La brecha de género existe en el voto a la extrema derecha. Sólo un tercio de su voto, a nivel europeo, es femenino. En las últimas elecciones nacionales de noviembre de 2019, el voto de las españolas que optó por la formación de Santiago Abascal alcanzó el 5,4% frente al 8,9% de los hombres. Es el partido con el voto más masculinizado.

El partido ha renegado del feminismo y de lo que ha denominado «ideología de género», situándose en un negacionismo de todas las políticas y cuestiones de género que le ha colocado frente al feminismo justo en el momento más álgido de este. A diferencia de las manifestaciones del 8M de los años 90 del siglo pasado, muy minoritarias y que apenas llenaban la calle Atocha en el caso de Madrid, las movilizaciones feministas de los últimos años han sido especialmente masivas y el feminismo lleva años más fuerte que nunca y con mucho apoyo de las jóvenes.

El posicionamiento de Vox se alimenta del 8M y las políticas de género, normalizadas por los demás partidos. Por su parte, el 8M y el feminismo tienen en Vox la materialización del abstracto heteropatriarcado. «El carácter masculinizado del electorado del partido de derecha radical ha llamado la atención sobre todo en un contexto donde el movimiento feminista ha conseguido grandes logros de movilización. Este feminismo  ha permitido, por un lado, que se disponga de legitimidad social como para politizar críticamente la relación entre género y extrema derecha, pero por otro lado, ha dado herramientas a la derecha radical para poder disponer de un enemigo más visible», escribe el sociólogo Lionel Delgado en El toro por los cuernos (Tecnos). Este volumen coordinado por el politólogo Fidel Oliván Navarro analiza el fenómeno del partido de Abascal en el contexto de la extrema derecha europea y perfila un votante de Vox masculino, de edad media y un nivel socioeconómico alto.

Cuando ha podido, la formación de extrema derecha, ha sacado pecho de su posición antifeminista. Las mujeres de sus filas se manifestaban con orgullo en 2019 para hacer visible que por ellas no podían hablar las feministas de las manifestaciones del Día de la mujer trabajadora. Pero el 8M, no es el único día para ponerse en el foco, representantes de Vox han llegado a boicotear actos contra la violencia de género enfrentándose a partidos que apoyan. Como en Madrid, cuando reventaron el Día de la violencia contra la mujer causando un momento de tensión entre el alcalde José Luis Martínez-Almeida (PP) y Javier Ortega Smith, concejal de Vox sin cuyo apoyo no estaría en la alcaldía de la capital.

«En la literatura politológica las mujeres son más conservadoras que los hombres, pero conservadoras de partidos preexistentes, y les cuesta más sumarse a partidos nuevos tanto de izquierdas como de derechas, especialmente si son extremistas», explica Oliván. Los datos de las últimas elecciones nacionales lo confirman.

Para Oliván la falta de conexión con el voto femenino es «un problema endémico de la extrema derecha en toda Europa, de hecho les llaman partidos de hombres«. Las razones de esta desconexión son varias. «La primera apela al tipo de lucha que ha perdido el hombre blanco mayor, hay un efecto de pérdida de privilegios relacionada con la llegada de los inmigrantes que les quitan trabajo. Las mujeres adquieren ciertos derechos políticos y económicos, participan en empresas y adquieren trabajos más reconocidos y lo ven como un ataque, como una pérdida de privilegios».

La apelación que hacen desde Vox no resulta atractiva, hoy en día, a buena parte de las mujeres»

Fidel Oliván Navarro, politólogo

Si esa es la perspectiva de los hombres, desde la perspectiva de las mujeres, «la apelación que hacen desde Vox no resulta atractiva, hoy en día, a buena parte de las mujeres. España, que ha sido vanguardia en la lucha feminista en los últimos años y en las nuevas generaciones, está muy presente el feminismo, incluso el militante. Ellos son radicalmente antifeministas, eso apela muchísimo a los hombres, pero a las mujeres es más complicado. Hay derechos de las mujeres, como el aborto y las agresiones machistas, que ellos lo llevan a lo contrario, por ejemplo, son muy militantes contra el aborto», afirma el politólogo. 

Numerosas mujeres portan pancartas y banderas con proclamas feministas durante la manifestación convocada por el Sindicato de Estudiantes en marzo de 2019. Óscar J. Barroso/AFP7 / Europa Press

Encontrar el espacio demoscópico del voto femenino de Vox no es fácil, ya que «el movimiento feminista ha llegado a más mujeres más educadas y mayor nivel adquisitivo, pero las mujeres obreras no se ven atraídas ni por su modelo económico ni por su modelo de derechos. Sabiendo que la mayoría de las mujeres trabajadoras son inmigrantes, veo complicado que les voten», explica Oliván. Tampoco la posición antifeminista de Vox, explica toda su relación con las mujeres pues, como señala Lionel Delgado, «en sus filas hay perfiles femeninos fuertes con gran presencia mediática y con cargos de autoridad». Si bien, apunta, es el partido con menor presencia de mujeres en la representación institucional.

Los politólogos y sociólogos tienen mucho que estudiar en la relación entre Vox y la mujer, una posición que seguramente sufra transformaciones como ha ocurrido en partidos similares europeos. «El Partido por la Libertad de Holanda o el de Marie Le Pen tienen líderes fuertes femeninos, pero además, han dado un cambio y no se meten con el aborto o, incluso, le dan la vuelta a la defensa de la mujer y lo utilizan contra el islam. Toman partido por las mujeres a su manera», mantiene Fidel Oliván. 

«Hombres muy hombres»

Laura Reyero, economista que ha realizado un análisis de las estrategias de comunicación de los nuevos partidos en Marketing político 3.0. (Tecnos), considera que la comunicación creada por Vox le distancia del público femenino. «El tono de Vox es muy épico, y estos tonos épicos son muy masculinos. De hecho, la estética de Vox es de camisa prieta y tirón al músculo. Es el me voy nadando a Gibraltar y pongo la bandera o monto a caballo. En ese sentido, es una personalidad muy masculina y su tono de comunicación es muy masculino», explica Reyero. 

«Apoyan los toros y la caza, van a caballo y en tractor, son cachas y de la Legión. A diferencia de otros líderes, como hemos visto en Albert Rivera, estos son hombres muy hombres», continúa. Una masculinidad tan marcada que incluso se ha percibido como homoerotismo

Para Reyero, aunque esta comunicación es muy masculina puede seguir encontrando su público. «Estas ideas pueden parecer viejas y muchas mujeres sienten rechazo, pero hay gente joven que las ve como nuevas». La decisión del voto está llena de matices, no son decisiones que tengan necesariamente que aceptar todos los discursos de una formación. «El voto se puede ganar por afiliación con el partido o por ideas. Te voto porque defiendes los toros o te voto porque soy muy tradicional de derechas y, aunque estoy en contra de los toros, me importa más la ideología que la causa. Sí que hay mucha mujer que vota a Vox aunque ellas sean más feministas o tengan ideas diferentes del partido: la ideología les puede sobre esa causa», concluye Reyero.


[Este diario quiso recoger la opinión de Vox sobre su voto femenino y no obtuvo respuesta]