenciar entre izquierdas y derechas. Quiero fijarme en los ciudadanos, en que confíen en nosotros porque somos la mejor apuesta para que Pablo Casado llegue al Gobierno. Nuestro objetivo es crear un proyecto en el que cada cual, con sus peculiaridades, se sienta cómodo. Y eso sólo lo puede hacer el PP.

P.- ¿Es coherente apostar por la reunificación de la derecha pero, al mismo tiempo, haber volado todos los puentes con Vox?

R.- Creo que hay muchas diferencias entre el PP y Vox. Una básica es la del estado de las autonomías, que quiero poner en valor, porque muchas veces han servido para poner el freno a las barbaridades del Gobierno. También nos separa la percepción de Europa, que también ha echado el ancla a Sánchez con decisiones que quería tomar de manera unilateral. Son muchas las diferencias, pero creo que aun así el PP es la única fuerza política que puede unificarlas. Y lo creo firmemente.

P.- Pero Vox sigue creciendo. Algunas encuestas le sitúan incluso al borde de los 60 escaños. ¿Cree que, tarde o temprano, el PP tendrá que volver a tender puentes con Vox si quiere vencer a Sánchez?

R.- Sánchez se va a ir él solito de Moncloa porque se lo ha ganado a pulso y porque los ciudadanos ya están hartos. Mi convicción es que España necesita cambiar de Gobierno, y para ello necesitamos unificar el centroderecha con políticas generosas, en las que muchas veces tendremos que dar un paso al lado, al frente o atrás, para entender e involucrar a todos los sectores.

España necesita cambiar de Gobierno, pero para ello necesitamos unificar el centroderecha»

P.- ¿También a Vox?

R.- No se trata de enfrentar u obligar a elegir a éste o al otro. El PP tiene su esencia, es un partido histórico. Dicen que Vox tiene a los jóvenes, ¿qué jóvenes? Nosotros tenemos 35.000 jóvenes afiliados, la capacidad de sacar políticas adelante, representación institucional en prácticamente toda España. Tenemos más cargos públicos de Nuevas Generaciones que cargos públicos tiene Ciudadanos en general. Puede que haya momentos malos, pero vendrán mejores.

P.- ¿Es Vox un partido de extrema derecha?

R.- Vox tiene grandes diferencias respecto al PP, pero no me gusta entrar en esas etiquetas.

P.- ¿Qué siente cuando desde esta formación se niega la existencia de la violencia contra las mujeres por el hecho de serlo?

R.- Me desagrada todo lo que viene de los partidos políticos en políticas de mujer. Me desagrada que la izquierda intente colectivizar a las mujeres y apropiarse de esa bandera, como si sólo pudiesen ser feministas ellas. Me desagradan ciertas declaraciones de Vox, que niegue que existe un problema de violencia de género. Debería existir un consenso entre todas las fuerzas políticas en este sentido. No pongo la bandera feminista por encima de los españoles ni tampoco me voy a esquinar ni pienso considerar un piropo o que un hombre me abra la puerta como un acto de violencia. Se ha polarizado tanto que creo que estamos perdiendo un poco el norte, y que nos estamos haciendo un flaco favor no sólo como mujeres, sino como personas.

P.- ¿Qué es lo que une a Casado y Abascal?

R.- La defensa de la monarquía, por ejemplo. Vox nace del PP. Tengo mis discrepancias, pero también tienen sus cosas positivas. Igualmente podría decirte cosas buenas del PSOE de antaño.

Me desagradan ciertas declaraciones de Vox, que niegue que existe la violencia de género»

P.- ¿Y de Podemos?

R.- Eso es más complicado. Podemos tiene su lucha social, lo que pasa es que luego acaban viviendo todos en Galapagar y pagando la niñera con el dinero de los españoles. Entonces ahí me cuesta más encontrar lo positivo.

P.- ¿A quién atribuye la responsabilidad de la debacle en Cataluña?

R.- A todos. No hay culpables individuales. El PP hizo autocrítica y puso soluciones. No vale de nada lamentarse. De todos modos creo que se ha magnificado demasiado este tema.

P.- Quizá se ha magnificado porque a las pocas horas se anunció el abandono de la sede de Génova para soltar amarras con el pasado.

R.- Lo que es cierto es que ha existido una doble vara de medir. Si hablásemos de la corrupción del PSOE no acabaríamos nunca, pero no soy del tipo de personas del ‘y tú más’. Comparto las decisiones del presidente. Si tenemos un problema, pues vamos a tratar de solucionarlo y mirar hacia adelante. Del pasado se aprende y es lo que Casado trata de hacer.

La diputada del PP por Vizcaya, Bea Fanjul, en el Congreso.
La diputada del PP por Vizcaya, Bea Fanjul, en el Congreso. Ignacio Moreira | EI

P.- En el País Vasco el PP tampoco ha llegado a levantar el vuelo. En las pasadas elecciones, la alianza con Ciudadanos no evitó una derrota electoral.

R.- No estoy de acuerdo. Creo que la alianza con Ciudadanos fue un acierto en el País Vasco a pesar del resultado, porque lo que se nos estaba exigiendo a los vascos era unificar el centroderecha. De todos modos, eso no se consigue de la noche a la mañana. Es justo lo que intentamos hacer a nivel nacional. Necesita trabajo y tiempo.

P.- ¿Con quién se identifica más? ¿Con Cuca Gamarra o con Cayetana Álvarez de Toledo?

R.- Pues es como si me das a elegir entre mis gulas y mis berberechos. Me gustan las dos. Cuca es una persona trabajadora, con una inteligencia emocional bastante marcada y que hace una gran labor. Mi relación con Cayetana la conoce todo el mundo, porque jamás la he escondido. Y estoy orgullosa no sólo de que haya sido mi portavoz, sino de que haya sido mi compañera. Tenía su propio discurso y tenía liderazgo, y estoy orgullosa de que personas con esa fuerza moral estén en el PP. Pero son dos personas totalmente distintas, no creo que ni una sea mejor ni la otra peor. Son dos grandes mujeres.

Estoy orgullosa de que Álvarez de Toledo haya sido mi portavoz y compañera. Tenía discurso y liderazgo»

P.- ¿Alguna vez te has sentido discriminada o menospreciada a razón de tu sexo o edad?

R.- Hay detalles que marcan. Lo dice una persona con cara de cría, que tiene 29 años, que es política y que es la única diputada vasca del PP. Hay cosas que me cuestan más. Si me tengo que reunir con personas del mundo privado con una gran experiencia, de manera natural lo primero que piensan es: ‘inexperiencia’, ‘mujer’, ‘parece una cría’… Tienen esos prejuicios porque la sociedad es así. Y vamos a trabajar para cambiarlo, pero tampoco nos vamos a fustigar. No vivo oprimida ni deprimida, no es así.

P.- ¿Cuál es tu proyecto para Nuevas Generaciones?

R.- No aspiro sólo a ser la presidenta, sino a ser altavoz de todos los jóvenes. Ellos no están preocupados por la ideología, porque seas de PP, Cs, Vox o de Podemos. Su gran problema es el paro juvenil. Vamos a pelear porque tengan acceso a una vivienda, que tengan un trabajo digno, un salario que les permita encauzar un proyecto de vida y no estar en el ciclo eterno de prácticas y becas. Los jóvenes son el futuro y los necesitamos para levantar el país.

P.- Pablo Casado fue quien apostó por usted. ¿Se ve sustituyéndole al frente del partido algún día?

R.- ¡Madre mía! No, yo me he metido en esto para hacer política en el País Vasco. Mi objetivo es trabajar por mi tierra. Creo que lo necesitan.